Hospital San Andrés, cuestionado
San Andrés de Giles. Entre los temas tratados en la sesión del
pasado miércoles 28 de agosto, quien preside el Concejo Deliberante, Marcelo
Lossino, expuso una queja hacia el hospital municipal San Andrés, considerando que
su padre no recibió allí el tratamiento adecuado a la enfermedad, de la cual
hoy se recupera lentamente en un sanatorio en La Plata.
Lossino relató que el problema de
salud de su padre se inició unos dos meses atrás, cuando ya recuperado de una
dolencia bronquial, su médico, ante un estado de ansiedad creciente, aconsejó
su internación, para lo cual se recurrió al hospital San Andrés.
En esta instancia, sin nada que
objetar a la atención de enfermeras y mucamas, Lossino detectó falencias en falta de estudios específicos o hechos a
destiempo, “sentimos una desatención médica que nos llamó muchísimo la
atención”.
Pasados los días sin reaccionar su
padre al tratamiento (“la atención que recibe mi padre cuando entra al hospital
es caratulada como atención psiquiátrica”), se considera su internación en
terapia intensiva. Entonces, “el terapista le recrimina a mi hermana por qué
estaba tan deshidratado, cómo habiendo médicos en la familia habíamos permitido
que llegara a ese estado; ahí ella le respondió que ya hacía veintiún días que
estaba internado en piso, no era que habíamos dejado que se viniera abajo en
casa”.
Ya en terapia intensiva, pasado un
par de días, al consultar a uno de los terapistas sobre una desconexión marcada y sostenida con la
realidad que observa en su padre, éste le informa sobre una medicación
suministrada tendiente a sedarlo. Al tercer día y ante la misma consulta pero a
otro terapista (“por suerte se iluminó”), se resuelve suministrar un antídoto
para contrarrestar el efecto sedativo, “ahí mi padre se conecta unos minutos
antes de volver a dormirse”.
Benzodiazepina
Analizado el desarrollo de la
atención y lo sucedido con esa medicación, no fue sencillo lograr el traslado al Sanatorio Argentino,
en La Plata, “nos costó horrores
conseguir una cama; no conseguíamos ni pagando”. Allí lo primero fue brindar
respiración artificial y hacer un lavado de estómago, “y ahí, tras 72 horas de
estar internado, mi padre se despierta”.
El informe del jefe de Terapia de ese sanatorio indicó que se había
detectado en los análisis una sobredosis de droga (“altísimas concentraciones
de benzodiazepina”), aun cuando los efectos de esa droga no se extienden por
más 72 horas y ésta había sido
suspendida, de acuerdo a la historia
clínica del hospital San Andrés, desde trece días antes del traslado.
De la directora del hospital Ledda
Castello, quien había participado en la
decisión de cortar todo tipo de medicación, no obtuvo una explicación al
informarle sobre esta intoxicación con benzodiazepina, “no pudo dar una
explicación”.
A dos meses de haber ingresado su
padre al hospital San Andrés caminando, observa Lossino, la mejoría llega
lentamente y dejando atrás respirador artificial, traqueotomía, escaras,
pérdida de cuarenta kilos, “es una película de terror lo que hemos estado
viviendo”. Rehabilitación kinesiológica
mediante, “hoy mi padre está saliendo, de acá a dos meses va a poder volver a
caminar”. Y si está vivo, “es porque gracias a Dios sus hijos más o menos
pudimos ver lo que estaba pensando, darnos cuenta que en la terapia intensiva
de Giles se nos estaba muriendo”.
Factor humano
A diferencia de lo que le sugirió un
médico de terapia del hospital San Andrés, su padre no está senil. Hasta antes
de internarse, “una persona de 70 años
que maneja, sacó el registro, si tiene que quedarse solo en su casa se queda;
camina de seis a siete kilómetros por día; todo el que sale a caminar temprano
por Giles lo ve a mi viejo”. Quien le
dio este diagnóstico, “es el médico que estaba en terapia ese domingo y el que
me dijo, ‘estaba inquieto, le dimos algo para tranquilizarlo’”. También, observó Lossino, se trata del mismo médico que años
atrás provocara la renuncia de su hermana a un cargo en el hospital, el que
había ganado por concurso en su especialidad, diabetes. “Este médico que hoy
tiene un cargo en el hospital le dijo a mi hermana, ‘no, piba, vos estás
confundida si querés hacer medicina en Giles; vos tenés que venir un ratito
acá, dar una vuelta, firmar y cobrar; esto no es un hospital, esto es una
salita de primeros auxilios’”.
Cualquiera sea la edad del paciente
y su enfermedad, la atención debe estar garantizada, “no podemos dejar que se
nos vayan los pacientes porque consideramos que son viejos, y así sean viejos y
tengan 95 años, ¿no tienen derecho a morir dignamente?”.
Que hoy el hospital San Andrés cuente con la última
tecnología, observa Lossino, no resulta
suficiente, “muchas veces lo tecnológico no reemplaza a lo que es el
factor humano”. De no contarse con ese
factor, “me parece que toda esta tecnología no lleva a ninguna parte”.
