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miércoles, 4 de junio de 2014

Condenados en libertad. Vecinos con temor

El abogado Oberti explica en qué casos la Ley permite beneficios a los delincuentes
San Antonio de Areco. Contrariamente a lo que el imaginario colectivo supone, no todos los delincuentes que han sido detenidos por  algún delito grave, como homicidio, suelen esperar la sentencia en la cárcel sino en arresto domiciliario, y, además mientras cumplen su sentencia pueden gozar de beneficios que le otorgan ciertas horas de libertad, en las que en algunos casos, vuelven a delinquir. 


Tal el caso del detenido por el asesinato de dos personas en 2002/2003, un hombre y una mujer embarazada, crímenes ejecutados en el barrio Alborada, a quien se lo suele encontrar por las calles de la localidad y que, además fue detenido poco tiempo atrás en San Andrés de Giles por robo en un comercio.  Siendo que el sentido común indica que debería estar purgando la pena por un doble crimen.
Los vecinos del asesino,  acusado de ambos delitos, sienten temor por su presencia en el barrio.. Para profundizar en esta cuestión que aparece ante la comunidad como si la Justicia no fuera aplicada correctamente, PRIMERA FILA consultó con el abogado especializado en Derecho Penal, Hugo Oberti, quien explicó en qué casos puede darse esta situación.
Oberti señaló dos grandes reclamos de la sociedad, uno es la inseguridad y el otro “el mito urbano, en cierto modo, que dice que los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra”, relacionó ambas situaciones. Pero explicó que en los hechos la Ley Procesal tiene determinadas características que el grueso de la población desconoce.
Los delitos de hasta 3 años de prisión son excarcelables –“robos, lesiones graves, estafas, defraudación”-, es decir que la persona acusada puede estar en libertad hasta que se defina su situación. En los casos de delitos que superen los 3 años de prisión –“tentativa de homicidio u homicidio”-, no son excarcelables, “la persona queda detenida,  sujeta a un procedimiento hasta que se dicte su sentencia y se la absuelva o se la condene”.
Pero existen casos excepcionales, explicó Oberti, en que en estos casos no excarcelables, la persona pueda conseguir el beneficio de la detención domiciliaria “cuando no presenta peligro procesal”, es decir que la Justicia presume que no va a intentar escapar (…) se le da el beneficio de que esté preso en la casa, en este momento en el pueblo hay por lo menos diez personas en esa situación”.
También explicó que todas las penas tienen un mínimo y un máximo y que no siempre se cumplen en su totalidad ya que la Ley prevé que a partir de la mitad de la sentencia pueda comenzar a tener algunos beneficios. “Un condenado a 10 años de prisión estará 5 preso, a partir de ahí puede conseguir una mejora en su régimen, pasa de una cárcel cerrada a una abierta o semi abierta. Si va bien se le conceden salidas transitorias”. Después de eso puede aspirar a la libertad asistida y la condicional, “máximo estaría 7 años y medio preso”.
Si estando bajo algunos de los beneficios comete un nuevo delito, se le revoca inmediatamente ese beneficio y vuelve a la cárcel. Pero es una nueva causa la que tiene. Oberti explicó  que eso no implica “reincidencia”, ya que esto se daría cuando la persona tiene dos condenas firmes, “dos decisiones judiciales finales, cuando un juez, ya sin apelación posible, dice, es culpable (…) Para que una sentencia quede firme pueden pasar 10 años de trámites”.  Por esa razón hay personas con varios hechos (y detenciones) sin condena en ninguno, “porque están en trámite esos expedientes, y por lo tanto no hay reincidencia”.
Oberti afirma que las decisiones que toma la Justicia son “muy controladas y meditadas, es muy difícil que haya graves errores de interpretación”, y en su experiencia descarta la mala fe. “La Ley autoriza estos recodos de disminución de penas porque, lamentablemente, las cárceles están colapsadas”.
Mientras tanto varios habitantes del barrio Alborada sienten temor al cruzarse con un sentenciado por doble crimen que pasea por el vecindario los fines de semana.