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miércoles, 26 de febrero de 2014

En las dos primeras noches compitieron el arte y las peleas

Carnavales 2014
San Antonio de Areco.- Los corsos 2014 comenzaron con el destacado brillo de disfraces y carrozas pero con una organización que a último momento tuvo que acomodarse a la incertidumbre de la calle.
Debido a la inestabilidad del tiempo, el Polideportivo no logró secarse para ser el escenario de estos corsos que este año prometían volver a ser tradicionales, condición que lograron ya que dadas las circunstancias se realizaron el sábado 15 y el domingo 16 en las cuadras continuas a la esquina de Güiraldes y Quetgles.


El desfile de disfraces murgas y carrozas fue el gran protagonista. Provistos de una elaborada y vistosa indumentaria, con carrozas de descollante producción y con la predisposición al divertimento habitual, estuvieron quienes son históricos y también nuevos participantes,  a los que se les agregaron algunos competidores foráneos que fueron atraídos por los importantes premios que se otorgan en esta edición.
La cantina de los artesanos del carnaval se ubicó en el primer tramo de la zona de entrada a la inactiva estación de ferrocarril, del lado izquierdo, colocándose a continuación, sobre Güiraldes, puestos de cerveza artesanal, daiquiri y golosinas. Algunos vecinos estuvieron en desacuerdo con los precios pues les resultaron “caros y nada populares”.
En el sector parquizado situado a la derecha del ingreso a la estación de trenes se instalaron variados juegos para niños y de kermés.
En los dos días de festejo hubo una concurrencia de entre 7 mil y 8 mil personas.
Organización
Hubo una gran diferencia entre la organización del sábado y la del domingo. Florencia Mendizábal, directora de Cultura dijo al respecto que “en menos de 72 horas tuvimos que trasladar el corso a la calle, un lugar público que es mucho más difícil de controlar que el Polideportivo”. Esta impronta se notó en que el sábado había menos iluminación y adornos, el público se confundía con los disfrazados y eso trajo los inconvenientes comunes a estas situaciones como lanzamiento de espuma a trajes y carrozas y el riesgo de algún accidente. El domingo se dispuso un perímetro con pasacalles alrededor del desfile lo que permitió una mejor apreciación del espectáculo.
La procesión de los 28 disfraces se realizó en dos etapas, motivo que posibilitó que cada grupo diera dos vueltas.
Mucha música y poco baile
Cuatro grupos de música popular actuaron en el escenario emplazado en la parte aledaña al camino de tierra,  en la intersección de Quetgles y Güiraldes pero no se logró el acostumbrado baile que se armaba espontáneamente en épocas pasadas ante este tipo de actuaciones,  ya que la mayoría de la gente se ubicó de frente a las bandas como para ver un recital y, si danzaban, lo hacían en el reducido lugar que ocupaban sus cuerpos.
De las cuatro gratas intervenciones se destacó el show de “La Furia” en la que músicos locales de rock, folclore y tropical se unieron para combinar un sonido prestigioso en canciones de cumbia colombiana. A esta banda constituida por Furlo Furlino e Isaías Maiola en vientos; Feli y Berni Miranda en guitarra y bajo; Chiche Francischelli, Rolo Alesci y Renata Cremona en batería y percusión; y Matías Oviedo en teclado; se sumaron los integrantes del dúo folclórico “Los Fogoneros”, que llegaba  de actuar en el escenario mayor de Cosquín: Facundo Maidana tocando el acordeón y El Colo Guerrero tañendo la guitarra criolla. La voz del grupo de rock “La Biga Alada”, Chapu Morales, se encargó de cantar los temas, acompañado en coros y güiro por Tomy Clancy quien es el bajista de dicha agrupación.
A pesar de que fueron interrumpidos por peleas que se habían generado a un costado del escenario, luego de un momento de espera consiguieron completar el recital dando un verdadero ejemplo de lo que pueden lograr los jóvenes cuando se unen a través del arte.
¿Mejorar la organización o la sociedad?
En la noche del domingo se produjeron varias peleas en las que participaron unas 20 o 30 personas que algunos testigos definieron como “batalla campal” y que señalaron “la policía no hacía nada”.
Vecinos que se domicilian en las calles afectadas al corso se quejaron de falta de seguridad porque “inadaptados entraron a las  propiedades a hacer sus necesidades fisiológicas”. Pero todos coinciden en que existe, en una gran parte de la sociedad, una falta de respeto y violencia incipientes. Por un lado reclaman más compromiso de parte de los organizadores pero por otro coinciden con declaraciones de la directora Mendizábal, que nota un avasallamiento por parte de la gente que busca romper con los límites establecidos que son necesarios para disfrutar de un divertimento pacífico.

De todas formas, Mendizábal mantuvo reuniones con el secretario de Justicia y Seguridad, Martín Lobos, para implementar un sistema más efectivo en las fechas del próximo fin de semana.