San Antonio de Areco. Una mujer fue brutalmente golpeada por su ex pareja, quien
tenía que respetar un cerco perimetral, que fue ignorado por ambos. La noche de
la golpiza habían salido juntos y cuando la llevaba de regreso a su casa se
desató el infierno. Según contó Silvana Guerrieri (25), después de golpearla
salvajemente la dejó abandonada en una zanja en la zona del puente del Río
Areco de la Ruta 41, en las inmediaciones del destacamento de Policía de
Seguridad Vial.
El hecho ocurrió
alrededor de las 7 del domingo 14.
Guerrieri había
concurrido junto a Carlos Osuna (32) a un pub local con una pareja amiga, al
retirarse del lugar en auto, dejaron a la pareja en su domicilio y cuando
Osuna, se disponía a llevarla a su casa, alrededor de las 4, se detuvo en la
esquina de la vivienda pero no le permitió bajarse. Abruptamente comenzó a
insultarla según el relato de Guerrieri, “de acá no te bajás”, le habría dicho
en un cambio de estado de ánimo repentino, “al salir a la avenida Quetgles
empezó a darme la cabeza contra el volante, contra todo”.
Silvana trató de abrir la puerta del vehículo para
arrojarse en la esquina de Smith pero él
lo impidió, “me iba golpeando mientras manejaba a mucha velocidad, iba cada vez
más rápido, en un momento no tocaba el volante, me pegaba con las dos manos y
me decía que nos íbamos a matar los dos, a meternos debajo de un camión”.
Desorientada por los golpes
Con la golpiza que recibía,
Silvana no tenía noción del lugar estaba, veía campo y una ruta, “empecé a los volantazos con las
piernas y ahí paramos, fue donde me abandonó, me bajó de los pelos, me pateó y
me hizo rodar a una zanja con agua, me ató los pies, me pedía cordones para
atarme las manos, pero yo no tenía. Me tiró en el agua boca abajo, me decía
‘contestame si estás bien’, yo no podía responderle, me dio vuelta y me siguió
pegando hasta que se cansó, me volvió a girar y como yo no contestaba se habrá
pensado que me había matado, yo tenía la cara en el agua”.
Cuando Osuna quiso
irse, su auto quedó encajado así que abandonó el vehículo. Silvana trató de
levantarse, solo podía ver con un ojo, temía que él estuviera escondido y
recomenzara con los golpes. “Me paré, me caí porque estaba atada, pude cortar
el cordón con la fuerza de los pies. Cada vez que me movía era más honda la
zanja, me choque una planta de espinas, me caí”. Finalmente pudo trepar y subir
a la ruta. Pasaron dos autos pero no se detuvieron. Caminó con mucha dificultad
hacia una luz, “hacía dos pasos y me caía, estaba asustada de que él volviera,
si arrancaba el auto me mataba”, la luz era del Destacamento de Seguridad Vial,
donde la socorrieron. Fue llevada al Hospital donde permanecía internada al cierre
de esta edición. Tenía fracturada la nariz, el pómulo mordido, golpes en la
cabeza y la cara propinados con los puños y patadas.
Promesas
de cambio
Silvana cuenta que
hace más de un año que se conocen con Osuna, convivieron durante 6 meses, “una
vez me levantó la mano y nos separamos. Después volví, él me quiso quemar con
agua hirviendo la garganta, y le puse el perímetro. Después de 2 meses me vino
a buscar y nos vimos, no estábamos de novio pero nos veíamos los fines de
semana”. Silvana había confiado en sus promesas de cambio, “yo notaba que
estaba cambiando, pero nada que ver”, confirmó con lo sucedido.
Homicidio
en grado de tentativa
El hecho fue
caratulado en primera instancia como “Lesiones y desobediencia”, desobediencia
al perímetro establecido. Esto mientras no era posible tomarle declaración a la
víctima por su estado, de ahí que no hubiera orden de detención contra Osuna, a
quien la policía buscaba actuando de oficio,
finalmente se presentó en la Comisaría por su voluntad en la noche del
lunes 15. La Fiscalía ordenó su detención, ante las declaraciones de Guerrieri
la carátula pasó a “Homicidio en grado de tentativa”, un delito que no es
excarcelable, luego de que fuera trasladado a Mercedes para declarar quedó
detenido en una comisaría de otra localidad para evitar alguna reacción de
familiares de la víctima.

