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martes, 7 de mayo de 2013

Persiste el vandalismo en el Cementerio


Es necesario poner vigilantes y mejorar el cerramiento
San Antonio de Areco. El Cementerio fue objeto de destrozos. Patricio Santos Ortega, museólogo que desarrolla tareas en el área de Patrimonio Funerario, explicó que vándalos desconocidos  rompieron vidrios en una tapa de un nicho perteneciente a la familia Gallo, y trataron de trasladar el ataúd que allí se encuentra. La situación resulta preocupante e inusual, aunque de todos modos, siempre se han reportado casos aislados por roturas y profanación en sepulturas.


Los daños se producen cuando saltan las paredes o rejas del predio que son muy bajas, y utilizan piedras o a mano limpia generan daños. En la mayoría de los casos, el personal municipal o familiares y amigos de los difuntos, toman cuenta de los hechos, por tratarse precisamente, de tumbas nuevas o muy frecuentemente visitadas. En aquellas sepulturas descuidadas o abandonadas, muchas veces no se notan los atropellos.
¿Quiénes serían los responsables? “Son grupos de chicos traviesos y desorientados. La evidencia de sus huellas pequeñas lo demuestra. Y lo hacen de noche, cuando ya no está presente el personal de vigilancia.”, teorisa Santos Ortega mientras observa la rotura irrecuperable de vitrales antiguos de viejas tumbas. “A veces observamos la presencia de menores durante el día, y hacemos un seguimiento sigiloso de ellos, sin molestarlos, porque puede ser que tengan buenas intenciones.”, amplía sobre la vigilancia preventiva.
En el cementerio son variados e incontables los trabajos que se desarrollan, y poco es el elenco histórico que allí realiza las acciones, que van desde el mantenimiento del paisaje natural, hasta el cavado de fosas y diversas tareas de sepultura. “Tampoco se le puede pedir, y no corresponde que la Municipalidad se ocupe del cuidado de las mausoleos. Eso es responsabilidad del familiar o responsable de la sepultura”, como así también, de la construcción de veredas y su respectiva manutención, señala Ortega.
Extensión e iluminación
El predio comprendido extenso, de 4 hectáreas, además  la poca iluminación de sus alrededores, facilitan el accionar de los dañinos durante la oscuridad.
¿Cuál sería la solución? “Humildemente entiendo que esto se resolvería con algunos vigiladores nocturnos” dice el museólogo “y con el trabajo que venimos haciendo desde marzo de 2012, que es un proyecto de Luis Lupini, para recuperar el patrimonio funerario, pero que ha quedado al margen transitoriamente, para centrarnos en cerrar y reforzar el perímetro con rejas, alambres de púa y agregando iluminación, a modo de obstaculizar el vandalismo”
Descuidar las sepulturas de aquellos que ya no están, para Santos Ortega se da porque “la comunidad se desentendió del cementerio. Ya los deudos no concurre seguido a visitar a sus difuntos, y los jóvenes brillan por su ausencia. Recuperar el cementerio es un proceso cultural muy lento; por eso le pido a aquellos que lean esta nota, que reflexionen y comuniquen a los chicos que esto va en el respeto y la educación hacia el prójimo”, concluye finalmente.