Sequía más negligencia: incendio de
campos
San Andrés de Giles. En la tarde del domingo 19, a la altura del kilómetro 93 de la ruta 8, un incendio de grandes proporciones en cercanías
de Solís abarcó montes y campos con rastrojo de trigo, alcanzado parte de una
granja de pollos abandonada: El fuego pudo ser sofocado por varias dotaciones
de Bomberos Voluntarios tras cuatro horas de intensa labor, tarea en la que un
bombero debió ser asistido por sofocación.
Casi en simultáneo, el cuartel debió atender otro incendio de pastos, de
menores proporciones, a la altura del kilómetro 95 de ruta 7.
Sobre el incendio de pastos en
Solís, Darío Boveri refirió que “calculamos que empezó en banquina, y conforme
a que había mucho viento, la sequía y el pasto seco, el fuego caminó para todos
lados”. El origen habría sido un
incendio de basura, “se veía abajo de un monte como que habían prendido basura”.
Iniciado el fuego, “se metió en un
campo y de ahí se pasó a un terreno con galpones de pollos, siguió caminando
hasta dos campos con rastrojo de trigo y ahí había que cortarlo, por los
galpones y también porque atrás había un maizal”. Ante esta amenaza, “con presencia de policía
se rompió el candado para ingresar a la granja, que tenía dos tanques de gas y
otro de combustible, y medio contra las normas, atacando con el humo de frente,
que era muy denso y te ahogaba, se logró controlarlo y cortarlo antes del maíz,
que tiene alcohol y hubiera sido más grande el desastre”. A la sequía se sumó el viento, “desde hace
años estamos viendo que esta zona se ha tornado muy ventosa; el fuego te
caminaba por banquina detrás, se metía, te encerraba en un círculo y había que
tirar a 360º para poder cortarlo”.
La colaboración solicitada al
cuartel de Capilla del Señor no llegó a concretarse, “a los veinte minutos nos
avisan que no pueden enviar un cisterna por un problema mecánico”. A este punto, “ya la situación se nos había
complicado, habían agarrado fuego tres montes a la vez, el personal estaba
desgastado y a uno de ellos lo
trasladamos al hospital pero más que nada por precaución; estaba sofocado y uno
no sabe qué efecto puede traer un golpe de calor, y después de haber trabajado
hora y media dentro del humo”. Se recurrió
a otra unidad del cuartel, que también atendía el incendio sobre ruta 7,
“todavía no sabíamos cuál era la gravedad de ese incendio, pero con una
dotación sola se pudo controlar”.
El personal, que había acudido hacia
las 3 de la tarde, logró sofocar el incendio con dificultad ya entrada la
noche. “Un cisterna regresó al cuartel pero
algunos nos quedamos para terminar de sofocar las plantas sobre la ruta 8, que
también habían agarrado fuego y son las que más agua llevan; nos dedicamos a
apagar todos los focos, echamos agua en el cisterna de 13 mil litros en El
Kawel, cuando fuimos por segunda vez se les había roto un caño por la presión y
tuvo que volver otro cisterna de Giles”.
Si bien de menos magnitud, Boveri
destaca que los incendios se suceden, “hemos tenido varios incendios, como
consecuencia de la sequía y de la negligencia de la gente que prende fuego para
quemar basura y no lo tiene que hacer,
es bastante claro que en esta época hay un riesgo alto, después con el
viento no lo pueden parar: no hay que prender fuego”.
