Nocturnidad con vandalismo y
pillaje
Capitán
Sarmiento. En el transcurso de la
actividad nocturna, vecinos de la ciudad resultan víctimas de actos de pillaje
y el espacio público objeto de actos vandálicos.
En
la madrugada del pasado fin de semana, el vecino Franco Trebucq comprobó que le
había sido robado del interior de su auto, el que tenía estacionado frente a su
domicilio de Colón al 600, parte del estéreo.
Trebucq relató que se percató de la sustracción al levantarse, “había
llovido mucho y dejé el auto sobre la vereda; lo cerré con llave, saqué el
frente del estéreo pero le sacaron la parte que va colocada en el auto”. El accionar fue sigiloso, “fue en silencio
y rápido, tenemos un bebe de cinco meses
y nos levantamos bastante seguido durante la madrugada pero no hemos escuchado
nada”. No es la primera vez que es
víctima de un robo, “en diciembre pasado me robaron una moto, que gracias a
Dios la pude recuperar, y ahora me sacan el estéreo”. Al margen del valor del objeto, “es algo que
te sacan y te da bronca”. Al igual que
con la moto, espera poder recuperar el aparato, “saldré a tirar datos para ver
si alguien me pasa alguna información”.
Trebucq advierte no es un caso aislado: en la casa de su padre
intentaron robar una manguera y a un vecino le faltó una garrafa, “ya no se
puede dejar más ni bicicleta ni nada, hay que cerrar todo con candado o con dos
llaves; éste era un pueblo donde uno dejaba todo abierto pero eso ya se perdió,
todo se va transformando para lo que es conurbano y capital”.
Guillermo
Trebucq, padre de Franco, expuso que “no
sé quiénes son pero son de acá del pueblo; andan dando vueltas a las 2 y ½ de
la mañana, están al pedo, duermen todo el día y a la noche salen a hacer daño”. La situación es compleja, “no sé qué habría
qué hacer, por ahí poner más patrulleros; ahora hay que poner candados, rejas,
todo”.
Horue
El
vandalismo también hizo foco en cartelería del camino circunvalación, y de esto
dio cuenta el vecino “Vasco” Horue, quien comprobó el daño en su habitual
recorrido en bicicleta por la zona.
“De Chaco al fondo hasta la curva
que va hacia El Trébol había cuatro o cinco carteles, todos arrancados y
amontonados”, relata Horue. Por la
lluvia de la noche anterior constató que no hubo un único autor, “estaban las
huellas de cuando bajaron del auto, ahí y cuando bajaron más adelante”. El daño lo desconcierta, “es algo que nos
sirve a todos, a ellos mismos, no me explico el daño por el daño mismo”. Respecto de quienes así actúan, “no sé qué
tienen en la cabeza; para mí que se ha perdido el premio y el castigo: si vos
hacés algo malo, tenés que pagarlo”.
Horue observa que el daño no se limita a la cartelería, constándole la
reciente rotura de la luneta trasera de dos autos y daños en el espacio
público. “No sé qué pasa, y lo peor es
que nos estamos acostumbrando”.
Vidal
Ana Vidal, quien sufrió
la rotura de la luneta trasera de su auto,
marcó su irritación, “de 24 horas, creo que trabajamos 19 horas, y el
auto es una herramienta de laburo”. El
impacto contra el vidrio fue con medio ladrillo, “estaba caído en el asiento de
atrás, la luneta destruida y lleno de vidrios el auto”. Vidal adjudica el daño a descontrol, “me
gustaría decirle a los padres de la juventud que sale que controlen un poco a
los chicos”. En su caso, “tengo un hijo
joven y miro con quién sale, cómo vuelve, en qué estado”. Siendo una comunidad pequeña, la autoría no se
desconoce, “sabemos quiénes son y lo más terrible es que los padres hasta se
ofenden y se enojan, cuando en lugar de enojarse tienen que educarlos”. Habiendo antecedentes de acciones similares,
desconoce si las autoridades hicieron
algo en revertir la situación, “la vez pasada rompieron como ocho autos; me gustaría que en la comisaría me dijeran
qué medidas se tomaron al respecto en el ataque anterior a éste”.
