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miércoles, 18 de junio de 2014

Caminos intransitables, comunidades aisladas

Sibilia sobre Arriondo, “que se preocupe por los ciudadanos”
San Andrés de Giles.  La actividad productiva en la zona rural se ve afectada por caminos en mal estado,  situación que sufren vecinos afincados en la zona de Albatros, Tuyutí, La Florida  y Franklin, localidad donde por esta razón no hubo clases por cerca de un mes. 


Por este tema, el jueves 5 unos sesenta vecinos de la zona rural se reunieron con concejales con presencia del secretario de Obras Públicas Aldo Falabella, y al día siguiente, otros vecinos se acercaron a reclamar, en esta oportunidad al edificio municipal, siendo recibidos por el secretario de Gobierno Tomás Arriondo. 
Entre ellos, Heber Sibilia, de la zona de Albatros, al comentar sobre la ineficiencia del municipio, admitió su irritación ante la contestación que recibió de Arriondo, al entregarle un reclamo por escrito dirigido al intendente Carlos Puglelli, con copia al Concejo Deliberante.  “Me dijo, ‘yo no elegí vivir en el campo’; ahora, si él eligió ocupar la silla en que está, que se preocupe por los ciudadanos”. Además, “me dijo que estaban trabajando pero yo le dije que estaban trabajando mal: no se puede picotear un poco acá y un poco allá, necesitamos que el trabajo se termine; dicen que tienen gente para hacer el trabajo pero no lo están haciendo bien”.    En su opinión, “creo que Arriondo tiene que tener más plasticidad para referirse a la gente del campo; claro, él vive en la colectora y seguramente a sus zapatos de vestir no se los embarra”.  
Sibilia lamenta que esta despreocupación, que ve extendida en la función pública, sea considerada natural, “veo a vecinos que por ahí les agradecen el arreglo de caminos cuando uno paga sus impuestos y es su obligación; está todo distorsionado, no hay que agradecer a nadie”.  
La situación de aislamiento que padece, la sufren todos quienes como él viven en la zona rural,  “no solo lo estamos sufriendo los de la zona del club Albatros; también quienes viven en Franklin, Tuyutí, Azcuénaga, La Florida”.  La situación no es inédita, “ya el año pasado presenté veinte fotos en el corralón municipal, y he tenido que ir diez veces para que cambien una alcantarilla”.  En este estado de abandono, debe acudirse al cuartel de Bomberos Voluntarios, “había una señora que hacía un mes que  no podía salir y yo, como había hecho otras veces, no pude auxiliarla porque tengo mi camioneta   en reparación”. 
En su criadero de perros, “me estoy quedando sin comida para los animales y sin gas; como está el camino, el camión para cargar la chancha no va a  entrar”.  Su señora, que debía viajar, “tuvo que atravesar 3 km a pie con una maleta de diez kilos”.  De algún modo, la pista del club de planeadores ayuda un poco a los vecinos del lugar, “nos dejan pasar por la pista y lo agradecemos mucho, pero de ahí a nuestras casas tenemos que llevar las cosas tipo hormiga; todo es un desgaste”.
Arreglos precarios
Sibilia observa que los trabajos que el municipio encara son parches, “son trabajos provisorios cuando lo que necesitamos son trabajos definitivos”. Llegado el caso, el accionar llega con retardo y mal,  “sacaron un auto que hacía meses   estaba medio encajado, lo sacaron para dejarlo a dos metros sin ponerle una cinta de peligro, nada; cualquier persona que pase en moto o en bicicleta de noche se puede matar, más vale lo hubieran dejado donde estaba”.  De igual modo, en el camino al cementerio, “trabajaron hasta el sábado al mediodía  y dejaron la tierra a un costado; lunes y martes no trabajaron así que toda el agua quedó encajonada ahí”.  En este destrato, “los caminos están tan angostos que no se puede girar para atrás”.  Junto a autos abandonados, “hay árboles de hace dos o tres años que están tirados; yo vivo de la crianza de perros y mis clientes no pueden llegar”.  Con esto, “va para cuatro semanas que los chicos de Franklin no tienen clases; está muy bien que haya pileta climatizada en el parque pero me parece que el presupuesto está desbalanceado, el 90% para el lado del pueblo y el 10% para el lado del campo”, expone Sibilia. 
Inoperancia
A su lado, José, un vecino de la misma zona, considera que, dada la realidad que padecen quienes viven en la zona rural, “esto es abandono de persona”.  Al margen de circunstanciales condiciones climáticas, “esto pone de manifiesto la desidia, la inoperancia, la ineficacia y la ineficiencia de las autoridades,  producto no de días sino  de años, pero acá vamos a llegar al estadio de que nadie es culpable y de que todos son culpables; esto me hace acordar a un libro que leí en el secundario, Fuenteovejuna: nadie fue, nadie es responsable, porque esto es producto de la desidia de años”. 
A la reunión en el Concejo de la noche anterior no acudió, “tengo que ir caminando hasta el Albatros donde tengo estacionado el rodado; para hacer las compras y las cuestiones diarias tengo que andar con bolsitas, gitaneando, cuando no hay necesidad, y además está el perjuicios económico, la gente no puede sacar la cosecha y yo perdí la oportunidad de arrendar algo; acá hay costo social y  pérdida económica, que de una vez por todas hagan las cosas que tienen que hacer”. 
¿Ciudadanos?
Silvia Nascimbene, productora rural en la misma zona, ilustró al respecto. “No podemos traer rollos para los animales ni levantar la soja porque no tenemos caminos para nada, el agua está detenida y no sale por las alcantarillas rotas y no es de ahora, de hace dos meses, es un desastre total, no podemos hacer nada”.  

Confía en que conduzca a algo la reunión de la noche anterior en el Concejo Deliberante con concejales y el secretario de Obras Aldo Falabella, a la que asistió, “que alguien dé la cara y nos dé una solución; para eso somos ciudadanos que pagamos impuestos; esperamos una solución, que limpien las alcantarillas, que venga una retro y que haga correr el agua o vamos a quedar todos bajo el agua”.