San Andrés de Giles. En el país se producen más de cinco mil
muertes anuales por Enfermedad Pulmonar
Obstructiva Crónica (EPOC), y desde la Secretaría de Salud Diego Schiaffino recomendó estar atento ante
la posibilidad de su presencia. Se trata
de una enfermedad que suele estar subdiagnosticada y que es potencialmente
mortal, dado que altera la respiración normal. Más de
1.400.000 argentinos tienen esta patología, pero ocho de cada diez
personas la padecen y no lo saben. Si bien no es totalmente reversible, es
mucho lo que se puede hacer para minimizarla.
La enfermedad se caracteriza por una
limitación progresiva de la capacidad de ingresar aire a los pulmones y esto se
manifiesta por síntomas obstructivos como tos,
expectoración, silbidos, dificultad para respirar y mayor riesgo de
sufrir infecciones y resfríos. Al
principio suele no producir síntomas pero de a poco se va afectando y limitando
la capacidad y función de los pulmones.
La presencia de EPOC se confirma con
una prueba de diagnóstico llamada espirometría, que mide la cantidad y la
velocidad del aire inspirado y espirado.
Es un estudio sencillo no doloroso y que brinda mucha
información.
Desde el área a su cargo,
Schiaffino recomienda realizar este
estudio siempre en adultos a partir de los 40 años, especialmente si fuman. Ante cualquier duda, consultar al médico;
recordar que “nunca es tarde para adoptar hábitos saludables”.
Y siendo el principal factor de
riesgo de padecer la EPOC el tabaquismo, hay que hacer el esfuerzo y dejar de
fumar, “hacelo por vos y por los que te rodean; no es tarde para cuidar tus
pulmones”.
Golpe de calor
En curso días tórridos, siempre es
conveniente tener en cuenta precauciones básicas para evitar el golpe de calor,
que puede ser muy grave. Si bien cualquier persona puede ser víctima de un
golpe de calor, se debe tener especial cuidado con bebés y niños especialmente
menores de 1 año; personas con enfermedades crónicas; niños obesos o
desnutridos; personas que tienen la piel muy quemada por el sol; jóvenes que
abusan de bebidas con alcohol y de drogas, y las personas mayores.
Hay que prestar atención a
síntomas tales como sed intensa y sequedad en la boca; temperatura corporal
mayor a 39º C; sudoración excesiva; sensación de calor sofocante; piel
seca; agotamiento o debilidad; mareos o desmayo; calambres musculares;
agitación; dolores de estómago, falta de apetito, náuseas o vómitos; dolores de
cabeza; estado de confusión, desorientación. En los bebés además se
puede evidenciar la piel muy irritada
por el sudor en el cuello, pecho y la zona del pañal; irritabilidad y llanto inconsolable en los más pequeños.
Prevención
Debe evitarse la exposición
prolongada al sol o hacer ejercicios en ambientes calurosos o con poca
ventilación: el cuerpo pierde agua y sales esenciales para su buen
funcionamiento. Es importante evitar bebidas con cafeína o con azúcar en
exceso; bebidas muy frías o muy calientes; comidas pesadas.
Con los más chicos, no esperar a que
pidan agua; ofrecer continuamente líquidos; vestirlos con ropa holgada,
liviana, de algodón y colores claros; bañarlos y mojarles el cuerpo con
frecuencia; proponer juegos tranquilos evitando que se agiten; la exposición al
sol, especialmente en el horario del mediodía.
Nunca dejarlos dentro de un vehículo
estacionado.
Para todos, siempre mantener los
lugares bien ventilados o bien con aire acondicionado; evitar bebidas con
alcohol, la actividad física intensa. Si
el golpe de calor ocurre, es importante actuar rápidamente, en primer lugar
intentando bajar la temperatura del cuerpo con hielo o con un baño en agua
helada.
Además es importante ofrecer agua
fresca (o incluso agua con una cucharadita de sal); trasladar a la persona a un
lugar fresco y ventilado; no administrar medicamentos antifebriles. No demorar la consulta al médico o acercarse
al centro de salud.
