La intervención del “Negro Poxipol”
evitó una tragedia
San Antonio de Areco.- El hecho ocurrió en la
vereda de una casa de la calle Mitre situada entre Güiraldes y Martínez. A las
21:00 del domingo 22 Natalia, esposa de Oscar Fernández, conductor del programa
de TV local “Vamos los Pibes”, pasó a buscar por su domicilio a la chica que
cuida a sus hijos. La señora bajó del auto con dos de sus tres hijos, Sofía de
2 años y Tomás de 5. Inmediatamente, un perro de porte grande tipo galgo, atacó
al nene abalanzándose encima de él, sosteniéndolo con sus patas y mordiéndole
la cabeza en distintas partes. En el lugar se encontraba “El Negro Poxipol”
vecino del barrio, quien le pegó al animal con un palo pudiendo rescatar al
menor de sus fauces.
A
raíz de las heridas, el pequeño Tomás quedó bañado en sangre y gritando. Entre
su madre y una hermana mayor de la niñera lo llevaron al hospital. Durante 2
horas y media le cosieron la cabeza aplicándole más de 12 puntos.
Perro con antecedentes
Oscar
Fernández, padre del niño lesionado, relata que este perro ya tenía
antecedentes pues había mordido también en la cabeza a una criatura de 4 años.
Toda la familia que convive con el dueño del animal, le decía a éste que debía
tomar recaudos ya que lo consideraban peligroso. No obstante, el hombre
continuó haciendo caso omiso a las advertencias y siguió manteniendo suelto al
canino.
El dueño no pidió disculpas
Oscar
Fernández dice que cuando fue a ver al
propietario del perro para pedirle el certificado de las vacunas, no le pidió
disculpas, lo recibió de mala manera y le gritó varias veces que el perro
estaba bien. Ante la reiterada solicitud de Fernández de los comprobantes, el
sujeto le contestó que él mismo compra las vacunas en la “farmacia” y se las
aplica por eso no posee certificación. Frente a esta respuesta, el conductor de
“Vamos los Pibes” cuenta que dominó su bronca para no reaccionar de forma
agresiva y sólo le pidió que llevara al can a bromatología para que lo saque de
la casa. El propietario se enardeció y vociferó refutando que nadie le iba a
sacar al perro y reiteró que el animal estaba bien.
Niño y familia afectados
psicológicamente
Fernández
dice que él y toda su familia quedaron muy afectados por este suceso que se
podría haber evitado. Además de los cortes en la cabeza, Tomás tiene rasguños
en su cara y magulladuras en todo su cuerpo, se despierta por las noches con
pesadillas y, tanto él como todo el grupo familiar, deberán tener apoyo
psicológico para superar el trauma acarreado.
También
Oscar manifiesta que no sabe definir la cantidad de sentimientos encontrados
que le provoca la actitud del dueño del perro porque “podría haber matado a mi
hijo o a cualquier otro chico, si no hubiera estado ahí ‘El Negro Poxipol’,
podría haber sido una tragedia”. Dice, “además teníamos una relación cercana
pues su señora y sus hijas aman a mis hijos porque siempre los cuidan, yo las
considero parte de la familia”. Agrega que igualmente se están realizando las
actuaciones legales correspondientes. Así mismo aclara que él y su familia aman
a los perros. Reflexiona que este incidente se debió a la irresponsabilidad del
dueño y desea que la población tome consciencia del compromiso que se asume
cuando se adopta a un canino.
