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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Tito Domínguez, un hombre que dejó huella

A 20 años de su muerte lo recuerdan familiares y docentes
San Antonio de Areco.- A 20 años del fallecimiento de Tito Domínguez su esposa Ana María, su hija Manuela y maestras del jardín Duende Azul evocan su recuerdo.
El 10 de noviembre de 1993, a los 57 años, murió Domínguez, intendente municipal por tres mandatos consecutivos (su desaparición ocurrió en la mitad del tercero), un hombre que dejó su huella marcada para siempre en esta ciudad.


Tito Domínguez fue padre de seis hijos junto a Ana María Smith: “Cuyito”, Mariana, “Pepa”, “Jesusa”, Ceferino y Manuela, quien sigue sus pasos en la política. Manuela y su madre cuentan a PRIMERA FILA aspectos de la vida de este hombre singular.
Su profesión de médico –carrera que pudo finalizar gracias al gran apoyo de Ana María,  lo acercó a las necesidades de la gente y allí surgió su interés en trabajar en política. Se recibió en 1973, comenzó a trabajar en el hospital Zerboni y Don Carlos Tapia (jefe de gobierno local en esa época), lo nombró director. “Ahí arrancó su pasión por trabajar con la gente”, dice Manuela. “Ganó la Intendencia en el consultorio”, sintetiza Ana para referirse al contacto y dedicación con la gente.
En cuanto a su forma de ser tanto la madre como la hija coinciden en que “era muy impulsivo” y su preocupación por el otro no era una declamación, su esposa recuerda que nunca conseguían tener una casa propia, tantas veces ella logró comprar ladrillos y chapas que duraban muy poco en su domicilio, rápidamente llegaba alguien que necesitaba esos materiales, con la orden de Tito de que se los entregaran.
Los libros y la educación
Tito publicó tres libros, que fueron premiados, y un cuarto que solo llegó a borrador. El primero, “Un hombre nuevo, una nueva educación”, trata de cómo empezar a cambiar la educación y cómo trabajar con los chicos teniendo en cuenta el entorno familiar y los valores.  El segundo, “Crisis”, delibera sobre la crisis social y el tercero “Apuntes”, es un resumen de los anteriores. “Carlos Monserrat, Lambertini, María Lobo, mamá y un montón de personas lo ayudaban en la producción”, relató Manuela de la escritura de su padre.  “Ahí plasmaba lo que pensaba: la necesitad de cambio y lo que se venía, porque tenía una visión de futuro muy amplia. A nosotros como familia nos enorgullece”.
Esa visión de futuro se materializó en la Escuela Municipal Manuel Belgrano, que fue considerada un modelo en la Provincia, precursora de cambios educativos, “fuimos la primera escuela municipal con este novedoso sistema, todo el mundo hablaba de ella. Él era una visionario”.
Lo señalan como un gran defensor de las instituciones educativas e intermedias, a las que consideraba útiles para trabajar y progresar, y que debían lograr auto solventarse para que los objetivos estuvieran garantizados.
El primer maternal, el primer jardín y las primeras maestras municipales
Domínguez fue el creador de la educación municipal en Areco y además de fundar la escuela Manuel Belgrano, constituyó la categoría de maternales y jardines de infantes municipales que hoy se encuentran establecidos en toda la localidad. El primer maternal fue el Burbujitas, el primer jardín de infantes el Duende Azul. Desde este último establecimiento, la directora Mónica Gasparini y las docentes Mónica Ponti y Mariana Speroni, docentes municipales que se iniciaron allí junto al nacimiento del Jardín, y allí permanecen, se declaran fanáticas seguidoras de Domínguez, se muestran agradecidas por haberlo conocido. Definen la muerte de Tito como una pérdida irreparable, pero agradecen el legado importantísimo que les dejó, el empuje para seguir trabajando, nunca rendirse y dedicarse “a lo más importante, los chicos”.
Recuerdan su presencia constante en el Jardín, el contacto permanente con ellas y su continua transmisión de conceptos sobre la educación y sobre la necesidad de participación responsable incluso de los padres. “Sigue siendo nuestro guía”, aseguraron.