Capitán
Sarmiento. La firma Inmobiliaria y
Remates Maquieyra cumple 50 años en el rubro y acerca de esta trayectoria
comentó quien hoy es su responsable, Jorge Aníbal Maquieyra. Su incorporación a la iniciativa encarada en 1963 por su
padre, el martillero y corredor público Aníbal Manuel Maquieyra (“nos dejó en
el ’99 pero la firma sigue”), venía desde varios años antes del ‘83, cuando obtiene su propia matrícula como martillero y corredor público.
“Estuve como quince años al lado de él antes de sacar la matrícula y de subirme
por primera vez al banquito, y realmente uno aprende”, observa Maquieyra.
Para las distintas ramas del negocio, hoy cuenta con la colaboración de
su familia, “me ayuda mucho”. Con
treinta años en su haber en la firma, “seguimos adelante y en lo personal
espero llegar a mis 50” .
Menos
habituales hoy los remates que años atrás (“en los ’90 vino la estabilidad y se
empezó a pagar en cuotas, el valor de lo usado comenzó a bajar y se obtenía muy
poco en un remate”), Maquieyra observa
que en la actualidad lo que más ocupa a
la firma es el ramo inmobiliario, y la mayor dificultad es responder a la
demanda de alquiler. “Cuando aparece una casa para alquilar hay diez que están
a la espera, hay una gran demanda y eso hace que hoy los alquileres no tengan
techo”. Su experiencia sirve para zanjar
eventuales dificultades entre inquilinos y propietarios, “yo también he sido
inquilino por muchos años, y uno se pone de los dos lados del mostrador”. En el marco del déficit habitacional, su
inmobiliaria está en el medio, “uno
tiene dos clientes, el propietario y el inquilino, se trata de que las dos
partes lleven la relación contractual lo mejor posible”. En esta realidad, aborda un proyecto inmobiliario
con el que confía paliar el déficit, “estamos avanzando en un proyecto para
facilitar la primera casa, pero esto lleva sus tiempos”.
La
actividad incluye los remates judiciales, “es
un aspecto poco feliz; nosotros somos el brazo ejecutor de la Justicia y
procedemos según orden del juez, uno no
se puede negar pero siempre se habla antes con la gente”. Sea cual sea la índole de la operación, “me gusta hablar muchísimo y que al momento
de la firma no haya quedado nada sin conversarse”. En cada negociación, señala Maquieyra, el criterio es el mismo, “con la educación
que hemos recibido de nuestros padres, donde la palabra era sagrada; uno sigue con la misma honestidad y claridad,
donde lo blanco es blanco y lo negro es negro, y aceptando si veo que he
cometido un error para solucionarlo y no repetirlo”.
Su
agradecimiento para todos quienes acompañan y facilitan el desarrollo de su
gestión,
“uno está en contacto permanente con todo el
mundo, autoridades municipales, policiales, abogados, contadores, agrimensores,
escribanías; mi agradecimiento para todo el mundo”.
