Estado
y salud pública
San
Andrés de Giles. En la sesión del
Concejo Deliberante del miércoles 2, el concejal Carlos Ortega, de la Unión
Cívica Radical, comentó sobre acciones necesarias tendientes a consolidar el
servicio de salud. A diferencia de lo afirmado
por la presidente Cristina Fernández en ocasión de una visita a General
Rodríguez (pocos días antes de ser operada) referente a la salud pública y el
rol del Estado, Ortega no ve esa política corporizada en la realidad del
hospital San Andrés, hoy bajo la dirección de Ledda Castello. “En
Giles, el hospital gratuito e igualitario, no existe”.
Para
afirmar esto, Ortega ejemplificó con la madre de un menor de once años, con serias
dificultades para conseguir una ambulancia para un eventual traslado de su hijo
al hospital Garrahan. Otro ejemplo, una
paciente con dificultades desde hace un mes para efectuarse los estudios
indicados para lograr un diagnóstico.
A
la vez, Ortega contrastó la atención de una paciente de esta ciudad en el
hospital Santa Lucía, de la ciudad de Buenos Aires (“la atienden como una
reina; jamás le pidieron un bono contribución, llenar planillas, nada”), con la
que el hospital San Andrés brinda a personas de ciudades vecinas En efecto, la política en salud adoptada por
Mauricio Macri, y marcada por la presidente Cristina Fernández como una
herencia de Eva Perón, no se registra en el hospital San Andrés, “a pacientes
de ciudades vecinas que vienen aquí a usar el tomógrafo le cobran $600”.
El
único precedente que encuentra Ortega para esta política en salud pública, un municipio
del Gran Buenos Aires que en su momento estuvo bajo la gestión de Aldo Rico,
“el único intendente que se atrevió a decir, hace unos cinco o seis años, que la salud era únicamente para quienes
vivían en su municipio, fue Rico”. Ante
esto se debe actuar, “algo vamos a tener que hacer, concejales, no podemos ser
fríos; lo que dijo Cristina Fernández de Kirchner puede suceder en todo el país, pero en Giles no sucede”.
La
ocurrencia de estos casos, observa
Ortega, solo posible por la indiferencia de quienes tienen la responsabilidad de
la salud pública. Para dirigir un
sistema hospitalario, “no hay que tener mayor conocimiento, lo que hay que
tener es un muy buen corazón; el
conocimiento va a venir de los buenos especialistas que estén al lado”.
La
salud pública que ofrece el país, como la educación, un sistema raro en
Latinoamérica, “en el tan ponderado Chile, si entrás a un hospital público con
una apendicitis, no te tocan hasta confirmar que el cheque que dejás en
garantía tiene fondos”. Un sistema a
preservar, “lo dice la Constitución, el país es para todos los hombres del
mundo que quieran habitar el suelo argentino”.
