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sábado, 6 de julio de 2013

Bucci Special, atracción de la muestra

6º Salón Internacional del Automóvil
San Andrés de Giles.  La multitud que visitó entre el 20 y 30 de junio el 6º Salón Internacional del Automóvil en la Sociedad Rural de Palermo pudo apreciar en exhibición un superdeportivo fabricado en memoria de Domingo Bucci (San Carlos, Santa Fe, 1894; Arrecifes, 1933), piloto y fundador de la Scuderia Bucci en 1913. 


El diseño estuvo a cargo de uno de los dos hijos del fundador, Clemar Bucci, piloto de la época de Fangio y González, quien lo inició unos tres años antes de morir en  2011, a los 90 años.     
La firma, dirigida hoy por la cuarta generación Bucci, logró concluir el deportivo de 600 caballos de fuerza y exhibir el Bucci Special en el Salón del Automóvil en coincidencia con el centenario de la firma.  Con chasis, carrocería, llantas, luces, relojes, butacas, todo realizado en el país, intervino en su construcción Hernán Balmaceda, socio en un estudio de diseño industrial que contó, entre otros proveedores, con el apoyo local de  Leonel Monsalvo, Hernán Lacanette, Walter Gigena y Gustavo Alzuarte.   
Balmaceda, diseñador industrial, comentó que hacia 2008 asumió con su socio la construcción del superdeportivo como una oportunidad de crecimiento. “Clemar se acercó con un boceto, era una persona de 87 años que podía cambiar de idea, pero decidimos acompañar en función de un ejercicio de diseño que se podía llegar a concretar”.  Antes de la decisión, “hablamos con nuestros empleados para entender entre todos adónde íbamos a meternos a trabajar”.  Se trataba de un desafío, “nosotros hacemos productos industriales de todo tipo pero nunca un auto; uno los dibuja por dibujar pero de ahí a llevarlos a la realidad, como sucedió ahora, hay una diferencia terrible”.   Ocurre que el auto, en diseño industrial, “es el producto estrella, en él convergen todas las tecnologías, la del plástico, de la goma, del cuero, la electrónica; hoy toda la tecnología disponible en el mundo está aplicada en un vehículo;  poder trabajar con todo eso era algo que no nos había sucedido nunca”.    
Balmaceda admite que muchos parámetros a seguir no había, “autos de alta cilindrada no son comunes, y menos en el país”. Entre los pocos superdeportivos, “el Zonda, de Pagani, con motores de hasta 7 litros, muy grandes”.  Sobre uno de éstos precisamente  se montó el Bucci Special, “un  motor de 12 cilindros de 600 caballos; el mismo Pagani le ofrece a Clemar la caja de cambios, un paquete mecánico del que arrancó la posibilidad de cerrar el producto”. 
Extremo y futurista  
El diseño atendió cada premisa de Bucci, “cada línea que nosotros tirábamos sobre el diseño era corregida por Clemar”.  A la vez,  “Clemar viajaba y mostraba el diseño para recibir correcciones, sus características son muy particulares”.  La trompa es una de ellas, “tiene tres puntas, un parabrisas partido al medio que ocupa casi toda la trompa, el motor es central trasero pero los escapes están en los laterales, lo que permite trabajar en la cola de una manera más limpia, con luces en la parte superior”.
Cien años 
Hacia 2009, el ensamblado se realizó en el taller de Bucci, aledaño a su vivienda en Belgrano, y donde el piloto de la época de oro  fabricaba réplicas de autos especiales.  “En el medio pasaron muchas cosas”.  En 2010,  la muerte de un hijo de Clemar, involucrado en la construcción del auto; en enero de 2011, fallece Clemar.  “La familia se reunió y resolvió que lleve adelante el proyecto Pablo, nieto del hermano de Clemar, y quien hoy está al frente de Scuderia Bucci”.  Demandó tiempo y esfuerzo, “para conseguir las piezas, desde lo primero a lo último, todo fue investigación y desarrollo”. En esto, Balmaceda destaca la predisposición de los proveedores, “también en Giles, mucho acompañamiento, muchas horas de trabajo, un plus indispensable para lograr estos desarrollos, una disposición que agradezco especialmente”. 

Finalizado el auto, luego de una presentación privada, la familia Bucci fue invitada a exhibirlo en el reciente Salón del Automóvil. Con esto, explica Balmaceda,  “conmemoramos a Clemar por el auto que se terminó y  marcamos el reconocimiento a una familia que estuvo siempre involucrada en la construcción de autos, que comenzó el padre  en 1913, siguieron sus hijos, Clemar y Rolando, y continúa hoy Pablo Bucci”.