El Jockey Club sigue en la vidriera local de noticias
San Antonio de Areco.
Herederos de la sucesión del edificio del Jockey Club, Alsina entre General Paz
y San Martín, llevaron adelante, con cierto esfuerzo económico, las
reparaciones necesarias en el exterior de la construcción, para que ofrezca
seguridad a los transeúntes. El Municipio había intentado realizar las
reparaciones por su cuenta y además utilizar el local para crear allí un centro
cultural, algo que no fue permitido por los herederos a través de su letrada
patrocinante que había calificado la situación como “avasallamiento de la
propiedad privada”.
Una de las herederas, Verónica
Martinelli, que habita en la casa ubicada en la parte posterior del local del
Jockey Club, se refirió a las reparaciones que hicieron gracias al aporte
económico de su madre, Susana Rodríguez, “no queríamos nada del Municipio, mi
mamá puso peso por peso, todo a pulmón, nos ayudó a mi hermano y mí, entre
todos preparamos el cemento, la colocación de las rejas, porque no teníamos la
plata para lo que desde el Municipio querían que hiciéramos”.
Martinelli señaló que continuará
viviendo en ese espacio, por el momento no tienen como objetivo la venta del
inmueble, sí podrían darle algún uso al local pero no cree que sea fácil una
habilitación, “el Municipio, hoy en día, le va a seguir tratando de encontrar
la quinta pata al gato”.
Se le consultó sobre la situación de
la instalación eléctrica interna, que desde el Municipio señalaron como
riesgosa, “eso es mentira y adentro uno vive de la manera que quiere. ¿Tanto me
querían proteger?”, se preguntó, “por qué no se fijan cómo viven las demás
personas en los barrios”.
Relación con vecinos
Con respecto a las denuncias de
vecinos acerca de los riesgos que generaba el estado del local, a Martinelli le
mostraron una proveniente del local vecino, “pero medio rara”, y otra de
alguien que no conoce. De todos modos recordó que nunca tuvieron problemas con
los propietarios del comercio vecino, incluso les permitió abrir ventanas en la
medianera, y soportó, hasta ahora sin quejas, situaciones como la fuerte
vibración de las paredes generada por el número de heladeras que poseen, y “el
tema de la mugre, papeles, potes de helado, de los que deben hacerse cargo de
cómo queda mi vereda”.
En cuanto al Municipio, “nadie se
disculpó”, por el accionar llevado adelante el pasado 23 de mayo, cuando
intentaron el ingreso al local para trabajar, “encontré a Silvio Menconi y me
dijo que él no sabía lo que querían hacer, que no sabe qué pasó (…) todavía
tengo moretones en las piernas de cuando me revoleaban las sillas. Tenemos
testigos”.
Martinelli relató que recibían
telegramas advirtiendo que en 48 horas vencía el plazo para que hicieran la
reparación, “nuestra abogada les contestó que no había un acta, fuimos a hablar
con la
Jueza de Faltas y no existen
actas, en ningún momento nos notificaron que debíamos arreglar el frente,
nunca. Entraron así. Pero no pudieron hacer nada porque saben que actuaron mal”.
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