Tiempo de pausa
Capitán Sarmiento. Recuperado de un accidente cerebro vascular
(ACV) que sufrió en mayo pasado cuando se encontraba en Estados Unidos, Jorge
Rabellino, médico de larga y reconocida trayectoria, comentó sobre su decisión
de dejar el ejercicio de su profesión.
Rabellino admite que la decisión no fue fácil, “fue una decisión dura,
me costó mucho tomarla pero estoy tranquilo porque sé que es la decisión correcta”.
Quien ejerce la medicina debe encontrarse en
óptimas condiciones, “realmente no estoy en las condiciones ideales, quedé con
algunas alteraciones que no me garantizan el 100% en la calidad de la atención”.
En una especialidad, ginecología, dedicada a facilitar la llegada a la
vida, el generar vínculos con sus pacientes es consecuencia necesaria, “primero
las atendí como hijas, después como madres y después como abuelas”. Confianza que se debe ganar, “la comunicación
comienza cuando el paciente siente que el médico está interesado en él”,
observa Rabellino. En el consultorio el trato debe ser confidencial y delicado,
“es muy importante; el médico quiere que le vaya bien a su paciente y surge una
amistad”. En una trayectoria que
incluye desempeño en Estados Unidos y Europa, “la mayor parte del tiempo ejercí
en esta zona”. Esto, observa Rabellino,
atendiendo la idiosincrasia, “en una comunidad pequeña es fundamental el
secreto profesional, el consultorio es como un confesionario”.
Intereses
Involucrado tiempo atrás en la
política local en la necesidad de promover un cambio, Rabellino asume observar
la realidad desde una perspectiva más alejada, sin que le falten intereses
donde dirigir su energía, desde dedicar más tiempo a su familia y viajar, hasta
dedicarse a aficiones poco despuntadas, como la escritura. Siempre, atendiendo el desarrollo de
investigaciones en torno a la detección y tratamiento del cáncer de mamas, área
en la que mereció reconocimiento global por avances que supo concretar. “El avance en la medicina fue fenomenal; hoy
con los controles el cáncer se puede curar y al 100%, pero es muy importante
cumplir con el chequeo anual”, destaca Rabellino.
Salud
Felizmente sin secuelas del ACV que
sufrió estando en Florida (“no era aconsejable volver a la Argentina porque se
podía repetir”), Rabellino agradece la contención de la familia y el interés de
la comunidad. En Nueva York, donde vive
su hija, “fue una cirugía a cielo abierto, esto significa que cortan la piel y
abren la arteria parcialmente ocluida; fue una buena decisión porque tenía grandes posibilidades de que se
vuelva a repetir el episodio”. Si bien
en la cirugía no hubo complicaciones, “en el futuro debo cuidarme mucho; la
base para que esto no se repita radica
en una buena medicación y una vida totalmente ordenada, tratando de dejar de
lado problemas y estrés”.