Personajes del Pago
San Antonio de Areco. Luis vaccarini, emblemático profesor de educación física de
la localidad, cumplió 70 años en diciembre pasado. Toda su trayectoria
profesional se desarrolló en Areco, a pesar de ser oriundo de Mercedes. Fue en el Pago de Areco donde trabajó, donde
se casó, tuvo una familia y cosechó grandes amigos. Asegura que nunca va a
terminar de pagar lo mucho que este pueblo le ofreció.
Hijo único de Luis y
de Irma, de Mercedes, Luis nació en esa localidad, era llevado por su madre a
clases de educación física los sábados, y ahí surgió “mi devoción por el
deporte”. Es maestro normal nacional egresado de la Escuela Normal Justo José
de Urquiza de Mercedes, y luego hizo el profesorado de Educación Física en el
INEF en la Ciudad de Buenos Aires.
Su relación con San
Antonio de Areco se dio a través de un tío que trabajaba en esta ciudad como
yesero artístico, se enteró que necesitaban un profesor de educación física y
así se lo informó a su sobrino. Era el año 66 cuando comenzó a trabajar en el
Colegio Nacional de Areco, ya que quien cumplía ese rol, Esnaola, no era
profesor, por lo que le cedió sus horas. Después, y por intermedio del padre de
Ana Mercante, comenzó a trabajar en el Club Tempestad con una escuela de
básquet.
En el año 69, el
intendente Alonso pidió un profesor para el distrito de San Antonio de Areco,
así lo designan en noviembre de ese año a Vaccarini, “con 12 horas. Cuando
llegó el verano había que hacer una actividad, y ahí empezamos con la famosa
colonia, dábamos actividades recreativas, facturas y natación en el piletón.
Tuve mucha suerte, eran muchos chicos y gracias a Dios nunca pasó nada”.
Recordó que Justo Nikoloric limpiaba el piletón para que no hubiera vidrios ni
elementos que pudieran dañar a los chicos de la colonia.
La hospitalidad arequera
Pronto comenzó a
generar amigos, y para dar una idea del tipo de gente con la que se encontró
siempre en Areco, cuenta una anécdota que, dice, pinta a los habitantes de esta
localidad. En esos primeros años trabajaba acá y al finalizar su tarea
regresaba a Mercedes, un día en que su regreso en colectivo se complicó alguien
a quien apenas conocía, el “Gordo” Pastori,
le dice, “ándate en mi auto, llevateló y venís mañana”. Y como ese ejemplo tiene muchos, “miles de personas me ofrecían su casa para
dormir”, el Padre Kelly le permitió dormir en San Patricio, también pernoctó un
tiempo en la Parroquia San Antonio y “en el hotel que tenían los padres de Dany
Menconi (…) me cuidaban como a sus hijos”. Y fue sumando conocidos y amigos,
Horacio Mareco, el “Polaco” Dell’Olmo, entre muchísimos.
Tiempo después se casó
con Mercedes Cánepa, que había sido su alumna del básquet del Club Tempestad,
el casamiento fue oficiado tanto por el Padre O’Neill como por el Padre
Amondarain. De esa unión nacieron Diego, Jorgelina y Federico. Hasta el momento
cuenta con dos nietos, pero espera más.
El equipo de Güiraldes
El fútbol también tuvo
su lugar en su vida, “formamos el famoso equipo de Güiraldes que practicaba en
la Parroquia, estaba Carlitos Melo, su hermano, Fito Papaleo, Carlitos Gabba,
los dos Caracoche, Peco Mercante, Aldo Tafura, el Gordo Lofredo, Beto Farina,
Rochaix de arquero, Pablo Regueiro. Hicimos buenas actuaciones en la cancha
Fitte. Jugué creo que hasta los 40 años”.
Su otro amor
También relata cómo es
que se relacionó con su otro gran amor, San Patricio. Decidió llevar a su hijo
Diego, “hiperquinético como era”, a los 6 años a San Patricio, donde Roberto
Brady le pidió que lo dejara para evaluar si lo sumaba ya que era muy chico, al
finalizar el encuentro le comunicó a Luis que podía incorporarlo. Así se
contactó con otros papás, se sumaron con su esposa a las actividades, “Mercedes
atendía el kiosko”, y fue surgiendo la primera comisión entre los que estaban
el mismo Brady como presidente, Horacio Blanco, Gustavo Carón, Filucho De Blás,
Domingo Pannunzio, “conseguimos la personería jurídica y formamos el Club”, en
ese momento, “época de Tito Domínguez, se estaba empezando a formar AFISA, y
entramos con todas las categorías”.
Trabajó en el Club
durante años, llegó a ser presidente, y hasta en este momento está ligado a esa
institución, aunque sea como colaborador. “Me hicieron un regalo para el alma,
me nombraron presidente honorario”, señala con orgullo, “tengo un amor
incondicional por San Patricio”, y si bien ya no conforma la comisión, sigue
dedicándole parte de su tiempo, “vengo,
como hacemos todos, un sábado viene uno, pinta un poste, corta el pasto, esto
es San Patricio
Inspector
En su carrera como
docente alcanzó el cargo de inspector zonal de Educación Física, tenía una área
que cubrir lo que dificultaba su tarea. Antes
había rendido examen para director y así fue nombrado en el CEF de San
Andrés de Giles, lugar que recuerda con mucho afecto. Finalmente, junto a
profesores de Areco, gestionaron para concretar un CEF en esta localidad, lo
que se materializó durante el gobierno de José Cames. Pidió el pase a este CEF,
que había sido uno de sus sueños.
Muy conforme con el
modo en que se ha desarrollado su vida no siente que le hayan quedado cosas
irresueltas. De ahora en más espera continuar disfrutando de su familia, de sus
amigos y de esta ciudad que lo recibió tan bien, “tengo una deuda tan grande
con Areco (…) estoy más que agradecido por lo que viví y a la gente de esta
ciudad”.
