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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Padre Whelan: “trabajamos muy intensamente”. El comedor atiende a unos 50 niños

El Centro Stakelum prospera
San Antonio de Areco. El Centro Stakelum -Barletti sin número del Barrio Municipal- lleva en la comunidad ya 5 años y el padre Santiago Whelan, cura párroco de la Iglesia San Antonio, y parte de la Asociación que conforma el Centro, manifestó, “esta casa avanza, progresa”.


El párroco indica que el progreso del último año alcanza a un 200 por ciento, “trabajamos muy intensamente todos los días, los sábados especialmente”, en el que ofrecen comedor para alrededor de cincuenta chicos, “un grupo muy importante de damas del pueblo está trabajando con nosotros” en ese emprendimiento. Los lunes atienden en el lugar profesionales de la salud; los miércoles estimulación temprana, taller de manualidades  y Conin –la Fundación contra la desnutrición infantil-; los jueves charlas. Algunos sábados, además del comedor, se ofrecen juegos por parte del grupo parroquial juvenil.
PRIMERA FILA estuvo en el lugar durante uno de los almuerzos, que  se ofrecen solo los sábados ya que la mayoría de los niños concurre al Centro Educativo Complementario o tiene almuerzo en sus escuelas, de esta manera tratan de aportar una alimentación adecuada uno de los días del  fin de semana, de tal manera que los niños mantengan un buen nivel nutricional, “comen muy sano”, asegura el padre Whelan.
Voluntariado
Una de las voluntarias, Lucía Ratto, manifestó que los chicos asisten principalmente desde los barrios Municipal  y 102 Viviendas, también concurren madres y abuelas, “pasan un buen momento en el comedor, se sienten acompañados, hay una movida de mucho cariño”, y resalta que es más lo que reciben quienes están colaborando que los mismos chicos, ya que el afecto que les devuelven es un bien invalorable.
Susana Simón, también parte de las voluntarias, manifestó que el buen nivel del menú se puede concretar gracias a las donaciones de varios benefactores. Cada sábado está estipulado un menú, pastas con salsa a la Bolognesa, pizzas, arroz con pollo y pastel de papa, en todos los casos postre. “Tratamos de que sea equilibrado y que haya un buen aporte de carne para las proteínas”, recordó Ratto.
Las actividades para brindar el almuerzo comienzan alrededor de las 9:00, cuando quienes tienen a cargo la tarea de su elaboración llegan al lugar, se sirve a las 12 y los chicos pueden tomarse su tiempo para almorzar, “comen tranquilos, no hay apuro, pueden repetir todas las veces que lo permita la cantidad de comida, y  si abunda,  hay familias que llevan viandas a su casa”. Preparan para los cincuenta inscriptos pero no siempre concurren todos, por lo que en esos casos no se llega a consumir la totalidad en el almuerzo, así, se reparte en partes iguales entre quienes deseen llevársela a sus hogares.
Está orientado hacia chicos de hasta 13 años, no existe un cierre de inscripción, “siempre estamos aceptando si hay alguna necesidad”, el límite lo ponen los recursos con los que cuentan para ofrecer comida abundante y nutritiva para todos.
El grupo de voluntarias del comedor está compuesto por Dolores Lennon, Mirta Zeleme, Susana Martino,  Cecilia y Alfonsina Insua,  Cecilia Rattagan, Mónica Fitzsimon, Susana Simón y Lucía Ratto.