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martes, 3 de diciembre de 2013

Kittlein: “Nos pagan con la sonrisa de los chicos. Y estamos bien pagos”

Integración Wichi. Un grupo trabaja para  la transformación de una dura realidad
 San Antonio de Areco. José Luis Kittlein, quien fuera director de Defensa Civil local, se refirió a la tarea solidaria que llevan adelante con el grupo Integración Wichi, mediante el cual acercan a algunas comunidades del Impenetrable Chaco salteño, distintos elementos indispensables como alimentos y medicamentos, además de conformar proyectos para que esas comunidades puedan crecer en aspectos educativos y sanitarios.


Kittlein es el único integrante arequero de ese grupo, si bien en algunos de los distintos viajes que están realizando desde el año 2006 ha contado con la compañía de otros conciudadanos. Esta tarea comenzó con un viaje en aquel año, que no cubrió las expectativas de Kittlein, ya que con el grupo al que se había sumado, llegaron al lugar, “arrojaron”, literalmente,  las cosas que llevaban, generando un acto casi desesperado de la gente que los recibía para poder apoderarse de algo. Luego de eso partieron.  Este modo de actuar disgustó tanto a Kittlein como a un matrimonio que integraba el grupo, por lo que decidieron conformar otro que tuviera una modalidad más humana y que no estuviera ligado a la política partidaria.
De esta manera decidieron continuar con el objetivo solidario y para eso se organizaron,  hicieron un viaje de relevamiento para definir dónde apuntarían con la ayuda. Con los datos recogidos decidieron que colaborarían con cuatro escuelas y la comunidad wichi La Esperanza, lo que sumaba a unas 4000 personas.
“Vamos a Fortín Belgrano, Salta, el limite Chaco, Salta, Formosa, para llegar  hay que transitar 1200 kilómetros de pavimento,  y después internamos en el Impenetrable Chaco salteño y hacemos 160 kilómetros de  tierra, con situaciones muy disímiles, época de seca, barro, lugares donde no se puede pasar”.
Encuentran necesidades extremas, pero también “humildad y pobreza con dignidad. Son los lugares menos contaminados con los políticos pero no tienen ningún tipo de apoyo”. Les acercan alimentos, medicamentos, ropa, utensilios para cocina, útiles escolares, entre muchas otras cosas, “nosotros solo somos transportadores”, señala Kittlein, para indicar que los elementos son donados por mucha gente que hace ese importantísimo aporte.
La modalidad que adoptaron desde Integración Wichi, en realidad es mucho más que ser transportadores, ya que llegan al lugar y conviven con la comunidad durante una semana, donde se genera un intercambio profundo y en ambos sentidos. La tarea del grupo no se circunscribe solamente a la entrega de las donaciones, sino que incluye la distribución de información sobre medidas preventivas en salud, y la concreción de proyectos como ampliación de aulas, excavación de pozos de agua, potabilización del agua, comunicación a través de internet satelital.
Solidaridad con dignidad
Acordaron un sistema de entrega que se aleja de la dádiva. En el caso de una de las escuelas por ejemplo, los integrantes de la comunidad educativa construyeron aulas bajo la dirección del director del establecimiento , quien establecía el pago de las horas de trabajo con elementos que habían sido donados, como un modo de permitirle la dignidad a quienes recibían esos elementos.  Así, la misma comunidad es la responsable de haber convertido una escuela rancho en una entidad que ahora cuenta con la primera sala de computación del Impenetrable.
El agua, elemento indispensable
Otro de los logros del grupo es haber ayudado a que los integrantes de la comunidad dejaran de beber agua de los charcos o bañados, con las consecuencias nefastas para su salud, aprendieron a potabilizarla con gotitas de lavandina.  Integración Wichi consiguió además comprar tres bombas de agua a energía solar,  al precio de una, por lo que se cavaron pozos y se colocaron las bombas. La disposición de agua en el lugar durante todo el año, les permite ahora tener a los animales en corrales –fabricaron sus propios ladrillos para hacerlos-, y hacer quintas. El siguiente proyecto apunta a colocar un tanque en cada casa de la comunidad La Esperanza, para que sus habitantes tengan el agua a su disposición.
En comunicación les instalaron una radio VHS para que puedan estar en contacto con el hospital. En una de las escuelas, y gracias al pago de meses de abono de un arequero solidario, pudieron llevar un equipo de televisión e internet satelital con paneles solares.
En uno de los viajes, llevaron bicicletas, ya que lo habitual es que los chicos deban caminar entre 4 y 8 kilómetros para llegar a la escuela, lo que les implica levantarse muy temprano –a las 4 de la mañana en algunos casos-.
Salud
Otro aporte fue un acuerdo con la Facultad de Odontología y con la de Oftalmología de La Plata, mediante el cual un grupo de profesionales y estudiantes del último año, fueron a hacer un relevamiento, para luego continuar con la tarea de atender a los miembros de la comunidad y transmitirles enseñanzas que apunten a la prevención.  Ahora proyectan un acuerdo con una ONG médica, para incluir este servicio también.
Cambiar la realidad
Todo esto tiene una gran ventaja para quienes realizan esta tarea solidaria, “sabés con qué nos pagan”, preguntó Kittlein y se respondió, “con la sonrisa de cada chico, y estamos bien pagos”, quien encontró difícil transmitir la experiencia que viven en cada uno de estos viajes, unos dos por año, “ahí se afloja hasta el más duro”, aseguró, ya que además de trabajar para cambiar en lo posible la difícil realidad de estos argentinos, el efecto en quien ayuda es de una mayor toma de conciencia de la propia realidad, lo que no es poca cosa.
Conforman Integración Wichi, además de Kittlein, ciudadanos de La Plata, de 25 de Mayo, Zárate, Villa Ballester, Córdoba, Rosario, Corrientes, Chaco, Capital Federal.  Para conocer un poco más de esta tarea se puede ingresar en Facebook a: AyudaWichi-Solidarios Kittlein.