Resultó afectado el comerciante Carlos Rienzi
San Antonio de Areco.- Un
incendio causó graves daños materiales en la carnicería de Carlos Rienzi, local
instalado en la esquina de Vieytes y Zapiola.
El domingo 27 de octubre, Carlos
Rienzi propietario desde hace 6 años de esta carnicería y despensa, llegó
temprano a su negocio como es su costumbre, notó que había poco presencia de
gente en las calles, lo relacionó con el acto eleccionario, por lo que decidió
aprovechar ese momento para ir a votar. Antes de retirarse encendió las luces
del local, abrió las cortinas, sacó su bicicleta, cerró la puerta con llave y
se dirigió al Colegio Nacional. Mientras esperaba en la cola de su mesa -faltaba
poco para ingresar al cuarto oscuro- recibió una llamada de su amigo “Gurú”
Martínez, quien le avisaba que salía humo de la parte de atrás del comercio, el
depósito, que tiene salida hacia la calle Belgrano, y que los vecinos ya
estaban llamando a los bomberos.
El carnicero se encaminó
urgentemente al lugar, arribó junto a los bomberos: “cuando llegué era todo
llamas”, relata el comerciante, “menos la parte de adelante de atención al
público”, ante la necesidad de los bomberos de cortar la energía eléctrica, Rienzi
abrió la puerta correspondiente pero el intenso humo les impedía encontrar el
tablero que está a solo un metro de la entrada.
Aunque Bomberos acudió rápidamente
poco pudieron salvar, después de extinguir las llamas trabajaron durante una
hora aproximadamente aplicando las medidas rutinarias para dejar el sector
fuera de peligro.
El dueño del local estima que la
causa del siniestro sería un corto circuito ya que la instalación eléctrica
nueva estaba hecha en el exterior de las paredes pero la interna, que pasaba
por las cabreadas del techo, supone puede haber sido obsoleta. Relaciona la
magnitud del incendio con el hecho de que en el depósito había mercadería inflamable.
Por el estrago que causaron las llamas Carlos Rienzi dice haber “caído en
un pozo negro” ya que perdió todo lo que tenía en el depósito: una heladera del
tipo semi cámara frigorífica, dos freezers grandes, todas las herramientas para
elaboración de embutidos y los estantes con
el total de provisiones; aunque de la zona de despacho a los
consumidores “por suerte se salvó el 80 por ciento”. La totalidad del daño fue
evaluada en 50 mil pesos.
La solidaridad
“Gracias a Dios acudieron muchos a
ayudarme”, comenta emocionado el matarife, “Memo Valenza me guardó lo que pude
rescatar y Hugo Rossi lo trasladó y llamó a los otros chicos del club Rivadavia
que me trajeron pintura y pusieron el Club a mi disposición. Además, Agustín Casares
–secretario de Desarrollo con Inclusión Social- me pidió hacer la evaluación de
la pérdida para traerme ayuda desde Buenos Aires y así reponer las
herramientas. Mi familia y yo estamos muy agradecidos por la colaboración que
hemos recibido de los vecinos y clientes”. Cree que podrá reabrir recién el
jueves 7 de noviembre y desea que en ese momento el pueblo lo acompañe aunque
no tiene dudas de que esto sucederá ya que dice tener una clientela excelente.