San Andrés de Giles. En desacuerdo las farmacias con las obras
sociales, se dispuso una medida de fuerza de no atender medicamentos con
descuento el viernes 7, acompañada por una protesta frente a la puerta del
Congreso en la ciudad de Buenos Aires.
Salvador Guida, farmacéutico de esta
ciudad, justificó la medida dada la falta de respuesta a un reclamo que viene
desde hace un año, y por el que se pide a las obras sociales una adecuación del
porcentaje dirigido al honorario farmacéutico.
El honorario farmacéutico, explica Guida, “es lo que el farmacéutico le paga a una obra
social en concepto administrativo para poder atender, en otras palabras, las
obras sociales le cobran a la farmacia un cierto porcentaje del valor del
medicamento para poder cerrar un contrato de atención”. Ese porcentaje ya no resulta rentable, “hoy
ha llegado a un valor que está poniendo en peligro la estabilidad de todas las
farmacias”.
Por otro lado, “el Pami cubre la
insulina el 100%, y el farmacéutico le tiene que pagar a Pami aproximadamente
el 17% del valor de la insulina en concepto de honorarios”. La situación
se repite con las demás obras sociales (“nombro Pami como puedo nombrar
cualquier otra, es todo parecido”). A
esto se suma la inflación (“dependiendo de la obra social, las farmacias estamos
cobrando a 60, 90 y 180 días, al precio histórico”), más la carga impositiva
constante, “es mucha, pagamos más de Ingresos Brutos, no sé por qué, y todo se
trabaja en blanco”. El resultado no
puede asombrar, “evidentemente la
rentabilidad es cero, y esto está llevando a las farmacias a un colapso
financiero”.
El sistema de obras sociales en las
farmacias, “se soporta económicamente con
el aporte del afiliado, el aporte de la industria farmacéutica y el aporte de
las farmacias; en este momento el mayor aporte lo están haciendo las farmacias
cuando lo tendría que hacer la industria, que es la que maneja los mayores
márgenes de rentabilidad”. Por el
contrario, observa Guida, “la industria lo que hizo ahora, unilateralmente y
porque se le ocurrió, bajó el canon que aporta por convenio y subió el de la
farmacia”. La farmacia, cuyo
funcionamiento requiere una fuerte inversión, está en el otro extremo, “con ese
porcentaje ya no podemos soportarlo”.
Se trata de un desajuste en general que
Guida observa en otros prestadores de salud, “es lo mismo para un médico, para
un bioquímico, para un odontólogo; las obras sociales nos están matando”.
Cumplida la protesta (“a las obras
sociales no se las atendió el viernes pero se las atendió el sábado”), el
conflicto con las obras sociales parece encauzarse, “desde hace un año que se
intentaba negociar pero no nos atendían, ahora sí nos atienden; como todo en
este país, si no hacés un paro o cortás la esquina no te dan bolilla”. Igualmente, se
estará alerta, “posiblemente tengamos que tomar otra medida en el
futuro”.
