Organizada por Grupo de Jóvenes Palotinos Clonmacnoise
San Antonio de Areco. El
domingo 13 el parque de la parroquia San Patricio se inundó de color, risas y
música. No fue porque haya regresado el fútbol de antaño que supo habitar el
lugar hasta hace pocos años. Esta vez el colorido llegó en globos, juguetes y
guirnaldas junto al “bochinche” alegre provocado por decenas de niños y sus
familias que participaron de una gran kermesse organizada por el grupo de
jóvenes de la parroquia.
El parque que corresponde al templo de
Alsina y Vieytes está plagado de arbustos que el párroco padre Néstor Morón se
encarga de mantener apasionadamente. El uso de este predio se destina a
actividades de interés general, y a su vez, es utilizado en el desarrollo de
acciones que llevan a cabo los jóvenes de la parroquia y distintos movimientos
de retiros espirituales, o como lugar de encuentro y esparcimiento de jóvenes
misioneros que visitan la ciudad y residen en la parroquia por unos días.
El domingo 13, alrededor de 250 personas,
en su mayoría familias, pasaron una tarde alegre. A partir de las 15, los
chiquitos junto a sus padres, abuelos y tíos, pudieron bailar al compás de la
música, y participaron en distintos juegos que el “Grupo de Jóvenes Palotinos
Clonmacnoise” preparó con esmero y mucha anticipación. Es que originalmente se
intentó celebrar el Día del Niño, pero en esa época un hecho trágico (la muerte
de dos jóvenes por accidente sobre la ruta 41) conmovió a la ciudad y se
pospusieron las actividades para el 8 de septiembre, día en que la Iglesia
Católica celebra la Natividad de la Virgen María, pero tampoco pudo ser, la
kermesse volvió a suspenderse por el mal clima.
Como dice el refrán, que la tercera es la
vencida, y con la decisión de no suspender aunque “el cielo se viniera abajo”,
y teniendo un segundo plan en caso de lluvia, al fin se realizó el programa
Gran Kermesse. Hubo tortas y gaseosas; shows de magia y un inflable que no paró
de contener a los pequeños que brincaban encima.
Sin embargo la atención de los niños
estuvo toda la tarde puesta en varias mesas que se encontraban en el fondo del
parque sobre las que posaban cientos de juguetes, que fueron sorteados por medio de números que se les entregaba de
manera gratuita a los participantes.
Tres bicicletas conformaron el premio mayor de la kermesse, pero también
las golosinas fueron demandadas por los pequeños, y fueron repartidas como todo
lo demás sin costo, excepto las porciones de torta que se vendían a precios
bajos, para solventar gastos.
El grupo de jóvenes Clonmacnoise agradece a todos los comerciantes de la
ciudad y a los particulares que donaron juguetes, golosinas, y dinero para
concretar la kermesse que tuvo por objeto “revivir un poco el parque y acercar
a las familias a la Casa de Dios”.
