El
fuego habría sido intencional
Capitán
Sarmiento. Juan Pérez, propietario de la
vivienda de Italia y Mármol cuyo galpón se incendió en la madrugada del viernes
3, expuso sus fundamentos para afirmar que se trató de un incendio intencional, motivo por el cual asentó una
denuncia que con intervención de la UFI 3 de San Nicolás quedó caratulada como averiguación
de ilícito.
Juan, quien al momento de esta nota todavía
no había recibido a los peritos para determinar el origen del incendio, relató
que esa noche despertó alertado por su nieta, “mi nieta sintió un ruido en la
ventana y después fue el incendio”. Al
llegar la dotación de bomberos, el fuego ya se había generalizado pero su
accionar impidió que se extendiera a la vivienda, “los bomberos trabajaron muy
bien; doy gracias a Dios que a mi familia, mi señora, a mi hijo, a mi nieta y a mi
bisnieta, que estaban conmigo, no les pasó nada”.
En
el galpón, que era su taller de reparaciones, entre muchos otros elementos que el
fuego arrasó, había dos vehículos, herramientas, compresor, una autógena, motores, pintura, tapizados, una heladera
recién pintada y lista para entregar, y en la parte de atrás un volumen importante de cartón y diarios,
debidamente atados. La posibilidad de un
incendio, señala Juan, únicamente por
una maniobra intencional, “se originó en una parte donde no hay cables ni nada
que haga un cortocircuito; fue gente con intención mala que tiró combustible o
algo para el fondo, donde estaba el Renault 12” .
Adjudica
el ataque a personas cercanas a un vecino con el que mantiene una relación
conflictiva, y por la cual ya ha asentado dos denuncias. “Los mismos cuatro o cinco vagos que están
todo el día tirados en la vereda, la gente tiene que bajar a la calle, mujeres
con chicos, por qué las autoridades no ponen orden”.
Desentendidas
las autoridades de su problema, “qué tengo que hacer yo, ¿perder siempre?;
¿cómo recupero todo eso?, no quedó nada; hace mucho que vengo anticipando sobre estos vagos y no me dan
bola”. Lamenta no haber concretado una
idea que le surgió meses atrás, la de colocar una cámara, “tuve intención de
poner una cámara por las molestias que
hacían, para que vieran que uno no habla por hablar”.
Esperando
a los peritos (“todavía no vinieron y ni
una excusa me dieron”), Juan destaca la solidaridad de los vecinos, “gracias a
Dios vinieron todos, menos uno; el vecino que está enfrente no vino ni cruzó
para preguntarme qué me había pasado, y eso que hace treinta años que estoy
acá”.