San Antonio de Areco. Ana Zabaloy, directora desde hace 5 años de la Escuela
rural N°11 “José Manuel Estrada”, señaló que ha realizado todos los reclamos
pertinentes de manera oficial ante el hecho sufrido el pasado 24 de junio,
cuando un productor agropecuario fumigó en forma terrestre el campo lindero a
la Escuela.
La Escuela tiene una
matrícula de siete alumnos, tres de ellos viven en el edificio de la Escuela,
junto a dos hermanitos menores no escolarizados aún, el día en cuestión,
durante la mañana y en horario de clases, debieron soportar el fuerte olor que
emanaba de la fumigación que realizaban a través de un “mosquito”, y que no podía evitar el tener puertas y
ventanas cerradas. La docente trató de hablar con quien conducía el “mosquito”,
pero no lograba su atención, finalmente pudo hacerlo cuando se detuvo a cargar
agua, “me dijo que estaba fumigando solo con Glifosato, desconociendo quizás
los perjuicios que trae ese producto”.
Durante la tarde el aplicador continuó con su trabajo.
Zabaloy indica que esa
persona debería tener los mismos cuidados fuera del horario de clases, ya que
en el lugar vive una familia con cinco niños. La docente sufrió consecuencias
por haber salido del aula durante la fumigación, adormecimiento de la cara,
además de enrojecimiento e hinchazón, que le duró lo suficiente como para
consultar a la Guardia del Hospital esa noche, y a su médico dos días después.
La Directora recibió
acusaciones de haber sido inducida a plantear esta situación con fines
políticos, “se dijeron muchas cosas,
como que me llevaron, es una mentira”, y manifestó que todo su reclamo
fue hecho por vía institucional con el objetivo de que lo que sucedió en la
Escuela no vuelva a suceder, “hay que regular estas fumigaciones y nos tenemos
que poner a trabajar todos juntos para solucionar esto, incluso con los mismos
fumigadores (…) lo que le pasa a uno nos pasa a todos en una comunidad tan
chica como Areco, hay que encontrar una solución definitiva y para todos, que
las actividades se regulen, no pido nada de otro mundo (…) que sigan cultivando
pero respetando al prójimo”.
Ante propuestas para que
se fumigue a una distancia de 50 metros de la Escuela con productos inocuos,
Zabaloy señaló dos cuestiones, la primera es que eso haría retroceder la
normativa actual “que habla de 300 metros”, y por otro, la gran dificultad
práctica para controlar qué productos utiliza el aplicador.
