Vecinos de Scully y ruta 7
San Andrés de Giles. En procura de llamar la atención del
intendente Carlos Puglelli sobre su angustiosa situación, vecinos del
asentamiento de ruta 7 y Scully cortaron el lunes 17 esa avenida por unas cuantas
horas. Hasta el momento, ésta y otras
manifestaciones, que incluye sentadas frente al palacio municipal, no han logrado retrotraer las acciones legales
que el municipio interpuso y por las que unas cuarenta y cinco familias
afrontan una orden de desalojo.
El predio,
de unas diez hectáreas cedido por Vialidad Nacional al municipio, empezó a ser
ocupado de manera irregular desde fines de 2012; había sido pedido por el ex
intendente Luis Ghione con la idea de construir un plan de en principio unas
cincuenta viviendas.
María y Mirta, dos vecinas
participantes de estas protestas, justificaron su accionar. “El municipio nos
prometió muchas cosas pero nunca nos dio una solución y acá estamos, la mayoría
mujeres, porque nuestros maridos ahora están trabajando; nosotros somos las
mujeres de los supuestamente ‘vagos’”, expuso Mirta. Fundamentos para evitar el desalojo hay, “si
nos sacan de acá, nos vamos a la plaza, no tenemos otro lugar”.
Convocados por Puglelli, el secretario de Gobierno Tomás
Arriondo y el coordinador de Seguridad José Paulino, una oferta de dejar el
predio a cambio de hacerse cargo el municipio de unos meses de alquiler,
resulta inconsistente. Al margen de que
hay muchos con empleo informal, el alquiler también escapa a las posibilidades
de quienes trabajan en blanco. “Y después de que pasaron esos meses, ¿qué
hacemos?: si estamos acá es porque no nos alcanza la plata para pagar un
alquiler”, expone María. Igualmente, advierte Mirta, el construir la
vivienda en el predio de un familiar directo no está dentro de sus
posibilidades, “nos dicen que nos van a
ayudar con material pero no nos pueden venir a versear, siempre con la misma
cosa para todos los vecinos; estamos cansados de promesas”. En el marco de promesas, el tiempo transcurre
sin una solución, “hace un año y ocho
meses que estamos acá; cuando llueve
estamos bajo el agua, ahora otra vez nos viene el invierno y ellos no tienen
solución para nosotros; una sola vez se acercaron para ayudarnos, cuando nos
inundamos trajeron ocho colchones, dijeron que iban a abrir la calle y otras
cosas pero se fueron y nunca hicieron nada”.
