Deja este destino después de casi 9 años en Areco
San Antonio de Areco. Después de permanecer casi 9 años en la localidad, el padre
Santiago Whelan, párroco de la iglesia San Antonio de Padua, deja este destino
llevándose la mejor impresión del pueblo y su gente.
Llegó el 1° de abril de
2006, y después de todos estos años de trabajo manifiesta, “me gusta mucho
Areco, es un pueblo muy religioso, me gusta el contacto con los feligreses,
tiene una fe muy fuerte y eso es muy importante para cualquier pueblo, porque
no es solo lo espiritual sino ayudar al prójimo. Son muy abiertos para
asistir a los más necesitados (…) me
siento muy agradecido al pueblo, fue un trabajo espiritual muy intenso y con la
gente, me siento muy fuerte”.
Destacó justamente ese
perfil solidario, gracias al cual durante su estadía a cargo de la Parroquia
pudo llevar adelante muchas obras, entre
las que mencionó la de Cáritas, la obra del Centro Padre Stakelum, Conin, el
comedor de los sábados, “estamos muy contentos por la parte social que hizo la
Parroquia, fue un éxito”.
También mencionó los
distintos grupos que trabajan dentro de la Parroquia como grupos de oración,
Narcóticos Anónimos, Alcohólicos Anónimos, “los jóvenes. Mucho trabajo y mucho
por hacer en la calle, con los
enfermos, en el Hospital”,
detalló.
Además deja realizada la
obra de restauración del edificio de la Iglesia, entre las tareas mencionó pintura, arreglos, el santuario, el
altar, pisos nuevos, el oratorio del Santísimo Sacramento. Los trabajos en la
Casa Parroquial, el Centro Comunitario El Vasquito, “que está hermosísimo”.
Toda una tarea que colabora con el sacerdote que llegue a hacerse cargo,
“tendrá que mantenerlo, evangelizar y trabajar”.
Una
Parroquia activa
Observa mucho
“movimiento” dentro de la Parroquia, “muchos jóvenes”, las misas con gran
asistencia de feligreses, “viene mucha gente, mucha juventud, sábado y domingo
se llena la Iglesia, no tanto el domingo a la mañana. Hay muchos casamientos,
bautismos, responsos”.
En este tiempo ha
cosechado muchísimos amigos, “quiero mucho a Areco, me apoyó en todo sentido”,
dijo refiriéndose a tiempos buenos y tiempos malos, “la gente siempre estuvo al
lado mío, nunca me podría haber quejado”
Su partida está asociada
a la finalización del contrato de los Palotinos con la Diócesis, “el Obispo
quiere poner a su propio sacerdote”, ese contrato se realizó porque la Diócesis
en su momento no tenía sacerdotes para que estuvieran a cargo de la Parroquia.
Año
sabático
El padre Whelan enfrenta
ahora un año sabático, “voy a ser un vago por un año, no voy a hacer nada”,
bromeó, en realidad durante este periodo estará un tiempo en Buenos Aires,
“ayudando en algunas parroquias, voy a hacer cursos, voy a Irlanda, al Norte a
visitar amigos. Será un tiempo de descanso, de
mirar un horizonte nuevo para el futuro”.
Cuando se le consultó si
le dejaba algún sinsabor el desencuentro con el intendente Francisco Durañona,
respondió, “no tengo nada que decir del señor Intendente, nunca tuvimos una
conversación, la única vez que estuve con él fue cuando me pidió la pileta de
natación de Villa Lía que entrego todos los años”.
Como despedida dejó
algunas palabras para su feligresía, “que nunca olviden que tenemos un gran
amigo que siempre nos espera, día tras día, en el Santísimo, Cristo, presente,
vivo en la Eucaristía”.
