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martes, 12 de noviembre de 2013

Tres pilotos del Aeroclub arequero fueron parte de raid aéreo

Buenos Aires-Ushuaia. La prueba rememora las hazañas de arriesgados hombres como Saint Exupéry
San Antonio de Areco. Tres socios del Aeroclub de Areco, fueron parte del raid aéreo La Navegueta II, que une Buenos Aires con Ushuaia, y refleja la dura tarea realizada por los pilotos que en la década del 20 eran parte del servicio postal aéreo –entre ellos los destacados Jean Mermoz y Antoine de Saint  Exupéry-.

Federico Díaz del Val (26), oriundo de Santa Cruz, Lucas Bielli (19) y Osvaldo Valladares (24), de San Juan, son los tres pilotos privados que, aspirantes a pilotos comerciales, son parte de la Escuela de Vuelo del Aeroclub de Areco, y decidieron participar del raid en octubre,  para disfrutar y a la vez sumar horas, algo necesario para su carrera.
 Lo pudieron hacer gracias a la experiencia adquirida y, por algo muy destacable, el préstamo del avión Cessna de parte del Aeroclub, un gesto que agradecen tanto, ya que no es algo que suceda habitualmente en un aeroclub o una escuela de vuelo.
Díaz del Val, que además es parte de la reciente comisión del Aeroclub, renovada en mayo pasado, comentó que el Cessna 162 en cuestión es un avión de la década del 60, para cuatro pasajeros, con una velocidad promedio de 140 kilómetros por hora, “depende del viento. En Santa Cruz hemos tenido etapas de 70 y de 250 kilómetros por hora”. La revisión del avión para la travesía se demoró más de lo previsto y no pudieron despegar junto al resto de los participantes, debieron hacerlo una semana después, pero respetaron el recorrido, con Ushuaia como objetivo final.
Llegar hasta Ushuaia les demandó 3 días, pero fueron recorriendo lugares como El Chaltén, El Calafate, Cholila, y en cada uno ofrecieron vuelos de bautismo como agradecimiento por la buena recepción. “Bajamos por la Ruta 3 y subimos por la 4”, y destacó la excelente atención recibida en todos los aeroclubes y aeropuertos por los que pasaron.
Los tramos de vuelo les insumían entre 4 y 5 horas, “en Santa Cruz hay un aeroclub cada 500 o 600 kilómetros”, pero los cálculos finos que realizaron y la atención a la meteorología hicieron que no tuvieran inconvenientes con el combustible. La experiencia les resultó sumamente útil, “fue deliberar cada situación que tuvimos que afrontar, ya que íbamos sin instructores”. Recorrieron más de 7 mil kilómetros, y siete provincias, tocaron más de veinte pistas. Fueron 54 horas de vuelo”.
La respuesta del avión fue excelente, aun cuando no es el más recomendable para la zona de vientos, “teniendo cuidado y respetando los parámetros no hay ningún problema”, aseguró Federico, “fue en perfectas condiciones”, incluso en el sector más complejo, el cruce del estrecho de Magallanes.
La nueva comisión
Díaz del Val, conforma la nueva comisión directiva del Aeroclub, como secretario. Está presidida por Carlos Stabile, vicepresidente Charly Bianchetti y el tesorero es el arequero Juan Martín Falibene. Federico destacó la colaboración importante de Willy Arguelles, que junto a Bianchetti, “son dos de Areco y comandantes de Aerolíneas Argentinas”. Esta nueva comisión solo ha mantenido a un integrante de la anterior.
También se han modificado los nombres entre los socios, “tenemos más de treinta nuevos volando –de los anteriores no queda ninguno-, unas 90 horas por mes, que es una locura”. El precio de la hora de vuelo, unos 780 pesos, tiene una buena posición en el mercado. “Tenemos combustible en el Aeroclub, que nunca hubo en la historia. El próximo paso es abrir el aerobar”.
Sumarse a la Escuela de Vuelo
Los requisitos para sumarse a la Escuela de Vuelo son: tener desde 16 años -en ese caso con autorización de los padres-, un psicofísico que da Fuerza Aérea, hacerse socio del Aeroclub “y empezar a volar”. A las 40 horas de vuelo se debe dar un examen, “viene un inspector del ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil) y lo toma. Allí se está apto para volar solo”. Luego de 25 horas de vuelo más, solo o con piloto de seguridad, se sigue desde ahí la carrera para llegar a ser piloto comercial, sin plazo de tiempo para alcanzar las 200 horas de vuelo exigidas.