En el marco del programa Más Limpia
San Antonio de Areco. A
principio de diciembre, vecinos de
las calles Arellano y Quetgles manifestaron su malestar por los malos olores a
raíz de las obras que se realizaron en la última semana de noviembre en los
piletones de decantación que el frigorífico posee en el lugar.
Si bien los vecinos padecen este
tipo de problemas a diario, en las últimas semanas se llevaron a cabo obras de
limpieza “últimamente había olor pero era más tolerable, ahora a pesar del
calor dormías con las ventanas cerradas pero la pestilencia penetra igual”,
manifestó el vecino Juan Alberto Pereyra de Arellano 773. Por su parte, María
una luchadora incansable con respecto al tema expresó que no está conforme y
resaltó el abandono de esa zona “no hacen mantenimiento de nada, no puede ser que en más de una manzana
no haya veredas. En la municipalidad nadie te escucha, bajé los brazos porque
no tengo respuestas. Yo pago mis impuestos y a nosotros quién nos contesta. Me
duele la falta de respuesta. Me siento humillada”. Rufino Leguizamón, quien
vive en Arellano al 839, contó que durante la obra el olor era peor y remarcó
que su mayor preocupación es la contaminación de las napas “desde la
municipalidad me dijeron que era una obra pactada, eso me molestó mucho porque
no pueden pactar con la salud de mi familia y de los vecinos. Esto es lo mismo
que tirar desechos nucleares en un patio”.
Mariano Pinedo, desde la Secretaría
de Producción y Ruralidad, explicó que la limpieza en los piletones del
frigorífico fue un pedido que hizo el Municipio al OPDS para que inspeccionaran
el funcionamiento de los mismos lo que resultó en un acta muy dura,
infracciones y la solicitud de obras para corregir el problema. Señaló que
desde hace meses trabajan con el frigorífico para mejorar la parte ambiental y
la relación con la vecindad “tiene que ver con el Programa Más Limpia, por el
que se entregarán 28 subsidios antes de fin de año. Se le solicitó que adecue
la torre de enfriamiento para que no se utilice tanta agua y no se tire en las
redes pluviales en el pueblo. Eso es muy urgente. El segundo paso es hacer
una corrección en todo lo que es la emisión de gases, de olores y de ruidos que
le solicitamos”, explicó. Con respecto a los piletones lamentó los
inconvenientes, pero debían vaciarlos y limpiarlos “tenían que ser
impermeabilizado y poner aireadores para que funcione como debe funcionar”.
El propietario del frigorífico,
Justo Lynch, contó que la zanja abierta “ya está cerrada” por lo que el agua no
saldría a la calle, “las piletas están limpias, hicimos pozos porque era bosta
además de un talud alrededor de las piletas. En dos o tres meses estaría
hecho”. Recordó que entre el 2010 y hasta el 2013 el frigorífico “estuvo muy
mal, ahora está repuntando el trabajo” con la inclusión de cerdos. Alrededor de
90 personas trabajan en el lugar. Una tercera etapa de los trabajos sería la
planta depuradora dentro del frigorífico “la idea es liberar aquello de las
piletas, lotearlo, aprovechar para viviendas que está faltando y mejorar todo
el tema de las piletas”.
Aguas servidas 2015
Si bien la situación respecto de los
piletones mejoró, comenzó 2015 y sigue siendo notoria la persistencia de aguas
servidas sobre, al menos, dos tramos de boulevard Quetgles. La falta de control
del Municipio favorece que vecinos desaprensivos vacíen mediante el uso de
simples bombas, el contenido de los pozos ciegos. El pestilente líquido corre
varias cuadras hasta acumularse sobre Quetgles haciendo un calvario la vida de
los habitantes aledaños y de los que circulan a pie, bicicleta o moto, porque
quedan expuestos a salpicaduras con liquido contaminado con gran variedad de
bacterias y virus
