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jueves, 29 de agosto de 2013

“Aprendí a no tener más miedo ni vergüenza”

Alcohólicos Anónimos. Un espacio donde lograr el sostén necesario
San Antonio de Areco. “Alcohólicos Anónimos es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo”, así se define esta entidad que tiene una sede en la localidad, donde muchas personas encuentran un sostén para lograr mantenerse fuera del alcohol, y así recuperar su vida. Uno de los integrantes de esta sede se refirió al funcionamiento del lugar, al sostén que brindan y a los logros que pueden alcanzar aquellos que padecen esta tremenda enfermedad.


Este miembro de AA, señala que por primera vez están llegando mujeres al grupo, si bien siempre participaron algunas, en estos tiempos el número se ha incrementado y cuentan con alrededor de quince, “el alcoholismo no es solo una enfermedad de hombres”. Y para dar más detalles de esta enfermedad continuó, “es mortal, te volvés loco, sos asesino o te matan a vos. Es una vida completamente distinta a la del resto de las personas.
Manifestó que el perfil del alcohólico muestra un enorme complejo de inferioridad, “se siente peor que todos. Para poder actuar como las personas normales, tiene que tomar alcohol”.
“La enfermedad está en la cabeza”
Explicó que la situación se inicia en la juventud, muchas veces se trata de personas tímidas que no se atreven a interactuar, salvo bajo el efecto del alcohol, pero “cada vez hace falta más alcohol para lograr ese coraje. Yo salía contento con unos cuantos whiskies encima, después esa cantidad ya no me alcanzaba y me tomaba media botella. Después terminé donde termina el alcohólico, en los boliches. Son siempre los mismos, ni siquiera  se conocen, a veces pueden llegar a pelearse, pero están acompañados, no toman solos, cada cual tiene su mundo de fantasía, la enfermedad está en la cabeza, lo está manejando. Puede que esté 3 horas en un boliche con otros tipos y no se hablan porque cada cual está en su mundo”.
Muchos afirman ser tomadores de fin de semana solamente, pero para este integrante de AA, ese es solo el comienzo, inexorablemente ese tomador de fin de semana necesitará tomar durante la semana, “se inventan asados con amigos donde se tome, van en busca del alcohol”.
Un lugar donde sostenerse
Quien busque ayuda en AA la va a recibir, “se la damos nosotros con nuestra sobriedad, la que ganamos acá”. Y fue en ese lugar donde “aprendí a vivir como una persona normal, a no tener más miedos, vergüenza. Eso se aprende acá”, y para quienes no quieren afrontar el hecho de que se los vea en AA, este hombre señala, “más vergüenza es andar borracho por las calles o pegarle a la esposa”.
No es la entidad la que se acerca a estos enfermos sino que funciona en forma opuesta, es el alcohólico el que debe recurrir a ella, “a pedir ayuda. Es un momento en que ha recapacitado. Dios le dio un pedazo de luz para que vaya al grupo”.
En esos encuentros cada uno habla 5 o 10 minutos, depende el número de personas presentes, “yo largo mis miedos, el otro los suyos. Debatimos. Surgen sugerencias”. Por supuesto que no se trata de algo mágico, muchos recaen y vuelven a tomar, pero es el grupo el que nuevamente puede aportar el sostén. “Si contás lo que te está pasando, que te emborrachás y te sentís mal, a mí me va a hacer bien escuchar eso”, manifiesta. Allí logran ver el dolor y valorar la sobriedad.
Prejuicios
Reconoce que en las pequeñas localidades existe una resistencia a acudir a AA, “hay muchos prejuicios, tienen miedo de ser señalados y se están destruyendo, si fueran al grupo por lo menos sería posible una salida”.
Subraya que salir del alcoholismo implica una lucha diaria y continua, “tengo que estar todos los días en AA para poder mantenerme sobrio, para poder disfrutar de la libertad que tengo ahora de andar sobrio por la calle”.
Las reuniones se realizan en el edificio de El Vasquito, General Paz entre Arellano y Alsina, martes, jueves y sábados de 20 a 21.30. También funciona allí Al-Anon, un grupo para familiares y amigos de alcohólicos. También acuden a Capitán Sarmiento para dar apoyo a un grupo de esa localidad.