El joven arequero, trabajador de Pelque, continúa internado
en Pergamino tras el accidente
San Antonio de Areco. Alejandro Sabalza, el joven arequero trabajador de la empresa Pelque S.A. que
realiza las tareas de repavimentación en la Ruta 41, gravemente herido en el
accidente donde perdió la vida uno de
sus compañeros, presenta una evolución positiva, si bien aún no está fuera de
peligro. Su tío, Walter Waridel, manifestó, “hay una gran luz de esperanza”.
Sabalza está internado en
Pergamino, y Waridel mencionó que el último parte médico “es bastante positivo,
hay que esperar la evolución, por momentos tiene picos de fiebre. Hay que
esperar que los pulmones empiecen a trabajar muy lentamente, hay que
despertarlo muy de a poco por la reacción que pueda tener. No se puede mover
mucho por cómo están los pulmones”. Por el momento está con respirador en coma
inducido, y muy despacio evoluciona favorablemente.
El joven, quien trabaja
como camionero en Pelque, había participado de la tarea de repavimentación en
el tramo San Antonio de Areco-San Andrés de Giles, y pasaban a trabajar a otra
zona, por lo que dejaban los camiones en el lugar y eran trasladados en la
mañana del jueves 27 en camioneta hacia el nuevo destino de trabajo. La
camioneta habría mordido la banquina lo que generó el vuelco que despidió a
Alejandro y a Luis Vega, de Santiago del Estero, provocándole la muerte
instantánea a Vega y un fuerte golpe en el pecho a Sabalza, lo que le fracturó
costillas que perforaron sus pulmones.
Por comentarios
extraoficiales que llegaron a oídos de Waridel, una de las posibles causas del
vuelco habría sido que el chofer intentaba encender un cigarrillo cuando perdió
el control del vehículo, “en la parte del maletero iban Alejandro y el chico
que murió”.
En ese momento fueron
trasladados al hospital de Giles, y luego se logró conseguir un lugar para
Alejandro en Pergamino, “en las primeras 72 horas los partes médicos eran
tremendos, gracias a Dios hoy ya es otra cosa, hay esperanza y fe”.
El joven se encuentra
acompañado por sus padres, José y Liliana Fuentes, por familiares, amigos.
Obtuvieron el permiso de instalar una casa rodante en la parte posterior del
Hospital y de esa manera se les facilita ese acompañamiento. Además, “está muy
bien atendido”.
Waridel agradeció a todos
aquellos que se preocuparon por la situación de Alejandro.
