Estado de las aguas
San Antonio de Areco. Ante
las afirmaciones del intendente de Carmen de Areco, Marcelo Skansi, sobre las
buenas medidas que está tomando el frigorífico Qué Rico para no contaminar las
aguas del Río Areco, y por otro lado, la existencia de información de una
fuente reservada sobre la aparente rotura de un caño del sistema de cloacas de
Carmen y el vertido de líquidos sin tratar, PRIMERA FILA consultó al
veterinario Roberto Fernández, docente además, quien está desde hace largo
tiempo ligado a la observación y análisis de las aguas del Río Areco y su
cuenca.
Según Fernández, siempre atento al
Río, en los últimos tiempos este curso de agua presenta una situación bastante
problemática con respecto al tema contaminantes, algo que se puede observar
hasta a simple vista, una gran cantidad de materia orgánica “que conlleva una
elevada cantidad de ciertos microorganismos, que evidentemente proviene de Río
arriba, sospechamos que de Carmen de Areco, por ineficiente acción de la planta
de tratamientos de residuos cloacales o de alguna otra actividad”.
Materia orgánica enmascarada
Si bien Fernández desconocía los
datos ofrecidos por la fuente reservada sobre la aparente rotura de un caño del
sistema de cloacas, la información podría darle un origen a lo que observa, “a
partir de agosto de este año, aproximadamente, se nota diariamente mucha
acumulación de materia orgánica en la superficie, mucha espuma y blanqueo
porque evidentemente están tratando de enmascarar esta cantidad de materia
orgánica a través del uso de cal”, lo que también modifica el medio
depositándose en las branqueas de los peces.
Fernández, junto a otras personas,
visitó la zona de la planta depuradora de Carmen de Areco y además obtuvieron
fotos aéreas, “percibimos que el tratamiento es prácticamente nulo”, por lo que
de ser cierta la versión de la rotura, el vuelco se incrementaría. Podría darse
en un área en la que también desembocará el vuelco de Qué Rico y donde se da el
vuelco sin tratamiento de un establecimiento productivo bovino, todo lo que
sumaría para que la situación se incrementara.
Alto riesgo
Líquidos de una planta depuradora
volcados sin tratamiento a las aguas de un río podrían ser de un riesgo alto,
ya que, consideró, un porcentaje de la población seguramente estará
enfermo y otro será portador sano “que
están eliminando microorganismos peligrosos, y nos llegan. Así como está ese
riesgo en las personas, está en el agua que entrará en las casas en situación
de inundación, agua que baña las costas y las transforma en peligrosas, con
sedimentos peligrosos”.
Equilibrio precario
En referencia a la empresa Qué Rico,
Fernández hizo notar que hay que tener en cuenta las características de este
curso de agua, no muy caudaloso, los niveles de vuelco –las leyes provinciales
y nacionales difieren en los números- y sus consecuencias, además de la
existencia de riesgo de un accidente –que una bomba deje de funcionar- o de una
inundación que arrastraría el material de las piletas de tratamiento a las
aguas del Río y la introduciría en las viviendas inundadas.
“El equilibrio del Río, por ser
pequeño, es bastante inestable, precario, cualquier pequeña perturbación puede
modificarlo”. Y esa modificación puede tener consecuencias nefastas no solo
para la fauna y la flora sino para la situación sanitaria de las personas, ya
sea bañistas, o quienes están en contacto con la costa y los sedimentos.
“Frente a esto hay que trabajar desde lo
técnico y lo político, un punto importante es el Comité de Cuenca que
nuclea, organiza y coordina las actividades de esa Cuenca. Su dinámica de
acción tiene que llevar a la prevención de estas contingencias que pueden
ocurrir, y en la búsqueda de alternativas (…) para la preservación total del
ambiente y la salud de las poblaciones”.
Fernández no deja de señalar la
inquietud que genera el que no esté claramente determinado cómo se controlan
los distintos vertidos, “se desconocen los mecanismos de control o los acuerdos
que hay”.
