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martes, 3 de septiembre de 2013

Lilia San Esteban espera justicia por el siniestro vial que padeció

Fue embestida por un auto. El conductor la abandonó
San Antonio de Areco. Lilia de San Esteban espera aún que haya algún tipo de definición acerca del culpable del accidente que sufrió el 27 de junio pasado, cuando regresaba a su casa desde su trabajo en bicicleta. El golpe sufrido le ha traído grandes perjuicios, además del padecimiento físico, el hecho de no poder regresar a trabajar y no haber podido cuidar de su hija Romina, que padece una compleja enfermedad.


Lilia recuerda que aquel jueves 27 regresaba de trabajar a las 6 –plancha sábanas en un hotel-, transitaba por Fitte y estaba terminando de cruzar Sarmiento cuando un auto “que venía a mil”, embistió la rueda trasera de la bicicleta, lo que hizo que Lilia saliera expulsada por el aire y cayera sobre el piso, rebotara y volviera a caer. “Volé”, describió, en ese segundo intentó acomodar su cuerpo para la caída y pudo evitar que el impacto mayor fuera en la cabeza. De todos modos se fracturó la nariz y una costilla, además de sufrir otros golpes. Aún hoy tiene la cara entre adormecida y muy dolorida, el brazo con dificultades de movilidad, y necesita una operación de nariz en alrededor de 6 meses.
La caída la dejó inmóvil por un momento, sí logró girar la cabeza para ver quién la había atropellado, observó un auto azul que doblaba por Vieytes, “para mi era un Polo”. Imagina que su conductor y acompañantes vendrían borrachos o bajo el efecto de estupefacientes, no puede entender que sucediera el accidente salvo que hubiera sido intencional, ya que había espacio para que el auto pasara, “para mí fue a propósito”, afirma, ya que no puede creer que alguien embista a una persona y la abandone.
En ese momento estaba absolutamente sola en la calle, bañada en sangre, pudo levantarse y pedir ayuda en una casa vecina, desde donde le avisaron a su hijo Cristian de la situación, quien la llevó hasta el Hospital. Hizo la denuncia de lo sucedido pero no había testigos del hecho ya que en ese momento la calle estaba desierta.
La policía le asegura que está investigando, “ya hicieron las pericias, me llamaron para reconocer autos, los de la cámara no eran, y otro que ellos tienen más o menos, estoy segura de que es ese”. Lilia ha logrado averiguar la identidad del conductor, y sabe que inmediatamente llevó el auto a reparar y repintar. Para definir a quines iban en el auto que la embistió usa la palabra “criminales” y por su accionar posterior los califica de cobardes, “que sean hombres para dar la cara”.
Le han indicado sesiones de kinesiología para recuperarse, pero la situación de su hija no le permite tener el tiempo para realizarlas.
Agradecimientos
Lilia agradece a Félix Bartomeo, Chichí Casas, a quienes se preocuparon por su accidente, y por la salud de Romina, a quienes donaron sangre o dispusieron hacerlo. Destacó el apoyo recibido por el padre Ignacio de Rosario y a la hermana Griselda del ex Hospital Morgan, actual geriátrico.