El Centro Stakelum prospera
San Antonio de Areco. El Centro Stakelum -Barletti sin número del Barrio
Municipal- lleva en la comunidad ya 5 años y el padre Santiago Whelan, cura
párroco de la Iglesia San Antonio, y parte de la Asociación que conforma el
Centro, manifestó, “esta casa avanza, progresa”.
El párroco indica que el
progreso del último año alcanza a un 200 por ciento, “trabajamos muy
intensamente todos los días, los sábados especialmente”, en el que ofrecen
comedor para alrededor de cincuenta chicos, “un grupo muy importante de damas
del pueblo está trabajando con nosotros” en ese emprendimiento. Los lunes
atienden en el lugar profesionales de la salud; los miércoles estimulación
temprana, taller de manualidades y Conin
–la Fundación contra la desnutrición infantil-; los jueves charlas. Algunos
sábados, además del comedor, se ofrecen juegos por parte del grupo parroquial
juvenil.
PRIMERA FILA estuvo en el
lugar durante uno de los almuerzos, que
se ofrecen solo los sábados ya que la mayoría de los niños concurre al
Centro Educativo Complementario o tiene almuerzo en sus escuelas, de esta
manera tratan de aportar una alimentación adecuada uno de los días del fin de semana, de tal manera que los niños
mantengan un buen nivel nutricional, “comen muy sano”, asegura el padre Whelan.
Voluntariado
Una de las voluntarias,
Lucía Ratto, manifestó que los chicos asisten principalmente desde los barrios
Municipal y 102 Viviendas, también
concurren madres y abuelas, “pasan un buen momento en el comedor, se sienten
acompañados, hay una movida de mucho cariño”, y resalta que es más lo que
reciben quienes están colaborando que los mismos chicos, ya que el afecto que
les devuelven es un bien invalorable.
Susana Simón, también
parte de las voluntarias, manifestó que el buen nivel del menú se puede
concretar gracias a las donaciones de varios benefactores. Cada sábado está
estipulado un menú, pastas con salsa a la Bolognesa, pizzas, arroz con pollo y
pastel de papa, en todos los casos postre. “Tratamos de que sea equilibrado y
que haya un buen aporte de carne para las proteínas”, recordó Ratto.
Las actividades para
brindar el almuerzo comienzan alrededor de las 9:00, cuando quienes tienen a
cargo la tarea de su elaboración llegan al lugar, se sirve a las 12 y los
chicos pueden tomarse su tiempo para almorzar, “comen tranquilos, no hay apuro,
pueden repetir todas las veces que lo permita la cantidad de comida, y si abunda,
hay familias que llevan viandas a su casa”. Preparan para los cincuenta
inscriptos pero no siempre concurren todos, por lo que en esos casos no se
llega a consumir la totalidad en el almuerzo, así, se reparte en partes iguales
entre quienes deseen llevársela a sus hogares.
Está orientado hacia
chicos de hasta 13 años, no existe un cierre de inscripción, “siempre estamos
aceptando si hay alguna necesidad”, el límite lo ponen los recursos con los que
cuentan para ofrecer comida abundante y nutritiva para todos.
El grupo de voluntarias
del comedor está compuesto por Dolores Lennon, Mirta Zeleme, Susana
Martino, Cecilia y Alfonsina Insua, Cecilia Rattagan, Mónica Fitzsimon, Susana
Simón y Lucía Ratto.
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