Personajes del Pago
San Antonio de Areco. Carlos Pierino “Nino” Vandoni, es en este momento el
bicicletero con mayor experiencia en el
rubro, ya que comenzó con esta actividad 49 años atrás. También fue ciclista
amateur durante mucho tiempo, una actividad que pudo desarrollar en las horas
robadas al trabajo, lo que no le permitía un entrenamiento adecuado pero sí un
gran disfrute.
“Nino” es hijo de Antonio
y Elizabeth Lasque, su padre era obrero,
“trabajaba en todos lados, en la empresa Pazzaglia, en la papelera del Río
Areco, en la zona de El Palomar”, y su madre ama de casa y costurera. De ese
matrimonio nacieron Antonio, Elisa, Deolinda, “Nino” y Yolanda, los cuatro
mayores en Coronel Pico, La Pampa y la menor en San Antonio de Areco.
“Fui hasta sexto
grado, a tres colegios, no por mal alumno sino por el trabajo, no podía ir
junto a mis hermanos porque tenía que cuidar animales en la calle, ellos iban a
la mañana y yo a la tarde”, de esos días tiene muy buenos recuerdos tanto de
sus compañeros como de las docentes, ya que muchas maestras jugaban junto a sus alumnos a las
bolitas, entre ellas menciona a “las
Llamozas, Nelly Speroni de Suppicich y Agustina Rodi, “me pedían la bocha, una
vez se las tiré y le pegué en el tobillo a una, casi me matan”.
El trabajo. Una constante
La casa paterna estaba
en Rivadavia y Aubain, la calle España no existía aún. “Nino” trabajó desde
niño, “primero cuidando los animales y después en la quinta, anduve mucho
recorriendo el pueblo con dos canastas de verduras, tenía muchos clientes.
Después mi papá me hizo una carretilla, ahí llevaba de todo y al final con un
charré junto a mi hermano”.
Entre los 13 y los 14
años comenzó a correr carreras de bicicleta, “siempre me gustó, no teníamos
bicicleta, ni triciclo de chiquitos. Mi papá compró una para ir a la fábrica,
en 23 pesos, y aprendí a andar entre el caño”. Más adelante su padre les compró
una bicicleta con llanta de madera con la que comenzaron a competir junto a su
hermano, “andábamos bien. Una polvareda que no nos veíamos entre la tierra”,
entre los muchos rivales arequeros mencionó a Lucho Sacchi y a Cacho Cicarelli,
“éramos todos aficionados. ¡Qué lindo que era!”.
A los 18 años abrió su
primera bicicletería en la casa paterna, época también en que su madre le
compró el primer traje para el baile, “el primero creo que fue en el Prado
Español, le pedí permiso a papá, con horario para volver. Me gustó toda la vida
el baile y me sigue gustando”, los sapucai de “Nino” eran y son famosos en
cualquier reunión.
El amor y la familia
A los 25 años conoció
a Elsa, su esposa, quien trabajaba en el Hospital Morgan, Elsa consultó con las
hermanas del Hospital antes de aceptar la invitación, y Sor Isabel le
recomendó: “hablale que es buen chico”, ya que lo conocían de atenderlo por las
varias lastimaduras generadas por diversas caídas de la bicicleta. Se casaron
después de un poco más de 1 año de noviazgo –cumplen 51 años de casados en
estos días- y tuvieron seis hijos, María
Concepción, Silvia Leonor, María Cecilia, Carlos, María Leticia, María de los Ángeles.
El oficio
Después trasladó su
bicicletería a Moreno entre Lavalle y Mitre, y más adelante a la calle Vieytes.
Fue contemporáneo de los bicicleteros Vigil y Pereyra, “no había contra, en ese
tiempo se trabajaba mucho”, a la vez “Nino” era maquinista en el campo,
actividad que desarrolló por 30 años, “Elsa atendía la bicicletería, yo venía
del campo, reparaba unas diez bicicletas y me iba a casa, me bañaba y acostaba
y me levantaba a las 5 para irme al campo, trabajaba 17 o 18 horas diarias”.
Momentos difíciles
El negocio de la
bicicletaría pasó por momentos difíciles, en 1969 un incendio destruyó el
taller y todas las bicicletas que allí tenía, propias y de los clientes. El incendio
se generó por la soldadura de un portón que no cerraba bien, las chispas
hicieron explotar bidones de kerosene y de nafta guardados cerca. “Perdí todo”,
pero lentamente pudo pagar a proveedores y clientes y reactivar la actividad.
Esa grave situación
también lo impulsó a iniciar otro aspecto de esa actividad, las bicicletas para
turistas en la zona ribereña, “hice bicicletas de tres, se alquilaban. Tenía un
Rambler negro, enganchaba cinco carros de dos ruedas y las cargaba. En ese
momento venían muchos colectivos con chicos”. El negocio tenía sus altibajos,
ya que si bien los clientes eran muchos, entre ellos había algunos ladrones que
no regresaban las bicicletas, “nos llevaron diecisiete”, aun cuando comenzaron
a pedir que dejaran los documentos, ya que aportaban documentos falsos que
nunca retiraban.
Hubo otros momentos
difíciles, como los dos robos sufridos, en realidad en uno de ellos los
ladrones no se llevaron nada, buscaban dinero y no había, pero sí golpearon a
“Nino”, cuando “me tocó con la pistola desde atrás me di vuelta y le di una
trompada, cayó, no le pude tener la mano y me pegó un culatazo, me rompió el
tabique, caí mal, me pegué contra un manubrio y me quebré tres costillas”. En el siguiente robo la situación fue
confusa, según señala, en cuanto a los autores, durante la madrugada le
llevaron quince bicicletas nuevas, dos motos, documentación de motos.
Se define peronista de
toda la vida, muestra cuadros de Perón y Evita para evidenciarlo, pero nunca
sintió la inclinación a participar, “no es para una decencia como la mía”.
Todavía más
A los 77 años, lleva
una vida tranquila, “soy muy trabajador”, reconoce. Disfruta de su familia, de
la música, su materia pendiente es justamente no haber estudiado música o
actuación, “me hubiese gustado ser actor, tengo presencia de actor, vocación
para actuar”, dice “Nino”, y bien podría ser que cumpla estos sueños también.
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