El cuidado del cuerpo y el alma
San Antonio de Areco. El
21 de noviembre se festejó el Día de la Enfermería en el Hospital Emilio
Zerboni. En el mismo los sacerdotes Luis María y Félix realizaron la bendición
de manos a cada una de las enfermeras y enfermeros.
Durante el acto, Marcelo Vigil
director del Hospital, manifestó el deseo para que la atención “siga como hasta
ahora, que continúe inalterable el sentimiento solidario, el cariño, que se mantenga
el transporte de energía positiva a todos los enfermos”. Además resaltó,
“tenemos que ser un equipo y ese equipo acá lo tenemos. Estamos orgullosos de
este Hospital, no solamente desde el grupo de enfermería sino de profesionales,
técnicos y administrativos”, destacó.
El intendente Francisco Durañona,
brindó sus palabras en relación a la fecha de los enfermeros. Señaló que valora
mucho, “el trabajo impresionante de entrega de quienes cuidan las vidas de las personas a quienes
miman, acompañan no solo en la parte
física sino también en la psicológica, la contención. Hay que tener fortaleza
principalmente una espiritual. Los admiro enormemente”, saludó a los
homenajeados.
María Marta Barrera, Secretaría de
Salud, pidió que continúen con el “gran compromiso”, porque “son el sostén del
servicio de salud junto al resto de los auxiliares. Quiero agradecerles,
sabemos que contamos con ustedes para seguir trabajando y sepan que cuentan con
nosotros para seguir creciendo”, aseguró.
Rosa Aranda, jefa de enfermeras,
manifestó su orgullo hacia el equipo del Hospital Zerboni, remarcó que se
trabaja con absoluta libertad “ustedes tienen la fuerza, el valor, la sabiduría
de llevar adelante este proyecto de salud en el cual ustedes son el pilar
fundamental, son grandes personas, están al principio y al final de la vida.
Son muy importantes. La salud pública sin ustedes no existe”.
Palabras de enfermeras
Estela Lofredo lleva 34 años de
carrera en el hospital que, “viene de familia, mi mamá fue 32 años enfermera
acá”. Recordó que por circunstancias de la vida tuvo que salir a trabajar y se
inició empíricamente hasta que después se especializó y hoy es licenciada en
enfermería “ahora hay mucho profesionalismo y se está independizando, ya no
dependemos tanto de los médicos. Contamos con una autonomía total para
desempeñarnos, nos avalan las leyes. Antes éramos ayudantes de los médicos,
ahora somos profesionales”, afirmó. También señaló que los servicios, y la
retribución económica van mejorando. Por su parte, Ana Smarke, enfermera desde
1988, expresó que el homenaje es un día más “es lindo encontrarte con tus
compañeras porque como yo estoy en la sala no las veo todos los días, pero
también me da mucha tristeza venir al hospital y no encontrar a mis compañeras
que dejé en la sala del Barrio Alborada porque se jubilaron, porque ya no
están”. Smarke trabaja en el hospital y hace 12 años en el Barrio Alborada
“siempre me gustó esta carrera, cuando mis hijos fueron grandes hice el curso
de enfermería y me puse a trabajar. Me gusta, estoy próxima a jubilarme, voy a
extrañar esta actividad pero quiero descansar mi mente un poco”, argumentó.
“Cuestión de vocación”
Mirta Nuzt, con 22 años de labor
como enfermera y expresó que no es una profesión sencilla “tiene un fuerte
componente de vocación. Empecé como mucama, enseguida sentí que quería ayudar a
la gente de otra manera, surgió el curso de enfermería y mis compañeras me
decían que tenía el perfil. Creo que no se equivocaron, creo que no las
defraudé. Pasan los años y cada vez me gustan más”.
La celebración
El viernes 21 a la noche en el
centro de jubilados fue la cena y show con cerca de 240 personas que
concurrieron con sus familias, entre ellos autoridades municipales.
El menú consistió en empanadas,
pollos a la parrilla, ensaladas, postre helado y mesa de dulce. Hubo baile y
música a cargo de Grupo Esmeralda y Negro Rubio, un enfermero que interpreta
jazz y blues acompañado de su armónica.
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