Sibilia sobre Arriondo, “que se
preocupe por los ciudadanos”
San Andrés de Giles. La actividad productiva en la zona rural se
ve afectada por caminos en mal estado,
situación que sufren vecinos afincados en la zona de Albatros, Tuyutí,
La Florida y Franklin, localidad donde
por esta razón no hubo clases por cerca de un mes.
Por este tema, el jueves 5 unos
sesenta vecinos de la zona rural se reunieron con concejales con presencia del
secretario de Obras Públicas Aldo Falabella, y al día siguiente, otros vecinos
se acercaron a reclamar, en esta oportunidad al edificio municipal, siendo
recibidos por el secretario de Gobierno Tomás Arriondo.
Entre ellos, Heber Sibilia, de la
zona de Albatros, al comentar sobre la ineficiencia del municipio, admitió su
irritación ante la contestación que recibió de Arriondo, al entregarle un
reclamo por escrito dirigido al intendente Carlos Puglelli, con copia al
Concejo Deliberante. “Me dijo, ‘yo no
elegí vivir en el campo’; ahora, si él eligió ocupar la silla en que está, que
se preocupe por los ciudadanos”. Además, “me dijo que estaban trabajando pero
yo le dije que estaban trabajando mal: no se puede picotear un poco acá y un
poco allá, necesitamos que el trabajo se termine; dicen que tienen gente para
hacer el trabajo pero no lo están haciendo bien”. En su opinión, “creo que Arriondo tiene que
tener más plasticidad para referirse a la gente del campo; claro, él vive en la
colectora y seguramente a sus zapatos de vestir no se los embarra”.
Sibilia lamenta que esta
despreocupación, que ve extendida en la función pública, sea considerada
natural, “veo a vecinos que por ahí les agradecen el arreglo de caminos cuando
uno paga sus impuestos y es su obligación; está todo distorsionado, no hay que
agradecer a nadie”.
La situación de aislamiento que
padece, la sufren todos quienes como él viven en la zona rural, “no solo lo estamos sufriendo los de la zona
del club Albatros; también quienes viven en Franklin, Tuyutí, Azcuénaga, La
Florida”. La situación no es inédita,
“ya el año pasado presenté veinte fotos en el corralón municipal, y he tenido
que ir diez veces para que cambien una alcantarilla”. En este estado de abandono, debe acudirse al
cuartel de Bomberos Voluntarios, “había una señora que hacía un mes que no podía salir y yo, como había hecho otras
veces, no pude auxiliarla porque tengo mi camioneta en reparación”.
En su criadero de perros, “me estoy
quedando sin comida para los animales y sin gas; como está el camino, el camión
para cargar la chancha no va a
entrar”. Su señora, que debía
viajar, “tuvo que atravesar 3 km a pie con una maleta de diez kilos”. De algún modo, la pista del club de
planeadores ayuda un poco a los vecinos del lugar, “nos dejan pasar por la
pista y lo agradecemos mucho, pero de ahí a nuestras casas tenemos que llevar
las cosas tipo hormiga; todo es un desgaste”.
Arreglos precarios
Sibilia observa que los trabajos que
el municipio encara son parches, “son trabajos provisorios cuando lo que
necesitamos son trabajos definitivos”. Llegado el caso, el accionar llega con
retardo y mal, “sacaron un auto que
hacía meses estaba medio encajado, lo
sacaron para dejarlo a dos metros sin ponerle una cinta de peligro, nada;
cualquier persona que pase en moto o en bicicleta de noche se puede matar, más
vale lo hubieran dejado donde estaba”.
De igual modo, en el camino al cementerio, “trabajaron hasta el sábado
al mediodía y dejaron la tierra a
un costado; lunes y martes no trabajaron así que toda el agua quedó encajonada
ahí”. En este destrato, “los caminos
están tan angostos que no se puede girar para atrás”. Junto a autos abandonados, “hay árboles de
hace dos o tres años que están tirados; yo vivo de la crianza de perros y mis
clientes no pueden llegar”. Con esto,
“va para cuatro semanas que los chicos de Franklin no tienen clases; está muy
bien que haya pileta climatizada en el parque pero me parece que el presupuesto
está desbalanceado, el 90% para el lado del pueblo y el 10% para el lado del
campo”, expone Sibilia.
Inoperancia
A su lado, José, un vecino de la
misma zona, considera que, dada la realidad que padecen quienes viven en la
zona rural, “esto es abandono de persona”.
Al margen de circunstanciales condiciones climáticas, “esto pone de
manifiesto la desidia, la inoperancia, la ineficacia y la ineficiencia de las
autoridades, producto no de días
sino de años, pero acá vamos a llegar al
estadio de que nadie es culpable y de que todos son culpables; esto me hace
acordar a un libro que leí en el secundario, Fuenteovejuna: nadie fue, nadie es responsable, porque esto es
producto de la desidia de años”.
A la reunión en el Concejo de la
noche anterior no acudió, “tengo que ir caminando hasta el Albatros donde tengo
estacionado el rodado; para hacer las compras y las cuestiones diarias tengo
que andar con bolsitas, gitaneando, cuando no hay necesidad, y además está el
perjuicios económico, la gente no puede sacar la cosecha y yo perdí la
oportunidad de arrendar algo; acá hay costo social y pérdida económica, que de una vez por todas
hagan las cosas que tienen que hacer”.
¿Ciudadanos?
Silvia Nascimbene, productora rural
en la misma zona, ilustró al respecto. “No podemos traer rollos para los
animales ni levantar la soja porque no tenemos caminos para nada, el agua está
detenida y no sale por las alcantarillas rotas y no es de ahora, de hace dos
meses, es un desastre total, no podemos hacer nada”.
Confía en que conduzca a algo la
reunión de la noche anterior en el Concejo Deliberante con concejales y el
secretario de Obras Aldo Falabella, a la que asistió, “que alguien dé la cara y
nos dé una solución; para eso somos ciudadanos que pagamos impuestos; esperamos
una solución, que limpien las alcantarillas, que venga una retro y que haga correr
el agua o vamos a quedar todos bajo el agua”.
