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jueves, 29 de mayo de 2014

Villarruel señala al alcohol y la marihuana como las sustancias de inicio en las adicciones

El gran peligro de la tolerancia social
San Antonio de Areco. La compleja cuestión de las adicciones tiene muchas aristas. Con respecto a la dependencia a distintas sustancias, el licenciado en Psicología Juan José Villarruel, alertó sobre el peligro que conlleva la tolerancia social que existe.


“Lo más complicado hoy en día es el tema del alcohol y la marihuana, sobre todo en los adolescentes. De alguna manera es por donde se empieza. El alcohol está tremendamente instalado en los chicos, si no toman parecería que no se divierten, y como el alcohol levanta inhibiciones, ahí empieza a aparecer la marihuana (...)  Así comienzan alrededor de los 13 o 14 años”, señaló.
Para dar una dimensión de esa tolerancia social comparó al alcoholismo, “una enfermedad muy grave”, con otras, “todo el mundo hace chistes sobre el borracho y nadie lo hace de una persona que tiene cáncer, eso muestra a qué nivel de tolerancia social está instalado en todos, incluso en los adultos. El mismo nivel de tolerancia existe con el tema de la marihuana, la creencia de que todos los chicos fuman –que no es una realidad-, hace que se piense, ‘si todos fuman por qué yo no voy a hacerlo’”.
Expresa que todo tipo de prevención en el tema adicciones sirve, pero considera que en este momento se estaría en un nivel terciario de prevención, “es decir, cuando el problema ya está instalado”, de ahí que en su momento su objetivo fuera trabajar en los jardines de infantes para prevenir conductas familiares que se convierten en generadoras de problemas, “esa debilidad psicológica, por llamarla de alguna manera, hace que empiecen a consumir y queden enganchados”.
Si bien expresó que no todos los que comienzan a fumar terminarán en un problema de adicción, de todos modos serán muchos los que sí lo tendrán. “Los que quedan enganchados no se quedan porque les gustó, en general les gusta a todos, sino que hay una problemática previa que genera la predisposición a quedarse enganchado. Esa prevención tiene que ver exclusivamente con los primeros años de vida”. Ya en la adolescencia sería difícil revertir situaciones si no hubo una presencia durante la niñez.
La violencia. Una de las consecuencias
Como el alcohol levanta las inhibiciones, una persona alcoholizada tiene actitudes que no tendría al estar sobria, “se puede canalizar por ahí el tema de la violencia”, y recordó que en general a la salida de los boliches se dan peleas, “esto tiene que ver con el alcohol obviamente, la necesidad de descarga. Estamos viviendo en una sociedad bastante complicada desde muchos puntos de vista (…) los adolescentes alcoholizados o que consumieron alguna otra droga necesitan la descarga, por eso tanta violencia. Como están en estado de intoxicación no tienen límites, ni capacidad de discernir consecuencias (…) lo mismo al conducir alcoholizados, pierden la noción del peligro”.

Con respecto a las adicciones sin sustancias, mencionó al juego, las compras, “y ahora a las redes sociales, es una patología, ya está identificada así. Hay chicos que no pueden comunicarse de otra manera que no sea por  Facebook o  Twitter. No pueden salir de la casa, hasta abandonan el colegio. Se genera una pseudo identidad a través de las redes”.