Fue
embestida por un auto. El conductor la abandonó
San
Antonio de Areco. Lilia de San Esteban espera aún que haya algún tipo de definición
acerca del culpable del accidente que sufrió el 27 de junio pasado, cuando
regresaba a su casa desde su trabajo en bicicleta. El golpe sufrido le ha
traído grandes perjuicios, además del padecimiento físico, el hecho de no poder
regresar a trabajar y no haber podido cuidar de su hija Romina, que padece una
compleja enfermedad.
Lilia recuerda que aquel jueves 27
regresaba de trabajar a las 6 –plancha sábanas en un hotel-, transitaba por
Fitte y estaba terminando de cruzar Sarmiento cuando un auto “que venía a mil”,
embistió la rueda trasera de la bicicleta, lo que hizo que Lilia saliera
expulsada por el aire y cayera sobre el piso, rebotara y volviera a caer.
“Volé”, describió, en ese segundo intentó acomodar su cuerpo para la caída y
pudo evitar que el impacto mayor fuera en la cabeza. De todos modos se fracturó
la nariz y una costilla, además de sufrir otros golpes. Aún hoy tiene la cara
entre adormecida y muy dolorida, el brazo con dificultades de movilidad, y
necesita una operación de nariz en alrededor de 6 meses.
La caída la dejó inmóvil por un momento,
sí logró girar la cabeza para ver quién la había atropellado, observó un auto
azul que doblaba por Vieytes, “para mi era un Polo”. Imagina que su conductor y
acompañantes vendrían borrachos o bajo el efecto de estupefacientes, no puede
entender que sucediera el accidente salvo que hubiera sido intencional, ya que
había espacio para que el auto pasara, “para mí fue a propósito”, afirma, ya
que no puede creer que alguien embista a una persona y la abandone.
En ese momento estaba absolutamente
sola en la calle, bañada en sangre, pudo levantarse y pedir ayuda en una casa
vecina, desde donde le avisaron a su hijo Cristian de la situación, quien la
llevó hasta el Hospital. Hizo la denuncia de lo sucedido pero no había testigos
del hecho ya que en ese momento la calle estaba desierta.
La policía le asegura que está
investigando, “ya hicieron las pericias, me llamaron para reconocer autos, los
de la cámara no eran, y otro que ellos tienen más o menos, estoy segura de que
es ese”. Lilia ha logrado averiguar la identidad del conductor, y sabe que
inmediatamente llevó el auto a reparar y repintar. Para definir a quines iban
en el auto que la embistió usa la palabra “criminales” y por su accionar
posterior los califica de cobardes, “que sean hombres para dar la cara”.
Le han indicado sesiones de
kinesiología para recuperarse, pero la situación de su hija no le permite tener
el tiempo para realizarlas.
Agradecimientos
Lilia agradece a Félix Bartomeo,
Chichí Casas, a quienes se preocuparon por su accidente, y por la salud de
Romina, a quienes donaron sangre o dispusieron hacerlo. Destacó el apoyo
recibido por el padre Ignacio de Rosario y a la hermana Griselda del ex
Hospital Morgan, actual geriátrico.
