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viernes, 7 de marzo de 2014

“Nino” Vandoni lleva 49 años como bicicletero

Personajes del Pago
San Antonio de Areco. Carlos Pierino “Nino” Vandoni, es en este momento el bicicletero con mayor  experiencia en el rubro, ya que comenzó con esta actividad 49 años atrás. También fue ciclista amateur durante mucho tiempo, una actividad que pudo desarrollar en las horas robadas al trabajo, lo que no le permitía un entrenamiento adecuado pero sí un gran disfrute.


“Nino” es hijo de Antonio y Elizabeth Lasque,  su padre era obrero, “trabajaba en todos lados, en la empresa Pazzaglia, en la papelera del Río Areco, en la zona de El Palomar”, y su madre ama de casa y costurera. De ese matrimonio nacieron Antonio, Elisa, Deolinda, “Nino” y Yolanda, los cuatro mayores en Coronel Pico, La Pampa y la menor en San Antonio de Areco.
“Fui hasta sexto grado, a tres colegios, no por mal alumno sino por el trabajo, no podía ir junto a mis hermanos porque tenía que cuidar animales en la calle, ellos iban a la mañana y yo a la tarde”, de esos días tiene muy buenos recuerdos tanto de sus compañeros como de las docentes, ya que muchas  maestras jugaban junto a sus alumnos a las bolitas, entre ellas menciona  a “las Llamozas, Nelly Speroni de Suppicich y Agustina Rodi, “me pedían la bocha, una vez se las tiré y le pegué en el tobillo a una, casi me matan”.
El trabajo. Una constante
La casa paterna estaba en Rivadavia y Aubain, la calle España no existía aún. “Nino” trabajó desde niño, “primero cuidando los animales y después en la quinta, anduve mucho recorriendo el pueblo con dos canastas de verduras, tenía muchos clientes. Después mi papá me hizo una carretilla, ahí llevaba de todo y al final con un charré junto a mi hermano”.
Entre los 13 y los 14 años comenzó a correr carreras de bicicleta, “siempre me gustó, no teníamos bicicleta, ni triciclo de chiquitos. Mi papá compró una para ir a la fábrica, en 23 pesos, y aprendí a andar entre el caño”. Más adelante su padre les compró una bicicleta con llanta de madera con la que comenzaron a competir junto a su hermano, “andábamos bien. Una polvareda que no nos veíamos entre la tierra”, entre los muchos rivales arequeros mencionó a Lucho Sacchi y a Cacho Cicarelli, “éramos todos aficionados. ¡Qué lindo que era!”.
A los 18 años abrió su primera bicicletería en la casa paterna, época también en que su madre le compró el primer traje para el baile, “el primero creo que fue en el Prado Español, le pedí permiso a papá, con horario para volver. Me gustó toda la vida el baile y me sigue gustando”, los sapucai de “Nino” eran y son famosos en cualquier reunión.
El amor y la familia
A los 25 años conoció a Elsa, su esposa, quien trabajaba en el Hospital Morgan, Elsa consultó con las hermanas del Hospital antes de aceptar la invitación, y Sor Isabel le recomendó: “hablale que es buen chico”, ya que lo conocían de atenderlo por las varias lastimaduras generadas por diversas caídas de la bicicleta. Se casaron después de un poco más de 1 año de noviazgo –cumplen 51 años de casados en estos días-  y tuvieron seis hijos, María Concepción, Silvia Leonor, María Cecilia, Carlos,  María Leticia, María de los Ángeles.
El oficio
Después trasladó su bicicletería a Moreno entre Lavalle y Mitre, y más adelante a la calle Vieytes. Fue contemporáneo de los bicicleteros Vigil y Pereyra, “no había contra, en ese tiempo se trabajaba mucho”, a la vez “Nino” era maquinista en el campo, actividad que desarrolló por 30 años, “Elsa atendía la bicicletería, yo venía del campo, reparaba unas diez bicicletas y me iba a casa, me bañaba y acostaba y me levantaba a las 5 para irme al campo, trabajaba 17 o 18 horas diarias”.
Momentos difíciles
El negocio de la bicicletaría pasó por momentos difíciles, en 1969 un incendio destruyó el taller y todas las bicicletas que allí tenía, propias y de los clientes. El incendio se generó por la soldadura de un portón que no cerraba bien, las chispas hicieron explotar bidones de kerosene y de nafta guardados cerca. “Perdí todo”, pero lentamente pudo pagar a proveedores y clientes y reactivar la actividad.
Esa grave situación también lo impulsó a iniciar otro aspecto de esa actividad, las bicicletas para turistas en la zona ribereña, “hice bicicletas de tres, se alquilaban. Tenía un Rambler negro, enganchaba cinco carros de dos ruedas y las cargaba. En ese momento venían muchos colectivos con chicos”. El negocio tenía sus altibajos, ya que si bien los clientes eran muchos, entre ellos había algunos ladrones que no regresaban las bicicletas, “nos llevaron diecisiete”, aun cuando comenzaron a pedir que dejaran los documentos, ya que aportaban documentos falsos que nunca retiraban.
Hubo otros momentos difíciles, como los dos robos sufridos, en realidad en uno de ellos los ladrones no se llevaron nada, buscaban dinero y no había, pero sí golpearon a “Nino”, cuando “me tocó con la pistola desde atrás me di vuelta y le di una trompada, cayó, no le pude tener la mano y me pegó un culatazo, me rompió el tabique, caí mal, me pegué contra un manubrio y me quebré tres costillas”.  En el siguiente robo la situación fue confusa, según señala, en cuanto a los autores, durante la madrugada le llevaron quince bicicletas nuevas, dos motos, documentación de motos.
Se define peronista de toda la vida, muestra cuadros de Perón y Evita para evidenciarlo, pero nunca sintió la inclinación a participar, “no es para una decencia como la mía”.
Todavía más

A los 77 años, lleva una vida tranquila, “soy muy trabajador”, reconoce. Disfruta de su familia, de la música, su materia pendiente es justamente no haber estudiado música o actuación, “me hubiese gustado ser actor, tengo presencia de actor, vocación para actuar”, dice “Nino”, y bien podría ser que cumpla estos sueños también.