Cooperativa
de Agua
Capitán
Sarmiento. Un cuestionamiento acerca de la calidad del agua que se originó en
Carmen de Areco y despertó inquietud en esta comunidad, dada su cercanía,
motivó a que desde la Cooperativa del Agua Alberto Ruiz y Rafael Álvarez consideraran
necesario llevar tranquilidad a los vecinos.
Dado que se trata de un recurso renovable siempre que se controle
cuidadosamente, el que la calidad del agua entre en discusión, aun cuando en
esta localidad no haya motivos, sirve para hacer tomar conciencia sobre la
necesidad de su cuidado. “Nos alegra que
la gente se preocupe por el agua; en
los pueblos vecinos por el nivel de arsénico el agua que tienen en la red ya ha
dejado de ser potable”, expone Ruiz.
Por ahora, no es lo que
sucede aquí, “todavía
estamos bien con un nivel de arsénico
tolerable, no tenemos bacterias ni nitratos pero en el transcurso del
tiempo ese nivel va a aumentar”. Este
aumento no se registra solo en el partido de Sarmiento, “la salinización de las
napas aumenta de a poco, como pasa en
toda la provincia y en todo el mundo”. Por
ahora, el agua que distribuye la Cooperativa está dentro del nivel de arsénico tolerable,
marcado en un valor de hasta 0,05 mg/l, “nosotros estamos en un valor de 0,03, estamos por debajo de ese límite, el agua es
perfectamente potable; todos los meses y desde hace muchísimos años viene una
ingeniera de un laboratorio de aguas y la analiza desde distintas bombas”. De
esta manera, “siempre tomamos agua de la red, nunca compramos bidones, y nos
duele que la gente gaste tanto en eso o en filtros; no es necesario”.
Preservar esta calidad,
advierte Ruiz, requiere tanto de un mantenimiento adecuado de la red como de un
uso racional, “acá en Sarmiento tenemos medidores, quien consume más paga más,
y si hay que pagarla uno se cuida, pero donde no es medido no importa si hay
una pérdida, lavás el auto todos los días, no importa que quede la manguera
abierta”.
A esto, Álvarez agrega el
que la ciudad cuenta con red cloacal desde hace varias décadas, “más o menos
por el ’78 empezamos con la red de cloacas, que hoy cubre prácticamente el 100%
cuando en muchos otros lugares se sigue con pozos ciegos y eso es un factor de
contaminación; en infraestructura estamos en una ciudad ideal”. El riego artificial también demanda control,
“en esas perforaciones por ahí no se toma el recaudo de encamisar la
perforación y eso contribuye a la
contaminación”.
En tener asegurado el
abastecimiento, Álvarez recuerda la conveniencia de contar con un tanque de
agua, “hay que tener tanque de reserva; hoy al menos hay unas mil casas sin
tanque”. Y los tanques tienen que tener
su tapa, “veo que a muchos tanques les faltan las tapas y eso es tremendo,
puede haber pájaros muertos, nacen juncos, salen plantitas; y siempre hay que
revisar el tanque”.
Desde la entidad, el
mensaje es claro, “consuma todo el agua que necesite, pero no la derroche; hoy
no tenemos problemas, somos afortunados,
pero no pasa lo mismo alrededor y menos en otros lugares del mundo”. Lo más conducente para el uso racional, el
medidor, “el agua es un recurso que hay que pagar, y tenemos que cuidarla de
gastarla así como nos cuidamos con la
electricidad”.
