Policiales
Bernardo Nogueira fue víctima de
golpes por parte de los ladrones que ingresaron en la casa de su hermana, María
Elina “Minina” Nogueira de Laboranti, en la calle Azcuénaga, durante la madrugada
del domingo 31.
En su relato señaló que sería
alrededor de la 1.30, cuando los delincuentes forzaron su ingreso utilizando
una barreta en la puerta del garage, hallaron a la hermana de Laboranti que se
encontraba durmiendo en la casa junto a su esposo, “los golpearon en la cara
con celulares pidiendo plata. Les preguntaron si había alguien más, yo estaba
durmiendo en la parte de atrás y me fueron a buscar”. En el mismo domicilio vive la madre de María
Elina y de Bernardo, de 86 años e imposibilitada de caminar, y ante la ausencia
de María Elina y su esposo, Bernardo se quedó en la casa para cuidar de su
madre.
Al notar que se trataba de un asalto
Nogueira decidió salir de la habitación, “me manotean, me pone uno la mano
atrás y empieza a darme trompadas en la cabeza, me ataron con un cinto, les
pedí que no le hicieran nada a mi vieja, ‘no la golpeen porque la van a matar.
Ella no sabe nada de lo que pueda haber adelante’. Revisaron el dormitorio, le
pusieron algo en la cabeza, no le
hicieron nada, pero me empezaron a pegar a mí”.
Al ingresarlo a la parte delantera
de la casa le taparon la cabeza, y después también le ataron los pies. Le
pedían dinero y lo golpeaban con lo que cree era una llave de caño, “me dieron
por todos lados –incluso en la cabeza-, tengo tres costillas fisuradas”. La
tortura se prolongó por casi 1 hora, hasta que finalmente se retiraron.