Fuerte debate por el uso de
agroquímicos
San Antonio de Areco. A partir de la nota de la directora de la Escuela rural N°
11, acerca de que durante las clases que se estaban dictando el 24 de junio
pasado, debieron soportar las emanaciones que generaba la fumigación terrestre
realizada por un “mosquito” en el campo lindero a la Escuela, con algunas
consecuencias físicas en la docente, se generó un fuerte debate en la última
sesión del Concejo Deliberante, el jueves 10 de julio, ya que oficialismo y
oposición mantienen posturas diferentes ante el tema fumigaciones.
La concejal de la UCR
Gabriela Morrow, se refirió a la nota recibida, “estamos totalmente
preocupados, porque si bien está en discusión una –nueva- ordenanza sobre la
aplicación de los fitosanitarios, la que está vigente habla de las
restricciones en distintos lugares, entre los que están las escuelas rurales.
Es sentido común mínimo, no es comprensible (…) que no se haya previsto algo tan
fundamental, una irresponsabilidad”.
Entre las diferencias que
mantienen oficialismo y oposición sobre el tema fumigaciones, Morrow señaló que
el oficialismo considera la prohibición total de la fumigación aérea y ellos
buscan encontrar, en un pueblo agricologanadero, el equilibrio entre el uso de
fitosanitarios de manera responsable y el respeto y cuidado del medio ambiente
y la salud de la población. “Nuestro desafío es tratar de producir alimentos
para una población que va en aumento, en una superficie cada vez más reducida,
y con un mínimo de impacto ambiental, en eso estamos trabajando”.
Cree que la respuesta
está en el buen uso de las prácticas agrícolas, y la aplicación responsable y
controlada de los fitosanitarios, con un compromiso de parte de productores y
aplicadores, como también del Departamento Ejecutivo. En esa línea está el
proyecto que Morrow presentó hace 8 meses y que han ido modificando para
mejorarlo y que volverá a ingresar con esas modificaciones en la próxima
sesión. Allí se señala el control de parte del Municipio de los productos que
se usen en la fumigación, prohibir los catalogados como muy peligrosos y tender
a que se apliquen los considerados inocuos por la Organización Mundial de la
Salud. Dictar formaciones y hacer divulgaciones sobre el uso de estos productos
y las buenas prácticas agrícolas, lograr que los productos sean extendidos bajo
receta agronómica donde se determine su aplicación. Aplicar multas severas a
quienes no respeten la norma.
Morrow comentó que
estaría por salir la reglamentación a la Ley provincial de uso de
fitosanitarios, “donde se establecen límites a la fumigación pero no se la
prohíbe. Lo que hay que hacer es controles, no podemos dejar que nos suceda lo
que pasó con la Escuela 11”.
Para ilustrar el tema del
control y la buena aplicación, se refirió a un artículo del Consejo Científico
Interdisciplinario creado en el ámbito del CONICET por la Comisión Nacional de
Investigación establecida en 2009 sobre los efectos del Glifosato, Morrow leyó,
“si se aplica responsablemente no presenta riesgos sobre la salud humana ni
el ambiente”. Por eso insistió en las
buenas prácticas agrícolas como algo fundamental.
