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jueves, 29 de enero de 2015

Padre Whelan: “Me siento muy agradecido al pueblo”



Deja este destino después de casi 9 años en Areco
San Antonio de Areco. Después de permanecer casi 9 años en la localidad, el padre Santiago Whelan, párroco de la iglesia San Antonio de Padua, deja este destino llevándose la mejor impresión del pueblo y su gente. 
 
Llegó el 1° de abril de 2006, y después de todos estos años de trabajo manifiesta, “me gusta mucho Areco, es un pueblo muy religioso, me gusta el contacto con los feligreses, tiene una fe muy fuerte y eso es muy importante para cualquier pueblo, porque no es solo lo espiritual sino ayudar al prójimo. Son muy abiertos para asistir  a los más necesitados (…) me siento muy agradecido al pueblo, fue un trabajo espiritual muy intenso y con la gente, me siento muy fuerte”.  
Destacó justamente ese perfil solidario, gracias al cual durante su estadía a cargo de la Parroquia pudo llevar adelante muchas obras,  entre las que mencionó la de Cáritas, la obra del Centro Padre Stakelum, Conin, el comedor de los sábados, “estamos muy contentos por la parte social que hizo la Parroquia, fue un éxito”.
También mencionó los distintos grupos que trabajan dentro de la Parroquia como grupos de oración, Narcóticos Anónimos, Alcohólicos Anónimos, “los jóvenes. Mucho trabajo y mucho por hacer en la calle, con los  enfermos,  en el Hospital”, detalló.
Además deja realizada la obra de restauración del edificio de la Iglesia, entre las tareas  mencionó pintura, arreglos, el santuario, el altar, pisos nuevos, el oratorio del Santísimo Sacramento. Los trabajos en la Casa Parroquial, el Centro Comunitario El Vasquito, “que está hermosísimo”. Toda una tarea que colabora con el sacerdote que llegue a hacerse cargo, “tendrá que mantenerlo, evangelizar y trabajar”.
Una Parroquia activa
Observa mucho “movimiento” dentro de la Parroquia, “muchos jóvenes”, las misas con gran asistencia de feligreses, “viene mucha gente, mucha juventud, sábado y domingo se llena la Iglesia, no tanto el domingo a la mañana. Hay muchos casamientos, bautismos, responsos”.
En este tiempo ha cosechado muchísimos amigos, “quiero mucho a Areco, me apoyó en todo sentido”, dijo refiriéndose a tiempos buenos y tiempos malos, “la gente siempre estuvo al lado mío, nunca me podría haber quejado”
Su partida está asociada a la finalización del contrato de los Palotinos con la Diócesis, “el Obispo quiere poner a su propio sacerdote”, ese contrato se realizó porque la Diócesis en su momento no tenía sacerdotes para que estuvieran a cargo de la Parroquia.
Año sabático
El padre Whelan enfrenta ahora un año sabático, “voy a ser un vago por un año, no voy a hacer nada”, bromeó, en realidad durante este periodo estará un tiempo en Buenos Aires, “ayudando en algunas parroquias, voy a hacer cursos, voy a Irlanda, al Norte a visitar amigos. Será un tiempo de descanso, de  mirar un horizonte nuevo para el futuro”.
Cuando se le consultó si le dejaba algún sinsabor el desencuentro con el intendente Francisco Durañona, respondió, “no tengo nada que decir del señor Intendente, nunca tuvimos una conversación, la única vez que estuve con él fue cuando me pidió la pileta de natación de Villa Lía que entrego todos los años”. 
Como despedida dejó algunas palabras para su feligresía, “que nunca olviden que tenemos un gran amigo que siempre nos espera, día tras día, en el Santísimo, Cristo, presente, vivo en la Eucaristía”.