El mayor inconveniente es el
estado de las calles
San Antonio de Areco. Vecinos del Barrio Los Horneros, a dos cuadras del Parque
Criollo, manifestaron quejas por distintas falencias. El mayor déficit es el
mal estado de las calles lo cual conlleva a que el camión que recoge la basura
no pueda cumplir su tarea cuando llueve, incluso regresa dos semanas después de
recuperado el buen clima.
Una lugareña, Verónica, contó que,
“a veces transcurre una semana o quince días” sin que se recolecten los
residuos, lo que implica un grave inconveniente.“Antes de los desbordes del
Río, la calle estaba perfecta, después no la arreglaron más. Anduvo la máquina,
pero no entoscaron. Es imposible circular. Hemos reunido firmas, presentamos
quejas acompañadas de fotos, pero no obtuvimos respuestas. No pedimos un
asfalto, sino mínimamente que entosquen y se pueda transitar”, y recordó que
“la gran mayoría de los habitantes estamos al día” con el pago de las tasas.
Gonzalo, otro vecino, también se
refirió al problema de la recolección de residuos, que se da día por medio
cuando el tiempo es bueno, pero que se complica con la lluvia ante las calles
mal conservadas, “están cada vez peor,
arreglan los primeros 100 metros hacia Ruta 8, pero para el otro lado no pasan nunca. Hemos
reclamado y supuestamente en cualquier momento aparecerían”, señaló con poca
confianza.
Ricardo, quien vive hace unos 25
años en la zona, coincide en que el gran problema del barrio son las calles “no
las arreglan nunca, aparecen las máquinas cuando hay elecciones y fiestas. No
ponen tosca desde la inundación del 2009”.
Juan, también vecino del barrio,
coincide en que el “mayor problema” son los días de lluvia y los posteriores
cuando “se inunda la calle y surge un
chocolate que la hace intransitable, aparte están los pozos y si no sabés
maniobrar quedás colgado. Cuando arreglan caminos, lo hacen sólo los primeros
100 metros.La gran mayoría tenemos chicos que van a colegios y se complica su
asistencia, los remises no entran”.
Ante la recurrente complicación en
la recolección de residuos, surgió la propuesta para que se coloque en el
Barrio un contenedor grande en el cruce de las calles Horneros y Güiraldes,
para que depositen allí los residuos, “no es mucho pero ayuda”, afirmó Juan.
Oscar habita el lugar desde hace
alrededor de 18 años, sostiene que el barrio está descuidado. Habló con el
secretario de Gobierno e Infraestructura, Luis Lupini, por la cuestión de las calles, “le
manifestamos que son un desastre, y el camino alternativo no está entoscado por
lo que no hay posibilidad de movilizarse y es peligroso en caso de urgencias
médicas. Dijeron que se iba a hacer un asfalto pero pasó el plazo y no aparece.
Rompemos los autos porque no podemos dejar de trabajar, el problema es que no
hay mantenimiento”. También pidieron lomas de burro para controlar los excesos
de velocidad que sufren cuando no hay barro.
Mal olor
Otra queja común de los vecinos es
el galpón de pollos instalado en las inmediaciones, que si bien no está
funcionando no fue limpiado, por lo que en días de calor y humedad no pueden
mantener las ventanas de las viviendas abiertas ante el olor nauseabundo y las
moscas que se multiplican por miles.
Así resumen estos habitantes su
malestar, pozos, basura, malos olores, moscas y promesas.
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