San Andrés de Giles. A cincuenta años de asumir la presidencia
Arturo Illia, tuvo lugar en la esquina de Francia y Belgrano el sábado 12 un
acto para imponer a una calle de esta ciudad el nombre de Presidente Arturo
Umberto Illia, quien asumiera la presidencia un 12 de octubre de 19 63.
La nomenclatura,
que se extiende desde Francia hasta la
calle 513 del barrio Familia Propietaria, reemplaza el nombre de Belgrano
Oeste, en respuesta a una ordenanza promovida en el Concejo Deliberante por la
Unión Cívica Radical.
El acto, presidido por el intendente
Luis Ghione, contó con la presencia del vicepresidente de la Unión Cívica
Radical bonaerense Martín Balenieri, los
ex intendentes Julio Rossi y Aldo Nascimbene, concejales, funcionarios y numerosos vecinos. Se leyó una carta enviada por Leandro Illia
(h) manifestando su agradecimiento “en nombre de toda la familia al pueblo de
San Andrés de Giles y a sus autoridades municipales por recordarlo al cumplirse
50 años de la asunción de mi padre al lugar de servicio más alto que un
argentino puede soñar: ser presidente de este querido país”.
Hubo suelta de palomas por el
colombófilo José Valli, y en nombre del Ateneo Arturo Illia tocó a Miguel Miano
referirse acerca de esta iniciativa.
“(...) Nos encontramos aquí reunidos para homenajear al doctor Arturo
Umberto Illia, ya que su figura trasciende los límites de la Unión
Cívica Radical para
transformarse en un patrimonio de toda la sociedad argentina, proyectándose
como ejemplo hasta nuestros días, con la
fuerza y la claridad que es privilegio
solo de quienes han actuado con principios democráticos (...) Con este simple y
emotivo acto podemos decir: deber cumplido. Queremos agradecer al señor intendente
municipal doctor Luis Alberto Ghione por hacer viable nuestra solicitud, a los
medios de prensa por la difusión de nuestro acontecimiento, a las demás
autoridades presentes y a los vecinos de nuestra comunidad toda”.
Seguidamente, Ghione se refirió al
contexto histórico en que Illia fue protagonista. “Hace exactamente 50 años, 12 de octubre
de 19 63, iniciaba Arturo Umberto
Illia un período de gobierno que terminaría
abruptamente por la conspiración cívico-militar recién iniciado el
invierno de 1966, sumiendo entonces a la Nación en una nueva frustración, las oscuridades de un nuevo
gobierno de facto. Cómo no acordarnos, 1966, nuestro primer año en la
Universidad”, observó Ghione.
El gobierno de Illia fue de acción,
“abordó con convicción e hidalguía, entre otros, la anulación de los contratos
petroleros con compañías extranjeras impulsando la explotación de este mismo
recurso, fomentó la industria nacional, incrementó notoriamente el presupuesto
educativo promoviendo un amplio plan de alfabetización, se sancionaron las
leyes de salario mínimo, vital y móvil y la
de medicamentos. El Producto Bruto Interno tuvo altos índices de crecimiento”. Un accionar enmarcado en virtudes
republicanas, “un tema por demás relevante y significativo: la honradez y la
honestidad: su característica de vida; personalidad austera, hombre de
pueblo, médico de vocación, diputado
nacional, vicegobernador de Córdoba
1943-1945, presidente de todos
los argentinos. Como expresión suya la
historia recogió una expresiva frase: ‘a mí me derrocaron las veinte manzanas
que rodean la Casa de Gobierno’, identificando así claramente a los grandes
grupos corporativos de poder que aún en
estos días se hallan como fieras al acecho de entrar en acción en beneficio
propio o de sectores que muy poco tienen que ver con el patriotismo”.
Ante los militares que representando
esos intereses violentaron la institucionalidad encabezados por Julio
Alzogaray, la respuesta de Illia fue clara, “dijo, entonces: ‘ustedes acaban de
desatar la violencia en la República; ustedes provocan la violencia, yo he
predicado en el país la paz y la concordia entre los argentinos; he asegurado
la libertad y ustedes no han querido hacerse eco de mi prédica. Ustedes no
tienen nada, absolutamente nada que ver
con el Ejército de San Martín y Belgrano’”.
Recuperada la democracia, señaló
Ghione, “como demócrata me siento honrado de ser parte de una comunidad que
jerarquiza sus calles con el nombre de dos presidentes de igual estirpe, ayer
Héctor José Cámpora, hoy Arturo Umberto Illia. Humilde y sincero homenaje de un
pueblo que con ansias brega por la construcción de una verdadera consolidación
democrática que nada tiene que ver con los extremos, llámese capitalismo cerril
o usurero, o totalitarismo de cualquier signo, un pueblo que con una sola
consigna espera convivir civilizadamente donde prevalezca el sentido común.
Mayorías que gobiernen y minorías respetadas como oposición en un proyecto
superador que nos integre en un diálogo
permanente que acerque posiciones y alimente paz y concordia para lograr
justicia, inclusión, seguridad y transparencia. Gracias a ustedes por haberme
invitado a este significativo homenaje”.
