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jueves, 6 de febrero de 2014

Vaccarini: “Tengo una deuda tan grande con San Antonio de Areco”

Personajes del Pago
San Antonio de Areco. Luis vaccarini, emblemático profesor de educación física de la localidad, cumplió 70 años en diciembre pasado. Toda su trayectoria profesional se desarrolló en Areco, a pesar de ser oriundo de Mercedes.  Fue en el Pago de Areco donde trabajó, donde se casó, tuvo una familia y cosechó grandes amigos. Asegura que nunca va a terminar de pagar lo mucho que este pueblo le ofreció.


Hijo único de Luis y de Irma, de Mercedes, Luis nació en esa localidad, era llevado por su madre a clases de educación física los sábados, y ahí surgió “mi devoción por el deporte”. Es maestro normal nacional egresado de la Escuela Normal Justo José de Urquiza de Mercedes, y luego hizo el profesorado de Educación Física en el INEF en la Ciudad de Buenos Aires. 
Su relación con San Antonio de Areco se dio a través de un tío que trabajaba en esta ciudad como yesero artístico, se enteró que necesitaban un profesor de educación física y así se lo informó a su sobrino. Era el año 66 cuando comenzó a trabajar en el Colegio Nacional de Areco, ya que quien cumplía ese rol, Esnaola, no era profesor, por lo que le cedió sus horas. Después, y por intermedio del padre de Ana Mercante, comenzó a trabajar en el Club Tempestad con una escuela de básquet.
En el año 69, el intendente Alonso pidió un profesor para el distrito de San Antonio de Areco, así lo designan en noviembre de ese año a Vaccarini, “con 12 horas. Cuando llegó el verano había que hacer una actividad, y ahí empezamos con la famosa colonia, dábamos actividades recreativas, facturas y natación en el piletón. Tuve mucha suerte, eran muchos chicos y gracias a Dios nunca pasó nada”. Recordó que Justo Nikoloric limpiaba el piletón para que no hubiera vidrios ni elementos que pudieran dañar a los chicos de la colonia.
La hospitalidad arequera
Pronto comenzó a generar amigos, y para dar una idea del tipo de gente con la que se encontró siempre en Areco, cuenta una anécdota que, dice, pinta a los habitantes de esta localidad. En esos primeros años trabajaba acá y al finalizar su tarea regresaba a Mercedes, un día en que su regreso en colectivo se complicó alguien a quien apenas conocía, el “Gordo” Pastori,  le dice, “ándate en mi auto, llevateló y venís mañana”.  Y como ese ejemplo tiene muchos,  “miles de personas me ofrecían su casa para dormir”, el Padre Kelly le permitió dormir en San Patricio, también pernoctó un tiempo en la Parroquia San Antonio y “en el hotel que tenían los padres de Dany Menconi (…) me cuidaban como a sus hijos”. Y fue sumando conocidos y amigos, Horacio Mareco, el “Polaco” Dell’Olmo, entre muchísimos.
Tiempo después se casó con Mercedes Cánepa, que había sido su alumna del básquet del Club Tempestad, el casamiento fue oficiado tanto por el Padre O’Neill como por el Padre Amondarain. De esa unión nacieron Diego, Jorgelina y Federico. Hasta el momento cuenta con dos nietos, pero espera más.
El equipo de Güiraldes
El fútbol también tuvo su lugar en su vida, “formamos el famoso equipo de Güiraldes que practicaba en la Parroquia, estaba Carlitos Melo, su hermano, Fito Papaleo, Carlitos Gabba, los dos Caracoche, Peco Mercante, Aldo Tafura, el Gordo Lofredo, Beto Farina, Rochaix de arquero, Pablo Regueiro. Hicimos buenas actuaciones en la cancha Fitte. Jugué creo que hasta los 40 años”.
Su otro amor
También relata cómo es que se relacionó con su otro gran amor, San Patricio. Decidió llevar a su hijo Diego, “hiperquinético como era”, a los 6 años a San Patricio, donde Roberto Brady le pidió que lo dejara para evaluar si lo sumaba ya que era muy chico, al finalizar el encuentro le comunicó a Luis que podía incorporarlo. Así se contactó con otros papás, se sumaron con su esposa a las actividades, “Mercedes atendía el kiosko”, y fue surgiendo la primera comisión entre los que estaban el mismo Brady como presidente, Horacio Blanco, Gustavo Carón, Filucho De Blás, Domingo Pannunzio, “conseguimos la personería jurídica y formamos el Club”, en ese momento, “época de Tito Domínguez, se estaba empezando a formar AFISA, y entramos con todas las categorías”.
Trabajó en el Club durante años, llegó a ser presidente, y hasta en este momento está ligado a esa institución, aunque sea como colaborador. “Me hicieron un regalo para el alma, me nombraron presidente honorario”, señala con orgullo, “tengo un amor incondicional por San Patricio”, y si bien ya no conforma la comisión, sigue dedicándole  parte de su tiempo, “vengo, como hacemos todos, un sábado viene uno, pinta un poste, corta el pasto, esto es San Patricio
Inspector
En su carrera como docente alcanzó el cargo de inspector zonal de Educación Física, tenía una área que cubrir lo que dificultaba su tarea. Antes  había rendido examen para director y así fue nombrado en el CEF de San Andrés de Giles, lugar que recuerda con mucho afecto. Finalmente, junto a profesores de Areco, gestionaron para concretar un CEF en esta localidad, lo que se materializó durante el gobierno de José Cames. Pidió el pase a este CEF, que había sido uno de sus sueños.
Muy conforme con el modo en que se ha desarrollado su vida no siente que le hayan quedado cosas irresueltas. De ahora en más espera continuar disfrutando de su familia, de sus amigos y de esta ciudad que lo recibió tan bien, “tengo una deuda tan grande con Areco (…) estoy más que agradecido por lo que viví y a la gente de esta ciudad”.