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domingo, 23 de marzo de 2014

Murray en México

Medicación y obesidad
Capitán Sarmiento.  Raúl Murray, médico nutricionista, expuso en una conferencia realizada en la ciudad de México organizada por la Sociedad Mexicana de Obesidad, a la que fue invitado en su calidad de vicepresidente de la Sociedad Argentina de Nutrición junto con otras autoridades de esa entidad.
A pocos días de su regreso, Murray  comentó que fue convocado para disertar, ante especialistas de México y de otros países latinoamericanos, sobre el papel de la medicación en el país para el tratamiento contra la obesidad. 


“Dejando de lado las recetas magistrales, no había en el mercado medicación contra la obesidad, ahora hay tres drogas aprobadas”, explica Murray.  La entidad que aquí  rige el mercado farmacológico,  la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, es estricta, y responde a lo que ocurrió  con las anfetaminas y otras drogas, “en la década del 60, cincuenta años atrás, prácticamente las anfetaminas eran de venta libre y  llevó a que muchos pacientes tuvieran efectos adversos serios, acá no hay controles, en general en nuestro país no se controla nada”.   Así, “hay uno solo de los tres productos que está bajo venta de receta común; los otros dos están bajo venta de receta oficial; es como que la Anmat considera que para que un medicamento sea aprobado para la obesidad tiene que ser más bueno que el Quaker cuando es muy difícil que no tenga algún efecto adverso o contraindicación; el problema no es la droga sino cómo se toma; como bien dice la frase de Paracelso, la diferencia entre medicamento y veneno es la dosis”. 
Controles mediante, la realidad de México es diferente, “tienen más de quince drogas aprobadas y algunas que acá están prohibidas desde hace muchos años, pero allá son dadas únicamente por médicos; las farmacias no venden un medicamento de este tipo si no está autorizado, cosa que en nuestro país lamentablemente no pasa”. 
Si bien en general la medicación se indica para tratar la obesidad mórbida (tratamiento que contempla la cirugía bariátrica), Murray no la descarta para tratar el sobrepeso, “la ansiedad impide parar de comer; la mayor parte de los gordos lo son no por comer en gran cantidad sino por comer en forma desordenada, picotean todo el día; a esos pacientes les es muy difícil ingresar en un esquema de dieta alimentaria y sí les ayuda la medicación”.  En el marco de un tratamiento, “es un soporte para cortar la ansiedad, el paciente sufre menos al no sentir esa compulsión a estar picoteando, le permite empezar a estructurarse, es un bastón que le ayuda a afirmarse hasta llegar a su peso”. 

Logrado el equilibrio, se debe estar atento, “los medicamentos, como tampoco la cirugía, curan la obesidad, que ha de ser una de las enfermedades con mayor recidivas y  por eso, para no generar el efecto rebote, en el proceso de llegar al peso hay que ir generando cambios en la conducta alimentaría”.