Vecinos del barrio Don Pancho el día después de la inundación
San Antonio de Areco. Los días posteriores a la inundación, los vecinos afectados
se enfrentan con las consecuencias y al desgastante
hecho de volver a empezar, situación
que varía de acuerdo al nivel en que los afectó o al tiempo en que
llevan habitando la zona inundada. Muchos tienen su opinión formada sobre el
modo en que podrían aliviarse esas consecuencias en futuras inundaciones.
Vecinos del barrio Don
Pancho conversaron con PRIMERA FILA, Marcela y “Cuyito” tienen su casa en
General Paz, a una cuadra y media del Río y a una distancia similar de la Ruta
8. Si bien construyeron alto, al nivel de la Ruta, el agua ingresó a la
vivienda en 2009 -1.40 metros- y ahora -0.70 centímetros- , la experiencia de
vivir allí hizo que pudieran salvar sus cosas, aunque el deterioro de la casa
es evidente, efecto de que el agua permanezca varios días, “en este caso 3
días”.
Uno de sus vecinos, Juan,
daba su interpretación de la situación del Río, “sería como una pileta de lona,
si le sacás el tapón se seca, si a continuación
le ponés una manguera con agua se mantiene un equilibrio, el agua que
entra sale, pero si le ponés dos o tres mangueras no alcanza a salir y se
rebalsa. La única salida que tiene el agua en San Antonio de Areco es por abajo
del puente de la Ruta 41”. Si bien considera que el aliviador en ese puente
puede ser una mejora, “no va a alcanzar para solucionar el problema con el
caudal que nos mandan de arriba (…) por lo menos tendríamos que tener dos
puentes”.
Con respecto al agua que
llega, coincidieron los presentes en que el problema principal no lo generan los productores sino la canalización
mayor y generada bajo la anuencia de autoridades gubernamentales, tampoco lo
atribuyen a la siembra directa sino a la
recuperación de hectáreas para la producción sin la planificación responsable
de ese drenaje.
Temen las consecuencias
de una caída de lluvia que alcance 600 milímetros en una semana, “el nivel
definitivo va a ser cuando el agua supere el nivel de la Ruta 41, ahí vamos a
estar todos en el techo de la Iglesia porque otro lugar seco no vamos a
encontrar”.
“Incompetencia”
Por su parte Enrique,
habitante de la misma calle, tuvo 1.20 metros de agua en su casa –en la
anterior 1.70-. Hace 20 años que vive en el barrio, ya cuando se instaló fue
conciente de que lo hacía en una zona inundable, pero de todos modos cree que
la situación podría mejorarse, “no busco culpables, no hay culpables, lo que sí
digo es que no se haga política con el
tema y que las obras se hagan pensadas, porque lo que se hizo fue jugar a la
bañadera”, dijo en referencia al aliviador del Puente Tapia, y lamentó que se
demore tanto en el de la Ruta 41, “tanta incompetencia puede ser”, se preguntó.
La cuestión de la llegada
de mucho caudal de agua no lo atribuye tampoco a los canales “del vecino, sino
que vienen de arriba digitados por el Gobierno”, o permitidos, “al que hace un
canal se lo dejan hacer”, ve lógico que se hagan pero con un estudio hidráulico
previo. Ejemplificó la situación de Holanda que está por debajo del nivel del
mar, pero para hacer un trabajo bien hecho como en ese caso se necesita “plata
y gente capaz. Acá falta capacidad, son todos declamadores”.
Mario, de 88 años, habita
una casa en la calle 25 de Mayo, tuvo esta vez 80 centímetros de agua en el interior de su vivienda, lleva 35 años
en el barrio, en esta oportunidad pudo salvar la heladera y los colchones, “en
2009 perdí todo también. Tengo que retomar”, dijo con resignación.
Rochi alquila junto a su
familia una casa en General Paz desde hace 7 meses, y esta fue la primera
inundación que experimentaron, “no me dejó nada, un desastre”. Levantaron sus
pertenencias a 1 metro de altura, el agua
alcanzó 1.20, “nunca me imaginé que iba a llegar a tanto, no nos dio tiempo, en 1 hora se vino”.
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