Capitán
Sarmiento. La comunidad padece la
desaprensión de quienes transitan en moto con escape libre por la ciudad a
cualquier hora del día y de la noche, y la vecina Nancy Arroyo expuso su
malestar. El escape libre altera la
convivencia, “suelo ir a la tarde a tomar mate con mis viejos pero los
muchachitos agarran de pista la Roque Sáenz Peña, se acuestan arriba del
asiento, hacen payasadas delante de los
autos”.
En toda la ciudad, el riesgo
está latente. Días pasados, yendo en
auto con su marido, le tocó sufrir una situación de riesgo, “esperábamos el
semáforo frente a la Shell y ahí se nos cruza adelante una barrita como de
quince borregos, acelerando, avalanzando las motos, riéndosenos en la cara”. Su marido pudo aprehender a uno de ellos, “lo
agarró atrás de la Liga y le dijo, ‘vos no te movés hasta que no venga la
policía’, porque llamamos a la policía, detrás nuestro venía otro auto
corriendo a uno de los chicos pero se le escapó y no lo pudo agarrar; vino la
policía y le explicamos lo que había pasado, hicimos la denuncia”. El desborde es diario, “esto ya es una locura; estos chicos nos
agarran de pelotudos, se burlan de la gente, se piensan que están en el Dakar o
no sé qué carajo, no piensan ni en su propia vida; perdón por las palabras pero
todavía estoy muy nerviosa, mi nene lloraba”.
¿Padres?
Ante
el descontrol, apela a la responsabilidad de los adultos, “los responsables son los papás, el personal
de tránsito también tiene derecho a descansar; seamos todos un poquito
responsables; soy mamá, cuando ando con mi hija en bicicleta por el pueblo ando
a los gritos, ‘cuidado acá, cuidado allá’, pero estos guachitos son dueños de
la calle, y si choco a uno con el auto todavía lo tengo que pagar por bueno”. Y las consecuencias del accidente pueden ser
fatales, “¿y qué hago con un chico muerto?; ¿qué le digo a los padres?”.
Otra
vecina, de apellido Príncipe, contó sobre su reciente experiencia. “El domingo cuando entrábamos por Roque Sáenz
Peña se pararon de golpe tres motos; por suerte mi marido venía despacio sino
los lleva por delante; no le daban paso a la gente, hacían willy; después
arrancaban para el centro a todo lo que da y no había un patrullero, nada;
llamé al 911 pero no me atendieron”.
