Carnavales 2014
San Antonio de Areco.- Los corsos 2014
comenzaron con el destacado brillo de disfraces y carrozas pero con una
organización que a último momento tuvo que acomodarse a la incertidumbre de la
calle.
Debido
a la inestabilidad del tiempo, el Polideportivo no logró secarse para ser el
escenario de estos corsos que este año prometían volver a ser tradicionales,
condición que lograron ya que dadas las circunstancias se realizaron el sábado
15 y el domingo 16 en las cuadras continuas a la esquina de Güiraldes y
Quetgles.
El
desfile de disfraces murgas y carrozas fue el gran protagonista. Provistos de
una elaborada y vistosa indumentaria, con carrozas de descollante producción y
con la predisposición al divertimento habitual, estuvieron quienes son
históricos y también nuevos participantes, a los que se les agregaron algunos
competidores foráneos que fueron atraídos por los importantes premios que se
otorgan en esta edición.
La
cantina de los artesanos del carnaval se ubicó en el primer tramo de la zona de
entrada a la inactiva estación de ferrocarril, del lado izquierdo, colocándose
a continuación, sobre Güiraldes, puestos de cerveza artesanal, daiquiri y
golosinas. Algunos vecinos estuvieron en desacuerdo con los precios pues les
resultaron “caros y nada populares”.
En
el sector parquizado situado a la derecha del ingreso a la estación de trenes
se instalaron variados juegos para niños y de kermés.
En
los dos días de festejo hubo una concurrencia de entre 7 mil y 8 mil personas.
Organización
Hubo
una gran diferencia entre la organización del sábado y la del domingo. Florencia
Mendizábal, directora de Cultura dijo al respecto que “en menos de 72 horas
tuvimos que trasladar el corso a la calle, un lugar público que es mucho más
difícil de controlar que el Polideportivo”. Esta impronta se notó en que el
sábado había menos iluminación y adornos, el público se confundía con los
disfrazados y eso trajo los inconvenientes comunes a estas situaciones como
lanzamiento de espuma a trajes y carrozas y el riesgo de algún accidente. El
domingo se dispuso un perímetro con pasacalles alrededor del desfile lo que
permitió una mejor apreciación del espectáculo.
La
procesión de los 28 disfraces se realizó en dos etapas, motivo que posibilitó
que cada grupo diera dos vueltas.
Mucha música y poco
baile
Cuatro
grupos de música popular actuaron en el escenario emplazado en la parte aledaña
al camino de tierra, en la intersección
de Quetgles y Güiraldes pero no se logró el acostumbrado baile que se armaba
espontáneamente en épocas pasadas ante este tipo de actuaciones, ya que la mayoría de la gente se ubicó de
frente a las bandas como para ver un recital y, si danzaban, lo hacían en el
reducido lugar que ocupaban sus cuerpos.
De
las cuatro gratas intervenciones se destacó el show de “La Furia” en la que
músicos locales de rock, folclore y tropical se unieron para combinar un sonido
prestigioso en canciones de cumbia colombiana. A esta banda constituida por
Furlo Furlino e Isaías Maiola en vientos; Feli y Berni Miranda en guitarra y
bajo; Chiche Francischelli, Rolo Alesci y Renata Cremona en batería y percusión;
y Matías Oviedo en teclado; se sumaron los integrantes del dúo folclórico “Los
Fogoneros”, que llegaba de actuar en el
escenario mayor de Cosquín: Facundo Maidana tocando el acordeón y El Colo
Guerrero tañendo la guitarra criolla. La voz del grupo de rock “La Biga Alada”,
Chapu Morales, se encargó de cantar los temas, acompañado en coros y güiro por
Tomy Clancy quien es el bajista de dicha agrupación.
A
pesar de que fueron interrumpidos por peleas que se habían generado a un
costado del escenario, luego de un momento de espera consiguieron completar el
recital dando un verdadero ejemplo de lo que pueden lograr los jóvenes cuando
se unen a través del arte.
¿Mejorar la
organización o la sociedad?
En
la noche del domingo se produjeron varias peleas en las que participaron unas
20 o 30 personas que algunos testigos definieron como “batalla campal” y que señalaron
“la policía no hacía nada”.
Vecinos
que se domicilian en las calles afectadas al corso se quejaron de falta de
seguridad porque “inadaptados entraron a las
propiedades a hacer sus necesidades fisiológicas”. Pero todos coinciden
en que existe, en una gran parte de la sociedad, una falta de respeto y
violencia incipientes. Por un lado reclaman más compromiso de parte de los
organizadores pero por otro coinciden con declaraciones de la directora Mendizábal,
que nota un avasallamiento por parte de la gente que busca romper con los
límites establecidos que son necesarios para disfrutar de un divertimento
pacífico.
De
todas formas, Mendizábal mantuvo reuniones con el secretario de Justicia y Seguridad,
Martín Lobos, para implementar un sistema más efectivo en las fechas del
próximo fin de semana.
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