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sábado, 19 de octubre de 2013

Pedro Sinelli, arequero por adopción y trabajador empedernido

Personajes
San Antonio de Areco. Pedro Sinelli (83), se convirtió en vecino de San Antonio de Areco hace ya 55 años. Oriundo de Urquiza, partido de Pergamino, rápidamente fue incorporado como arequero y respetado por su perfil trabajador y su aporte a la comunidad.


Hijo de Pedro Andrés Sinelli y Cleopatra Rossi, ambos de Urquiza, se crio junto a cuatro hermanos, y pasó una infancia “muy buena”, siempre trabajando en el campo, ya que su padre era labrador. Decidió no cursar la secundaria porque “me tiraba el campo”. A su padre, nacido en 1900, lo define como un pionero en el campo, “trabajó con bueyes. Al mediodía no los podía tener, se iban a la casa. Después trabajó con caballos, fue un cambio espectacular”. Lo recuerda con orgullo, porque si bien era muy exigente con el trabajo, era una persona noble, “un patriarca, todo el mundo lo quería de alma, un hombre muy medido, muy señor”, y una persona que siempre defendió la actividad de la chacra, “nunca fue reconocida, aunque era el granero del mundo, siempre se reconoció al paisano y a las estancias”.
Pedro estuvo en el campo hasta los 20 años, “momento en que hice el servicio militar, en el Comando de Palermo”. Al finalizar esa etapa ingresó en Molinos Río de la Plata donde estuvo dos años. Trabajó un tiempo en el almacén de ramos generales que su hermano mayor tenía en Urquiza, y finalmente junto a un cuñado se arriesgó a comprar máquinas agrícolas.
Fue en esa época en que se radicó en San Antonio de Areco. Se casó con Beatriz Jové, a quien describe como “muy bonita y elegante”, con quien tuvo a su hija Analía, quien le ha dado seis nietos.
“Puro coraje”
Ya en Areco tomó otro riesgo, comprar una casa en Arellano e Irigoyen, “de puro coraje. Salía 120 mil pesos, entregué 20 mil, no se cobraba interés, pero al año la pagué con el trabajo de las máquinas. Después compré cuatro cosechadoras, al tiempo las vendí y compré dos grandes”. Más adelante compró campo y hacienda y también fue representante de la firma Vassalli –venta de maquinaria agrícola- y luego subagente de Mandrile, Petri & Aguirre Maquinarias, de Arrecifes. 
Con tantas actividades,  “no podía solo”, incluso la obligación de delegar en empleados le costó más capital del que esperaba, “algunos me engañaron un poco, pero ya pasó”, afirma, “tenía que confiar en alguien, no tenía otra alternativa, a Bety nunca pude llevarla al negocio. Una vez vendí como treinta y dos sembradoras, solo, fue duro”. Beatriz falleció a los 61 años después de una larga enfermedad que la mantuvo internada en centros de salud durante 7 años.
Pedro sigue trabajando, es algo que aprendió de su padre, que lo hizo hasta el momento de su muerte a los 97 años. Aunque va compartiendo su tarea con sus nietos, dos de ellos ingenieros agrónomos.
Ve los frutos de su dedicación, “pero la luché. Cuando vine a Areco no tenía ni para comprar una gaseosa a mi hija, pero luchando anduve bien. Creo en la ley de la compensación, jamás hice algo que no tenía que hacer, robar o no pagarle a alguien. Hacés y llega el momento en que te llega la compensación”.
En su vida tiene una nueva compañera, María Rosa Crivaro, con quien comparte parte de la semana. Entre las muchas tareas a las que se ha dedicado,  también es parte del Rotary Club de Areco, entidad de la que fue presidente y en la que ingresó en la década del 70 invitado por Carlos Bolea, “no quería porque tenía muchas actividades”, pero finalmente aceptó y disfruta ese espacio donde encuentra “mucho compañerismo”.
Pérdida de las ideologías
También le ofrecieron ingresar a la política, ser candidato a segundo concejal por un partido vecinal, pero no aceptó, sus obligaciones laborales lo mantenían en el campo, imagina que el ofrecimiento pasó por sus muchas relaciones, “tenía conocidos por todos lados”.  En cuanto a su ideología, manifestó que fue radical, pero las ideologías “se van perdiendo”, afirmó, ahora no comulga de la misma manera con el partido, “está muy dividido”, algo que nota en otros partidos, “hasta el peronismo”.
Define la época como un momento en que se habla mucho y se hace poco en general, “es muy lamentable, se han perdido las ventas de carne, hace 2 años que el precio no se ha movido –para los criadores-“. Tampoco acuerda con la medida del Gobierno municipal de aplicar la tasa de seguridad e higiene al campo, “el Gobierno local ha hecho muchas cosas, pero algunas no van, el modo, la forma de querer cobrar esa tasa, no tiene nombre. Nadie la va a pagar”, auguró.
Se considera feliz, “contento con mi vida, ha habido cosas tristes y muchas buenas, pero estoy conforme”.