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martes, 27 de agosto de 2013

Vecinas denunciaron que dos hombres rondaron el vecindario de manera sospechosa

No se pudo establecer que intentaran un hecho delictivo
San Antonio de Areco. Una situación que no pudo enmarcarse en ningún tipo de hecho concreto, preocupó a una familia de la calle Marconato, entre Petrilli y De los Begaríes, frente al barrio 23 de Octubre. Dos hombres aparentemente jóvenes, en un auto VW, rondaron la casa,  lo que provocó el llamado a la policía de parte de estos vecinos, pero los efectivos policiales no pudieron dar con las personas sospechosas.


Andrea Gonzáles de Nievas y su hija de 15 años fueron las que padecieron esta confusa situación, que no pudieron definir pero que no les resultó normal. Estaban abriendo su negocio cuando pasó por el lugar un VW, aparentemente un Bora, de color gris topo, con dos hombres que al pasar gritaron algo hacia donde estaban ellas, actitud que desestimaron. En el momento en que la joven volvió a salir para sacar un cartel a la calle, observó que el auto se había detenido a unos 20 metros de la casa, y según relató Jorgelina Gonzáles, su tía y vecina, uno de los ocupantes del auto le dice al otro: “dale, dale, agarrala”, frase que luego Andrea corrigió ya que solo habría gritado “Dale, dale”. La joven imaginó que intentaban asaltar el local e ingresó para avisarle a su madre.
Jorgelina, que fue la primera en contar la historia, explicó que al asomarse su hermana para corroborar lo que su hija le decía, ya no vio el auto, y oculto detrás de una columna de luz vio asomarse a uno de los dos hombres, que avanzó hacia ella, Andrea decidió acudir por ayuda a la casa de Jorgelina, y en ese momento el sospechoso se alejó, como si la hubiera confundido en primer lugar con su hija y al notar su error decidiera retirarse, para detenerse en la esquina  y continuar observando, y finalmente desaparecer al doblar hacia el cementerio.
El encapuchado siguió mirando
Según manifestó Jorgelina, al salir a la calle, ante lo dicho por su hermana, pueden observar una vez más a la misma persona, con una capucha puesta, otra vez parado en la esquina vigilando hacia la casa de Andrea, “vi que tenía barbita”, describe Jorgelina, quien en ese momento llama a la policía. Antes de la llegada de los efectivos policiales el joven se aleja nuevamente, se detiene en la mitad de la cuadra otra vez observando, para luego continuar y desaparecer al doblar la esquina. .
A la llegada de los patrulleros, que según cuenta Jorgelina estuvieron en el lugar apenas transcurridos unos 10 minutos desde el llamado, no había rastros de los hombres ni del auto. Imagina que el acceso rápido desde ese lugar hacia las rutas 8 y 41, podría haber facilitado la huida, aunque confía en que las cámaras de la zona podrían ayudar a ubicarlos.
Andrea confirmó el relato de su hermana, salvo que la palabra “agarrala”, que no habría existido.
Acusación de amarillismo
Si bien lo relatado no alcanza para definir las intenciones de estos hombres, llama la atención la actitud del secretario de Justicia y Seguridad, Martín Lobos, hacia este Semanario, ya que insistentemente señaló que nada sucedió, y que darle trascendencia a la información era generar psicosis entre la población y actuar como un medio amarillista. Incluso pidió la asistencia a la Comisaría  para escuchar cómo Andrea de Nievas supuestamente desmentiría lo sucedido. Andrea en realidad confirmó a este Semanario los dichos de su hermana.
Desde PRIMERA FILA se considera que informar lo que sucede en la localidad no es un acto amarillista. La preocupación de las vecinas existió, la policía acudió con un patrullero ante el llamado, lo sucedido podría o no ser un intento de hecho delictivo. Por otro lado resulta contradictorio que las autoridades pretendan hacer como que nada sucedió, cuando insistentemente la policía y también desde esa Secretaría que comanda Lobos, que la población llame ante cualquier duda que tenga, ya que aun cuando la sospecha no tenga ningún asidero, en muchos casos ayuda a prevenir un delito o a encontrar al autor de un hecho, en ese sentido incluso se distribuyeron calcos con los números a los que el ciudadano debe llamar. 
No se comprende por qué desde la Secretaría de Seguridad ahora se intenta minimizar u ocultar lo sucedido, como si la preocupación mayor fuera no arruinar la imagen de la Gestión -que en realidad trabaja en favor de la seguridad, en ese sentido por ejemplo se instalaron cámaras de video para monitorear las calles ante posibles hechos delictivos-. Las autoridades deben alentar a los ciudadanos a que estén alertas ante cualquier situación y colaboren responsablemente denunciando, lo resulta beneficio para todos. Loss medios de comunicación debemos dar a conocer los hechos en su justa medida, intentando reflejar lo que sucede y favorecer la prevención. De Psicosis, se puede hablar en otro momento, circunstancia y ámbito. Zapatero a sus zapatos.
Daniel Ford