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martes, 6 de mayo de 2014

Tres hombres trataron de forzar su entrada a una casa en barrio Alborada

Vecina relata el difícil momento que experimentó
San Antonio de Areco.- Una vecina del barrio Alborada, relató muy asustada la experiencia que vivió junto a su hija, cuando intentaron entrar por la fuerza a su vivienda.


Marta de Smarke, de 70 años, que habita junto a su hija en la casa 68 del barrio Alborada, cuenta que el miércoles 23 a la noche aproximadamente a las 22:40, comenzó a sonar el timbre de forma constante y se escuchaban fuertes golpes, “como patadas” en la puerta, mientras una voz de hombre gritaba “señora abra porque sabemos que está sola, si no le vamos a tirar la puerta abajo, somos de la policía”.
Aterrorizadas madre e hija intentaron llamar al teléfono de la comisaría pero nadie las atendía, por tal motivo, se comunicaron con la hermana de Marta, quien envió a su yerno a socorrerlas, que al llegar  al hogar amenazado, observó que en la entrada había tres personas de sexo masculino con apariencia de ser mayores de edad; dos vestían remeras negras y el otro, buzo blanco; escaparon al verlo.
Mientras tanto la hermana de Marta había llamado al 911 y en pocos minutos llegó el patrullero. “La policía dijo que los iban a rastrear y además me explicaron que cambió el número de teléfono de la comisaría que ahora es el 455938”, comenta Smarke.
Marta menciona que nadie en el barrio las auxilió. “Algo escuchó una vecina pero el marido no la dejó salir”, señala.
Otros sucesos que provocan sospecha y miedo
La damnificada manifiesta que en días anteriores hubo situaciones que la preocuparon. El lunes 21 encontró aplastada la planta cercana al tapial: “por lo que presumí que alguien había intentado saltar la tapia”. El martes 22 se despertó ante el estruendo que produjo un supuesto cascote al caer en el techo. También cuenta que un vecino le avisó que unos chicos estuvieron filmando su casa.
Además hubo situaciones que afectaron a todo el vecindario en semanas anteriores ya que “durante toda una noche no pararon de ladrar los perros, nadie pudo dormir”, acota Smarke. Asimismo una moradora de un domicilio cercano al suyo “pasó una noche en vela porque sentía que alguien caminaba en el césped de su patio”, expresa.

Ante estos hechos Marta dice “algunos piensan que tengo plata y como soy una persona grande, si hubieran llegado a entrar me mataban tranquilamente. Estoy aterrada”.