Fue cofundador del cuartel de Bomberos y del Club de Leones
San Andrés de Giles. El
24 de abril falleció el escribano Marcos
Lucca, y su huella en la comunidad quedó
expuesta en las muestras de afecto manifestadas en sus exequias. Leopoldo Marcos Lucca, quien falleció a los
85 años, fue cofundador del cuartel de Bomberos Voluntarios y del Club de Leones (después Club Argentino de Servicio),
una de sus muchas acciones con las que canalizó su inquietud por el bien común.
“Hoy, con enorme
dolor, venimos a despedir a un gran amigo; San Andrés de Giles pierde a un
hombre que se caracterizó por su hombría de bien, rectitud intachable,
honestidad y sinceridad absoluta”, dijo Ferrari. Con base en estas cualidades, Lucca enmarcó el ejercicio de su profesión y su
filantropía, acompañado por su familia, “desde que se radicó con su esposa
Susana en esta ciudad, donde nacieron sus hijos, tuvo la mirada puesta en el
progreso de este distrito”. Con
capacidad para convocar voluntades, surge el Club de Leones y desde allí, con
otras entidades, el cuartel de Bomberos Voluntarios y la escuela
Industrial. En 1982 y ante el conflicto
de Malvinas, apoya la creación del Club Argentino de Servicio, entidad que
promueve la construcción de escuelas de frontera, y a nivel local, becas
estudiantiles para los distintos niveles. “Siempre atento y con el entusiasmo
que reinaba en él, prodigándose en bien de la comunidad y haciendo un culto de
la amistad, propuso distintos tipos de obras, pequeñas, medianas o
grandes, siempre con el apoyo de los
socios del club y el acompañamiento de la población”. Entre las obras, la torre de la parroquia San
Andrés Apóstol, lograda a través de una maratón radial, y la Casa de la Cultura (hoy biblioteca Alberdi
y parte de la escuela Nº 1). “En forma
permanente transmitía su entusiasmo a los demás socios del club”. Así, en un amplio predio de la calle Guevara,
surge la sede, con pileta y quincho, “lo
que hoy es nuestro patrimonio material”.
Con la incorporación de nuevas generaciones, “la palabra del escribano
Lucca fue siempre rectora, brindando siempre su amistad y por la que estaremos
siempre agradecidos”. Las condolencias para la familia, y “sus pares
del Club Argentino de Servicio pedimos al Todopoderoso que lo tenga a su lado
por lo que supo brindar durante su paso terrenal, que descanse en paz”. .
En la trayectoria marcada por Ferrari, Barbatto señaló el
rol de la amistad, “tantos recuerdos hermosos, tantas horas andando los caminos
del servicio, amistad y comprensión con nuestro querido Marcos”. De haber compartido esta amistad durante
cuarenta años, “me siento un alumno sumamente orgulloso, nos enseñó a todos
muchas cosas, quienes estuvimos cerca supimos de su grandeza y
sinceridad”. En esta despedida, “gracias
por tantas cosas lindas; adiós, amigo del alma”.
