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martes, 17 de diciembre de 2013

Hospitalización de menor en estado de ebriedad derivó en suspensión de fiesta

Las autoridades solo detectaron exceso de público en el local de Santo Verano
San Antonio de Areco.- Al resultar hospitalizada una menor por estado de ebriedad el domingo 8 de diciembre, miembros del gabinete de Prevención y personal de la Secretaría de Justicia y Seguridad inspeccionaron el local de Santo Verano situado en el boulevard Zerboni, frente al Polideportivo, espacio desde donde fue llevada al Hospital la adolescente afectada por la ingesta de alcohol.


Luego de recibir las atenciones médicas correspondientes, la menor asistida por ebriedad se recuperó y fue dada de alta, fue retirada  del Hospital por sus padres.
La fiesta de egresados del Colegio Santa María se inició en Santo Verano en las primeras horas del domingo, asistió público en general además de los estudiantes que festejaron su promoción del ciclo secundario.
Al ingresar las autoridades al lugar el mismo día domingo, no constataron venta de alcohol a menores pero sí exceso de capacidad ocupacional por lo que solicitaron que se apagara la música, se prendieran las luces y se finalizara la fiesta. Inmediatamente procedieron a la clausura del establecimiento y le dieron intervención al Juzgado de Paz.
El subcomisario Pablo Lescano advirtió que los próximos fines de semana continuarán las fiscalizaciones en los locales nocturnos.
Respecto a que las autoridades no hayan encontrado evidencia de venta de alcohol, no implica que no la hubiera. Bajo la modalidad de venta previa de entradas, los asistentes disponían de cuatro consumiciones  libres de bebidas, entre ellas varias opciones de tragos con alcohol que muchos adolescentes consumieron en el lugar.
El mismo perro con distinto collar
Se presentaron distintos argumentos acerca de si existió o no venta de alcohol en este caso. En realidad se está hablando del mismo perro al que se le pretende cambiar el collar. La manera de comercializar las bebidas no cambia la cuestión de fondo. Ya sea que se paga por alcohol en el mostrador, o que el trago esté incluido en el valor de la entrada, lo que debe ser atendido es que existe consumo de bebidas prohibidas por parte de menores en lugares de concurrencia masiva donde no debieran tener acceso, según lo establece la ley.
En estas fiestas de egresados como en tantas otras denominadas “privadas” a las que se asiste mediante el pago anticipado de una entrada que incluye tragos libres los jóvenes acceden a cantidades de alcohol que ponen en riesgo su salud a corto plazo y a futuro.
Lo curioso y hasta alarmante es que muchos padres, algunos en el doble rol de padres y docentes, son testigos y hasta conocedores con anticipación de este tipo de situaciones sin que actúen para evitarlas.

Otro pretendido justificativo es aquel que indica que de todos modos los adolescentes se emborrachan en las llamadas “previas” a la salida a los boliches. Se trata de reuniones conformadas por entre  tres a diez jóvenes que en su mayoría se desarrollan en los hogares en presencia de los padres.