San Antonio de Areco. La
jueza de Faltas María Teresa Ivulich, presentó una carta en el Concejo
Deliberante, la que fue leída durante la primera sesión 2013 de ese Cuerpo el
miércoles 24 de abril, donde deja sentado por escrito la situación que describe
como “el desmantelamiento del Juzgado y un avasallamiento continuo a mis
funciones”. Ivulich señaló las dificultades que encuentra para el buen
desarrollo de sus funciones.
“Vengo, hago lo que tengo que hacer
y me voy. No hay comunicación para nada –con el Ejecutivo-”, dijo Ivulich,
quien señaló que la intención que tuvo al enviar la carta al Concejo –en
diciembre de 2012-, fue dejar constancia por escrito de la situación que
comenzó en septiembre, cuando regresó de sus vacaciones, momento en que se
encontró que habían mudado la sede del Juzgado a una pequeña oficina en el
Palacio municipal.
La carta menciona las dificultades
para que el contribuyente encuentre el Juzgado –ya que se debe atravesar varias
oficinas previamente-, no posee despacho, ni comodidades para que una persona
mayor pueda sentarse, ni espacio “haciendo imposible tomar un audiencia con un
mínimo de decoro. Cuando una persona quiere exponer su situación debo salir
hacia el patio o incluso al Salón Guerrico –tanto por ruidos como por
privacidad-“.
En cuanto al uso de la computadora,
“no poseo las claves para ingresar, como una delincuente debo pedir que la
escriban las nuevas autoridades, coartando esto mis funciones específicas, pues
dependo de terceras personas y de su buena o mala voluntad”. Y se pregunta “a
qué le temen”, con esa medida.
Tampoco encuentra documentación
importante luego de la mudanza, cuando pregunta
por su ubicación “siempre la tiene Martín Lobos, quien es una especie de
controlador, ¿no sé de qué?”
También señala allí que no se
encuentra nadie bajo su dependencia, “desconocen mis instrucciones formales,
legales y procesales, pues según sus expresiones textuales, todos responden al
Intendente o a Martín Lobos y de esta manera se genera desorden, confusión, y
afectan el normal desarrollo del Juzgados que se encuentra, según organigrama,
bajo mi dependencia. Nada hacen de lo que yo ordeno”.
“Inseguridad jurídica”
Esta situación genera confusiones,
como el citar a infractores que ya regularizaron su situación, “provocando ello
malestar e inseguridad jurídica en la población”.
Ante las reiteradas alusiones del
Intendente, que parecerían indicar el deseo de removerla de su cargo, Ivulich
recuerda que tuvo ocho pedidos de destitución que terminaron en resultados
negativos. Respecto a su integración del consejo directivo de la Cooperativa Agropecuaria –desde antes de ser Jueza-, señaló que no es incompatible con su cargo.
Ante la situación que vive, decide
soportarla porque “tampoco se puede dejar todo porque estén avasallando las
instituciones. No se puede dejar todo en manos de una persona”, y recordó la
teoría de Montesquieu, de 1748, acerca de la separación de los poderes, “de
alguna manera hay que tratar de mantener las cosas, dentro de sus
posibilidades, uno estudió una carrera y eso estuvo inculcado desde el primer
momento”.
Titular del Juzgado desde el 1º
abril de 1996, señala que a partir de estas modificaciones “el Juzgado de
Faltas perdió parte de su esencia, no puedo atender a la gente como quisiera”,
ya que su oficina, de alrededor de 4 metros por 4 metros , “con cuatro personas amontonadas”, no es el lugar ideal.
Ante situaciones como esta, se le
consultó si existen espacios donde apoyarse, y señaló a la Asociación de Jueces de Falta, “y también actúa la Justicia. Ya van a aparecer
cosas”, mencionó.
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