6º Salón Internacional del Automóvil
San Andrés de Giles. La multitud que visitó entre el 20 y 30 de
junio el 6º Salón Internacional del Automóvil en la Sociedad Rural de Palermo
pudo apreciar en exhibición un superdeportivo fabricado en memoria de Domingo
Bucci (San Carlos, Santa Fe, 1894; Arrecifes, 1933), piloto y fundador de la
Scuderia Bucci en 1913.
El diseño estuvo a cargo de uno de
los dos hijos del fundador, Clemar Bucci, piloto de la época de Fangio y González,
quien lo inició unos tres años antes de morir en 2011, a los 90 años.
La firma, dirigida hoy por la cuarta
generación Bucci, logró concluir el deportivo de 600 caballos de fuerza y
exhibir el Bucci Special en el Salón del Automóvil en coincidencia con el
centenario de la firma. Con chasis,
carrocería, llantas, luces, relojes, butacas, todo realizado en el país,
intervino en su construcción Hernán Balmaceda, socio en un estudio de diseño
industrial que contó, entre otros proveedores, con el apoyo local de Leonel Monsalvo, Hernán Lacanette, Walter
Gigena y Gustavo Alzuarte.
Balmaceda, diseñador industrial,
comentó que hacia 2008 asumió con su socio la construcción del superdeportivo
como una oportunidad de crecimiento. “Clemar se acercó con un boceto, era una
persona de 87 años que podía cambiar de idea, pero decidimos acompañar en
función de un ejercicio de diseño que se podía llegar a concretar”. Antes de la decisión, “hablamos con nuestros
empleados para entender entre todos adónde íbamos a meternos a trabajar”. Se trataba de un desafío, “nosotros hacemos
productos industriales de todo tipo pero nunca un auto; uno los dibuja por
dibujar pero de ahí a llevarlos a la realidad, como sucedió ahora, hay una
diferencia terrible”. Ocurre que el
auto, en diseño industrial, “es el producto estrella, en él convergen todas las
tecnologías, la del plástico, de la goma, del cuero, la electrónica; hoy toda
la tecnología disponible en el mundo está aplicada en un vehículo; poder trabajar con todo eso era algo que no
nos había sucedido nunca”.
Balmaceda admite que muchos
parámetros a seguir no había, “autos de alta cilindrada no son comunes, y menos
en el país”. Entre los pocos superdeportivos, “el Zonda, de Pagani, con motores
de hasta 7 litros ,
muy grandes”. Sobre uno de éstos
precisamente se montó el Bucci Special,
“un motor de 12 cilindros de 600
caballos; el mismo Pagani le ofrece a Clemar la caja de cambios, un paquete
mecánico del que arrancó la posibilidad de cerrar el producto”.
Extremo y futurista
El diseño atendió cada premisa de
Bucci, “cada línea que nosotros tirábamos sobre el diseño era corregida por
Clemar”. A la vez, “Clemar viajaba y mostraba el diseño para
recibir correcciones, sus características son muy particulares”. La trompa es una de ellas, “tiene tres
puntas, un parabrisas partido al medio que ocupa casi toda la trompa, el motor
es central trasero pero los escapes están en los laterales, lo que permite
trabajar en la cola de una manera más limpia, con luces en la parte superior”.
Cien años
Hacia 2009, el ensamblado se realizó
en el taller de Bucci, aledaño a su vivienda en Belgrano, y donde el piloto de
la época de oro fabricaba réplicas de
autos especiales. “En el medio pasaron
muchas cosas”. En 2010, la muerte de un hijo de Clemar, involucrado
en la construcción del auto; en enero de 2011, fallece Clemar. “La familia se reunió y resolvió que lleve
adelante el proyecto Pablo, nieto del hermano de Clemar, y quien hoy está al
frente de Scuderia Bucci”. Demandó
tiempo y esfuerzo, “para conseguir las piezas, desde lo primero a lo último,
todo fue investigación y desarrollo”. En esto, Balmaceda destaca la
predisposición de los proveedores, “también en Giles, mucho acompañamiento,
muchas horas de trabajo, un plus indispensable para lograr estos desarrollos,
una disposición que agradezco especialmente”.
Finalizado el auto, luego de una
presentación privada, la familia Bucci fue invitada a exhibirlo en el reciente
Salón del Automóvil. Con esto, explica Balmaceda, “conmemoramos a Clemar por el auto que se
terminó y marcamos el reconocimiento a
una familia que estuvo siempre involucrada en la construcción de autos, que
comenzó el padre en 1913, siguieron sus
hijos, Clemar y Rolando, y continúa hoy Pablo Bucci”.
