Adiestramiento de perros
San Andrés de Giles. (…) La tecnología desarrollada por el propio ser humano ha
sido capaz de crear máquinas impensables, y hasta vencer a las distancias y al
tiempo. A pesar de haber creado fabulosos sistemas de ubicación satelital, como
los GPS, el olfato de los perros sigue siendo la mejor opción a la hora de
resolver desapariciones, crímenes, derrumbes o catástrofes naturales. No por
nada dicen que es el mejor amigo del hombre.
Leandro Funes de treinta ocho años,
es bombero voluntario desde los diecinueve, en San Andrés de Giles. Hijo de
bombero jubilado, confiesa que toda la vida quiso formar parte del cuartel.
Alrededor de dos años atrás le propusieron participar de un curso de
entrenamiento de perros dictado por la Brigada K-9.
La Brigada K-9 de rescate
internacional nace a partir de la necesidad de conformar un nuevo y efectivo
método para la búsqueda y rescate de personas desaparecidas. Esta iniciativa
comienza en la provincia de San Luis en 2008.
Su objetivo principal es colaborar y brindar un servicio a la sociedad
en casos de emergencias y catástrofes en áreas rurales, urbanas o distintos
tipos de zonas o sepultadas, con la ayuda de canes adiestrados para tal fin.
(…) En la actualidad, cuentan con 16
canes en diferentes etapas de entrenamiento, que consisten en operativos,
avanzados, intermedios, e inicial. (…) Leandro afirma que cualquiera es apto
para ser entrenado. Lo único que importa es la personalidad. “Nos fijamos, por
ejemplo, de cinco perritos, el que salta más, el que juega, el más inquieto de
todos” afirma.
Ema, su mejor amiga
Leandro comenzó a asistir a las
clases de entrenamiento por curiosidad. Fue como observador para ver si le
interesaba. Luego de varios meses de aprendizaje como entrenador, adquirió a
Ema, una Golden Retriever.
Ema está en el primer paso, todavía
es cachorra. ”Necesita un año más, lleva mucho trabajo en cuanto a tiempo”,
explica Funes, quien hace dos años y medio que está aprendiendo y un año y tres
meses que entrena a su perra.
Para que estos canes lleguen a estar
habilitados a participar en los operativos de rescate, deben atravesar una
evaluación por el mismo instructor, en este caso José Esnaola, que enseña a los
entrenadores como Leandro. Luego de enfrentarse a esta prueba, Esnaola se
encarga de hablar con el jefe del cuartel para certificar y reconocer al nuevo
perro operativo. (…)
Lenguaje canino
El lenguaje utilizado es fundamental
para construir la relación perro-entrenador. Se usan palabras breves y fuertes,
junto a movimientos y señas corporales del instructor. Leandro enumera algunas
de ellas: “sit” para sentarse, “junto” para que camine al lado, “quédate” para
que se detenga y el clásico “pfui”, que se pronuncia “foi” es usado como reto,
para distinguir cuando no cumple la orden. Esta última palabra proviene del
alemán, y se supone que tiene un efecto mayor que el no, por su sonoridad
fonética.
También agrega, con timidez, que le
enseñó a Ema a hacerse la muerta, entre otros trucos.
Tipos de búsqueda
El entrenador explica que cada
persona va a despedir un olor característico para el perro, por eso va a buscar
por olfato. En cuanto a la búsqueda de cadáveres, el mecanismo es diferente. La
forense facilita una gasa mojada de algún cuerpo humano muerto para que el
perro pueda identificar el tipo de olor y buscar alguno similar.
Otra categoría de búsqueda
practicada por estos canes es el de la ubicación de ahogados. Se busca arriba
de lanchas, y el perro determina el lugar donde está la persona y lo comunica a
través de ladridos, respetando el mismo sistema que practica con su juguete.
Leandro sostiene que su olfato les permite percibir el olor del humano desde
las mismas burbujas que salen a la superficie.
En casos de tener que hallar objetos
como drogas o explosivos se practica el mismo mecanismo. “El perro está adiestrado
para el juego, sale a buscar solo para que se lo premie con su juguete”, aclara
el entrenador. (…)
Colaboración de Sofía Cobain
Estudiante de 4 año de Periodismo

